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Escrito por Walter el 19/09/21

El asunto de la sombra


Recientemente, mientras disfrutaba de la grata compañía de un viejo amigo, le mostraba fotos de un viaje que hice hace unos años atrás. Viaje en una motocicleta que hoy no conservo. Viendo aquellas fotos reparé en que, en varias de ellas, se veía una sombra particular. La calidad de las imágenes es muy buena; pero no había notado los detalles sino hasta que le mostré a este amigo. En realidad, fue él quien se percató y me dijo: "¿Quién te acompañaba en ese trayecto?"

- ¿Cómo? –le respondí. Nadie… Viajé solo todo el tiempo –proseguí con voz firme y seguro de lo que decía.

- Pues parece que no. Fíjate… – dijo señalando una sección de lo que veíamos en la pantalla- en estas imágenes. Se percibe una sombra de una moto y su conductor, paralela a la tuya. Sin embargo, las características de las moto no son de las que vos conducías. Por ello, asumo que no es un defecto de la imagen.

- Pero te digo que no… No embromes – le respondí con vehemencia.

- Mirá… Está bien. Quizás te acompañaba una "fem" y no quieres contarle a tu "jermu". Pero alguien más había – insistió mi amigo con tu típico humor mordaz.

Amplié las imágenes y observamos juntos, nuevamente, una por una, cada sector de un grupo numeroso de fotos en mi notebook. En varias de ellas, no en todas, aparecía esa extraña sombra acompañándome en el camino.

Durante el viaje realicé varias tomas mientras estaba en movimiento, pues me gustaba ver mi propia sombra proyectándose, alargada sobre el amarillo oro del seco pastizal que se extendía, a uno y otro lado de la negra cinta del sendero. Camino que parecía un lago que hervía, y del cual, cada tanto, emergía una figura imprecisa en movimiento que, al acercarse notabas era un vehículo que circulaba en dirección opuesta. Lo extraño es que algunas de esas formas, por momentos, se veían en un sector elevado del camino sinuoso de la zona, y luego no aparecía el vehículo que esperabas ver. Quizás porque entraban, en las hondonadas, en algún campo… Pero, cómo saberlo.

Lo cierto es que hablando con mi amigo, recordé que, por momentos, y a pesar del intenso calor, yo sentía frío. Quizás como consecuencia de mi alergia –pensé. Pero la temperatura era de 50 grados centígrados. Lo escuché en los informativos en esos días del viaje. La sensación térmica, decían, era de 54 a 56 grados centígrados.

Leopoldo, mi amigo, médico de profesión, recordó que uno de sus pacientes de esa zona, le contó - en más de una oportunidad - historias de un "santo" de la zona. Indagué en la red y descubrí que varias personas se referían al santito como el protector de los caminos, pero no expresaban nada de que se materializara como un sombra.

Varios días después del descubrimiento de la sombra consulté con un amigo experto en fotografías. Confirmó que no se trataba de una aberración de la imagen o de una falla de la cámara, tampoco descubrió indicios de algún truco fotográfico. De hecho, las imágenes las había registrado yo; pero usaba en ese entonces, una cámara réflex, aún no utilizaba la digital. Por eso, había mandado revelar los rollos y solicité que transfirieran los archivos a un disco compacto.

Como no podía resolver el asunto de la sombra llamé a una antigua amiga del secundario que vive en la zona donde registré las fotos. Ella se desempeña como docente y cineasta, además de escribir ficción sobre temas de creencias populares. Ella me aportó datos y valoración sobre las imágenes. Se las envié por correo electrónico y me aseguró que conocía casos similares. De hecho pensaba realizar un corto sobre el tema.

- Se trata de la sombra del santito, no me cabe duda –me dijo en una videoconferencia. Vi un video, registrado con un celular, que me proporcionó un lugareño. En él se ve a un reconocido lobizón de la zona que conversa con alguien a quién no se ve, pero que claramente está allí. Mantienen un diálogo, gesticula uno, de tal suerte que es posible decir – señalaba esta amiga – que se comunican. Y al visionar el video se nota la tímida sombra de alguien con aspecto humano, salvo por un cierto rasgo confuso, siendo que se trata de una sombra. Pero sin duda, es igual a las imágenes que me enviaste.


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Walter Hugo Rotela González ©

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Escrito por Apolo el 21/09/21

A bordo de la bestia VI


La mujer en mención era muy terca y en sus adentros pensaba que nada ni nadie podía convencerla de no llegar a su destino, más ahora que lo tenía a tiro corto como se dice popularmente. Esta decidió engañar a las voluntarias de la casa cristiana pero antes decidió dejarle una nota y algo inesperado nada menos y nada más que el niño.

Marcia en un ataque de desesperación decide desprenderse del pequeño que había cuidado con esmero durante todo el viaje, pero el paso que tenía por delante era muy peligroso por eso resolvió abandonar entre comillas a su tesoro más preciado. Con los ojos humedecidos huyó de casa que le había servido de refugio por todo este tiempo.

Cuando alcanza a llegar a las orillas del sorprendente río bravo se encontró con unas personas cuatro hombres y dos mujeres que también intentaban cruzar las tenebrosas aguas para cumplir con su anhelado sueño americano. Marcia se hallaba en medio de dos sentimientos muy fuertes, por un lado se le acercaba la posibilidad de llegar a los Estados Unidos y por el otro dejaba abandonado a su hijo sin saber qué suerte le esperaba a la criatura en la casa de la cristiandad de piedras negras.

Todos los atrevidos migrantes que acompañaban a Marcia en este atrevido paso eran naturales de el salvador una pequeña nación de centro américa muy golpeada por la violencia y la difícil situación económica, por eso muchos de sus habitantes optan por arriesgar sus vidas con el fin de llegar a los Estados Unidos y trabajar en lo que sea para levantarse unos cuantos pesos y enviarlos a su familia para solventar las necesidades básicas.

Los desgastados migrantes invitan a Marcia a que se subiera a una rudimentaria balsa que estos habían hecho con plásticos y bolsas de basura de color negro para no ser visto en la noche, más cuando la patrulla fronteriza vigila permanentemente ese lugar y buscan a los migrantes como aguja en un pajar.

Faltaba poco para que la oscuridad de la noche se posara por las riveras de río bravo e inundara todo de una gruesa bruma que aumentaba el peligro de pasar la frontera. Pero los obstinados migrantes decidieron dar el paso sin importar las consecuencias.

En un abrir y cerrar de ojos los migrantes estaban en las turbulentas aguas del río presos de frio y miedo por los ruidos nocturnos que aterran a cualquiera. Desafortunadamente las corrientes del río impidieron que pasaran directamente y los arrastró rio abajo, esto hacía que el paso de la rudimentaria balsa fuera lento pero a veces se aceleraba dependiendo de la velocidad de las corrientes que encontraban en el camino. Esto era apenas el principio de lo que les podría esperar en el turbulento viaje. Mientras tanto los migrantes se aferraban a la balsa acostados, primero para no caer a las aguas y segundo para no ser visto por las ráfagas de luces que la patrulla fronteriza esparcía por el sitio en su labor de vigilancia.

Los osados migrantes viajaron casi que a la deriva por las del río bravo durante toda la noche con temperaturas muy bajas a la espera de un amanecer soleado que le ayudase a calmar ese pasmo que les producía el frio nocturno. A la mañana siguiente ya estaban bastante cerca de Nuevo laredo en el estado mexicano de Tamaulipas ya que habían sido arrastrados nuevamente a orillas de suelo mexicano.

En las afueras de Nuevo laredo se escondieron durante dos días, en horas de la mañana se camuflaban bajo matorrales para protegerse del inclemente sol canicular y de las peligrosas serpientes de cascabel que abundan en ese territorio. Además aprovecharon ese tiempo para arreglar la balsa amarrándole más plásticos con el fin de fortalecerla y aguantara el embate de las aguas. Además recogieron gran cantidad de “nopal” el cactus predomínate en el desierto el cual es comestible, basta con tomar sus gruesas hojas y pelarlas para retirarles las espinas y dejar el corazón blando y jugoso que contiene vitaminas y gran cantidad de agua que alivia la deshidratación que causa las altas temperaturas del desierto.

Luego de ese tiempo en las afueras de Nuevo laredo emprendieron el rumbo de nuevo por la noche con dirección río abajo para aprovechar las corrientes y desgastarse en el remado de la balsa.

En medio del viaje tuvieron que acostarse nuevamente sobre la rudimentaria embarcación para evitar ser vistos por los guardianes de la frontera que patrullaban la rivera del lado de los estados unidos. La negrura de la noche se hacía más lúgubre porque a los lejos se escuchaban los ladridos de los perros que acompañaban a los guardianes.

Impulsados por las corrientes y con la ayuda de un poco de remado lograron pasar toda noche por el rio sin ser vistos, mientras tanto Marcia no musitaba palabra tirada boca abajo aferrada a los pequeños troncos que sostenían la balsa soportando la más dura prueba de aquel viaje que inició en su natal Perú y que ahora estaba a punto de conseguir la meta.

La noche transcurría y con la oscuridad llegaban a través del frio viento los aullidos de coyotes que salen a cazar en medio de la negrura, era una amenaza más que tenían que sortear los que navegaban en la elemental embarcación. Así en medio de toda esa incertidumbre lograron avanzar lo suficiente para contrarrestar las corrientes y por fin lograron cruzar al otro lado y tocaron suelo de Estados unidos en la jurisdicción del condado de starr en el estado de Texas.

Los navegantes estaban exhaustos luego de dos días de viaje, eran aproximadamente las tres de la madrugada y el gélido clima los mantenía con los huesos tiesos, pero a pesar de eso bajaron de balsa y entraron al rio cuando ya las aguas solo alcanzaban a cubrirle la mitad de las pantorrillas.

De inmediato se escondieron en la maleza que estaba un poco seca pero sirvió para no ser vistos, al examinar el camino los migrantes miraron todo a su alrededor y se dieron cuenta que un vehículo pesado había pasado por el sitio porque encontraron huellas de ruedas que parecían frescas por lo abultado del labrado en el suelo.

Mientras que sigilosamente daban pasos en suelo de Estado Unidos vieron a lo lejos un remolque de esos que les llaman “Casas rodantes” ninguno de los migrantes había visto antes ese tipo de máquina, solo los veían por televisión o en las películas de Hollywood. Al seguir observando se percataron que del remolque salía un personaje alto y gordo, de espeso bigote rubio vestido con un mameluco de tela de vaquero y un infaltable tabaco regando humo por todos lados. El personaje en mención se quedó atónito cuando sorprende a los migrantes que lo miraban junto a su remolque.

Los migrantes le piden ayuda al hombre en español y este no les entendía absolutamente nada pero por el terror en las caras de migrantes el hombre entendía que necesitaban comida y agua.

El hombre estaba cargado de provisiones ya que estaba acampando en su rutina mensual de pesca, por eso los invita a pasar al remolque para prepararles unas salchichas para acompañarlas con pan tajado y jugo de naranja de los que vienen en caja tetra pack. Mientras el hombre preparaba las salchichas uno de los migrantes se escabulló del resto y empezó a rebuscar en el remolque para robar.

Marcia se da cuenta y le recrimina a su compañero de viaje y este le responde con agresividad a punto de golpearla e intenta abusar de ella, enseguida se forma el zaperoco en el remolque a lo que el dueño responde sacando una escopeta y realiza dos tiros al aire acompañada de la palabra “Stop” que la repite en varias ocasiones.

Desafortunadamente los tiros pusieron en alerta a la patrulla fronteriza y se ponen en camino a buscar el origen de los disparos, mientras los migrantes seguían discutiendo en el remolque se acerca la patrulla, Marcia se percata y escapa corriendo del lugar sin saber para dónde ir, en medio de su escapatoria se tropieza con un furgoneta destartalada que viajaba al pueblo llamado “Escobares” y recogen a la mujer que ya no podía dar un paso más.

En dicha furgoneta los tripulante le preguntan a Marcia en un dislocado español qué hacía por esos lugares y hacía dónde se dirigía, ella no sabía que responder por miedo a ser delatada con la policía de frontera. Entre tanto sus otros compañeros eran capturados y puestos a disposición de las autoridades migratorias.

Marcia se sincera con los ocupantes de la furgoneta y estos le dicen que la van ayudar, pero eso era de dientes para afuera porque al llegar a escobares el pueblo de su destino, allí en ese lugar fue vendida a una banda de explotadores de migrantes los cuales los ponen a trabajar forzosamente y les pagan una limosna.

Era lo último que le podía pasar a Marcia, pero a ella la estaba protegiendo algún tipo de ángel o santo ya que de esta también saldría ilesa porque el cabecilla de la banda era paisano de Marcia y por su acento la distingue de inmediato, acto seguido la llama aparte y le dice que al día siguiente la dejaría cerca de una organización que ayuda a los migrantes a regularizar su status migratorio en los Estados Unidos sin riesgo de deportación. Así fue y Marcia fue a atendida por la organización que le ayudaría a permanecer en territorio americano mientras la mujer en sus adentros hacia planes para trabajar y rescatar a su hijo, al igual que en un futuro contactar a las familias de los compañeros que emprendieron el viaje desde México para contarles la novedad.


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Luis Alfredo Arroyo Osorio ©

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Escrito por Apolo el 07/10/21

LA TERCERA ES LA VENCIDA


En un pueblo llamado “Puerto alegre” acontecía anualmente algo inverosímil, sucedía que los habitantes en los tres primeros días del mes de marzo, como en los últimos tres días del mes de octubre veían aparecer en un bosque aledaño una espesa y terrorífica niebla, que en el día lograba oscurecer al sol y en las noches convertía a las calles del pueblo en una escena fantasmal.

Este espantoso evento de ribetes apocalípticos aterrorizaba considerablemente a todos en la localidad, a tal punto que los lugareños se preparaban días antes para pasar metidos en sus casas hasta que la niebla se dilapidase un poco y pudieran salir a realizar sus quehaceres rutinarios.

Se supo que durante en estos últimos años durante el evento sucedieron tres hechos impactantes para todos, el primero fue que dos chiquillos se extraviaron entre ellos una niña de diez años y un niño de nueve. Los dos imberbes desobedecieron a sus respectivos padres e hicieron un pacto para salir rumbo al bosque, con tan mala suerte que la niebla los sorprendió abruptamente quedando a la deriva tomando camino hacía un rumbo desconocido.

Cuando la niebla se disipó se armó el zaperoco en las familias de los niños, entonces comenzó la búsqueda de los infantes por todos lados, unos decían que los habían visto en el parque antes del suceso, otros decían que los vieron camino al rio y así sucesivamente salían varias versiones con respecto al paradero de los indefensos chicos.

El más espeluznante relato que se escuchó en esa ocasión fue el lanzado por Germanio Alcaraz, un lunático apasionado de los temas paranormales el cual se hacía llamar “Crístoforo”. El susodicho regó en todo el pueblo que los niños fueron raptados por un espectro que salía del bosque durante el suceso y que no tenía pies pues caminaba en el aire, inclusive decía que el intentó arrebatarle a los críos pero las manos del fantasma eran más fuertes.

Aparte de esa tenebrosa versión el tal Crístoforo, se atrevió a presagiar que cuando los niños aparecieran llegarían como unos ancianitos, porque él tenía conocimiento que ese bosque tenía la maldición de envejecer a todo aquel ser humano que entrase raptado por el espíritu, y que esa información la obtuvo en una visión profética hace varios años en una parálisis del sueño.

Como era lógico eso horrorizó a los habitantes del pueblo, de igual forma a los familiares de los niños, estos estaban a punto de estallar de pánico al ver que pasaban los días y nada que aparecían.

Luego de dos semanas de la desaparición y como por arte de magia o regalo de dios los chicos aparecieron sentados una mañana en las bancas del parque como si nada hubiese pasado, sus ropas estaban impecables y eran las mismas que vestían el día que se perdieron. Los padres despavoridos abordaban a los chicos con un sinfín de preguntas que los infantes no entendían, ya que ellos solo alcanzaban a decir;

-¿Por qué nos buscan?,

-¡Nosotros nunca nos movimos de aquí!-

Eso sí que impactó a todos, ¿Cómo así que pasaron dos semanas desaparecidos y ellos decían que no se habían movido de ahí? , además sus rostros lucían bien y no era cierto que regresarían envejecidos como había vaticinado Crístoforo. De inmediato los chicos volvieron a sus casas y las versiones del hecho fueron descartadas sobre todo la del lunático que quedó muy mal parado frente a la comunidad, tanto así que hubo un intento de linchamiento que ameritó la intervención de las autoridades.

El tiempo pasó y el incidente con los niños estaba casi en el olvido, los lugareños seguían sus vidas hasta que llegó el momento de prepararse para la neblina de octubre, emprendieron las labores necesarias para subsistir refugiados en sus casas durante la duración del evento.

Poco tiempo antes de la neblina apareció en las calles del pueblo un panfleto muy llamativo, este contenía una información llamativa y referente a la llegada de una nave extraterrestre el último día del suceso.

Esto nuevamente atribuló a los pobladores que atemorizados no soportarían otra falsa alarma sin ningún sustento con la realidad, más aún si se presumía que Crístoforo estaría detrás del hecho.

La siniestra niebla como siempre apareció a su debido tiempo y los habitantes del pueblo se hallaban resguardados en sus casas a la espera de noticias de algo anormal a la inclemencia de la niebla que por más decir ya era aterradora.

Los tres día de espanto pasaron como si el tiempo fuese más lento, algunos inclusive decían haber experimentado alucinaciones mientras que otros murmuraron sobre supuestas luces en el cielo poco antes de desaparecer la niebla por completo, pero eso fueron puras suposiciones apresuradas, no se pudo comprobar nada de la supuesta llegada de los extraterrestres y nuevamente Crístoforo era blanco de insultos, algunos de muy grueso calibre que en nada ofendían al referido.

Durante varios meses Crístoforo mantuvo un bajo perfil y eran pocos en el pueblo que le dirigían la palabra, unos por rabia y otros por miedo, ya que lo tildaban de orate y farsante que no estaba en sus casillas. Pero nadie se podía imaginar lo que este hombre tenía en mente.

Cuando faltaban escasos días para la neblina de marzo lo veían pasear por las calles vestido totalmente de negro y haciendo ademanes con las manos señalando siempre a un cerro aledaño, cuando la gente vio esto exclamaron;

-¡Crístoforo ahora si se “Desmentizó”! O sea que había perdido el sentido con la realidad.

Justo el último día de la niebla aprovechando que esta se disipaba rápidamente apareció el personaje en mención situado en todo el centro de la plaza principal armado con un catalejo de fabricación artesanal, quizás construido por el mismo. Este miraba fijamente al cerro y tomaba notas en un cuaderno de hojas amarillentas.

De inmediato empezó la congregación de curiosos preguntándose entre sí;

-¿Qué mira este hombre en ese viejo instrumento?-

Sin que nadie se atreviera a pregúntale Crístoforo le dice a la multitud,

-¡Miren allá, en la cima del cerro, viene bajando una gigantesca serpiente, mide de veinte a treinta metros, miren como se mueve en medio de la vegetación!-

La exclamación por el asombro fue unánime, la muchedumbre también fijó su mirada al cerro y no se sabe si por sugestión o por efecto del inconsciente colectivo todos los que asistieron al lugar de los hechos decían haber visto a la gran serpiente. La noticia del avistamiento del gran reptil se regó cómo pólvora, enseguida se empezó a compartir el hecho por todos lados e inclusive un reportero local se encadenó por vía telefónica con su casa matriz para que enviaran reporteros gráficos para que tomasen registro creíble del suceso.

Por supuesto las autoridades no tardaron en llegar para dispersar la muchedumbre extremadamente asombrada, llamaron a los bomberos y estos emprendieron un operativo en el cerro para atrapar a la supuesta serpiente. Al dichoso operativo se sumaron algunos voluntarios que no escatimaron recursos para ayudar. Pero cuando llegaron al sitio en mención la sorpresa fue mayúscula, no encontraron absolutamente nada, no había rastro alguno que demostrara la presencia de un animal de esas proporciones.

Otra vez Crístoforo timaba con sus fantásticas historias, pero esta vez no se saldría con la suya, fue tomado prisionero y mientras lo llevaban al sitio de reclusión los agentes lo empujaban toscamente, Cristoforo lucia asustado, más aún cuando llevaba las manos atadas, de repente uno de los uniformados le dice;

-¿De dónde sacó esa historia?

-¡Todo eso es mentira!-

¿Tiene algo que decir?-

La respuesta del prisionero fue tan lacónica como inconcebible, porque dijo lo siguiente;

-¡No se dio cuenta que todos la vieron!,

¿Cuál es su argumento para decir que es mentira?

-¡Demuéstreme lo contario!-


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