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Será mostrado si existe



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Escrito por Tapichless el 09/07/20

El pistolero y el campesino


Te voy a contar una historia sobre un pistolero y un campesino.

El pistolero se hizo famoso entre los caza recompensas, porque usaba dos revolver, tanto con la derecha como con la izquierda, los manejaba con rapidez y una precisión incomparable. Sin embargo, cayó en desgracia y por una deuda de juego, que le obligó a trabajar para un terrateniente de la región, quien pensó que sus habilidades estaban solamente en sus armas, así que le mandó a cobrar a campesinos que le debían dinero, como un simple matón. Ninguno de los deudores se opusieron, sabían de él y los atemorizaba sólo escuchar su nombre; fue cuando llegó al campesino que vivía más al interior: era un viejo criado a la antigua, quien pensaba que lo suyo era de él y de nadie más, no le pagaría tributo ni impuestos a nadie, no pensaba nada más que en su metro cuadrado, los demás que se la arreglaran como pudieran, el cuidaba lo suyo. Peleó y como era evidente perdió, el pistolero le metió tres balas en el pecho. Si bien con una sola le bastaba, quería dejar en claro lo que les pasaría a quienes se oponían a su jefe, el problema fue que una vez que el cuerpo cayó al suelo, se dio cuenta que lo observaban, era el hijo del viejo, un joven que hace no mucho había dejado de ser un niño. Miraba con los ojos más temerosos y profundos que el pistolero había visto. Algo le movió, no sabe muy que fue, alguna vivencia olvidada, algo sobre una deuda que jamás había podido cobrar. Pues, se acercó al muchacho, sacó uno de sus revolver y le dijo:

—Toma está pistola, te la entregó sin balas, así si quieres usarla, debes conseguirte unas. Práctica diariamente hasta ser un experto en ella. En dos años más volveré y tendrás tu oportunidad, tendremos un duelo a muerte, entonces tú tendrás tu venganza, o no serás digno y pagarás con tu vida. No conocía a tu padre, no sé si merecía morir, ni sé si merece ser vengando. Quizás es sólo el miserable destino que decidió cruzarnos, quizás fue la mala decisión de tu padre al enfrentarse conmigo, quédate con la versión que te traiga paz o que llene tus venas y tu cabeza de furia para enfrentarme. Te digo una sola cosa; ten por seguro que de los dos, yo soy el más fuerte, tengo la ventaja en este momento, y es por eso que he decidido que tú vida acabará en dos años más. Depende de ti y de los que hagas con estos dos años, quien decidirá el destino de quien.

Le tiró el arma a sus pies y se fue. Le dijo a su empleador que su deuda estaba saldada, su trabajo de cobrador terminaba ahí. Al terrateniente no le gusto nada la idea, le amenazó. Al otro día él y sus secuaces amanecieron decapitados. De sus cabezas no sé supo nada, tampoco del pistolero, quien despareció sin dejar rastro.

Pasaron los dos años lentamente, la vida en la región estaba en paz, no llegó nadie a reemplazar al usurero y el comercio se movió de manera natural. Justo un día antes que se cumpliesen los dos años, el pistolero apareció por la zona, pidió hospedaje y comió en la taberna de la zona una cena liviana, pero contundente. Estaba dando una señal, mañana era el día del duelo y él había llegado a cumplir con su promesa. A la mañana siguiente, algunos campesinos que sabían del duelo se presentaron y le suplicaron que diera media vuelta y olvidará el asunto. El pistolero no escuchó y partió calculando que a medio día estaría en la granja del muchacho. Aún cuando le bastaba con una bala, llevaba su arma con todas las recamaras cargadas. No tuvo que buscar al muchacho, él le esperaba en la entrada de la granja, seguramente durante la mañana le habían avisado de su llegada. El pistolero notó a simple vista que el muchacho no llevaba arma alguna, ni siquiera un hacha como había hecho su padre hace dos años atrás.

—¡¿Qué esperas?! —le dijo el pistolero—, ¡ve a buscar el revólver!

—No lo tengo —le contestó el muchacho.

—¿Cómo es eso que no lo tienes? —le pregunto el pistolero.

—Lo he vendido.

—¡¿Lo has vendido?! —insistió el pistolero impacientándose.

—Usted es un asesino —comenzó a decir el muchacho con toda la valentía de quien sabe que posiblemente morirá, pero quiere decir unas últimas palabras antes de dejar este mundo—, es un asesino no solamente porque mató a mi padre, sino porque se dedica a eso. Yo al igual que mi padre, no soy más que un campesino, nunca me enseñaron a leer ni a escribir, no sé sobre las guerras más allá de estas montañas, ni sé sobre espadas ni armas de fuego. No sé de quitarle la vida a otro ser vivo, la muerte llega sola, con la vejez o la enfermedad. Lo que sí sé, y con toda seguridad más que usted y todos esos grandes señores que van a la guerra, es sobre la tierra. Sé sobre las estaciones, cuando cosechar y cuando sembrar, en qué momento del año y que según corresponda. Aún así, no fue suficiente y pase hambre, lo único que tenía era su arma, así que la vendí por necesidad, a muy buen precio, con aquel dinero resurgí y salí adelante. Ahora tengo una esposa y un niño que está por nacer. Mi padre no resaltaba en virtudes ni en defectos, la única razón que tengo para vengarlo, es mi parentesco. No sé por qué, pero no le odio por su muerte. Quizás debería. Aquellos momentos de hambre y la desesperación por vivir, han calado mucho más que su recuerdo. Sí lo odio, es porque indirectamente me ha hecho pasar por toda aquella hambre y desgracia, que no hubiese sido tal con mi padre al lado. Eso es todo lo que le tengo que decir, si debe matarme, hágalo ahora, sin contratiempos ni dolor. Usted quiso condenarme al destino de un duelo que seguramente perdería, prometiéndome una venganza que no deseaba. Yo en cambio, he elegido vivir como lo que soy, un campesino.

El pistolero entre la confusión y la ira, se acercó al muchacho y le dio un puñetazo que le soltó algunos dientes y lo tiró al suelo. De alguna forma que no entendía, había pagado con su arma la muerte del padre, ahora no le debía nada al muchacho y, aunque no estaba del todo seguro, el muchacho tampoco le debía nada a él.


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Alejo Riobó Brosse ©

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Escrito por Apolo el 12/07/20

SALOMÓN Y EL SASQUACHT III


Salomón les propuso a sus compañeros pasar la noche en ese lugar cosa que no les agrado de entrada y los dos, estos votan por seguir la caminata hasta llegar al sitio acordado antes del anochecer. Esto molesto a salomón que guardó un mutismo silencioso por largo rato.

Las brumas de la noche los sorprendió a todos y antes de que uno expresase alguna palabra se detienen al unísono dando muestras de cansancio, Andy le ofrece disculpas a los dos y se recuesta sobre su mochila y saca una toalla para secarse el poco sudor que le recorría la amplia frente que su prematura calvicie le dejaba ver.

No emite frase alguna se cubre los ojos con la toalla y empieza a aspirar y exhalar aire para recuperar fuerzas y en eso se quedó aletargado con muestras de cansancio hasta quedar fundido del sueño.

Piscis y Salomón toman la acción de Andy como grosera falta de tacto y deciden apartarse a unos pocos metros para conversar entre ellos y acordar posiblemente un reclamo por la actitud hostil de su compañero de viaje.

Salen del sitio a recoger leña para hacer la fogata porqué lo más probable es que pasarían la noche en ese lugar. Cuando regresan Andy sigue dormido profundamente los dos restantes ejecutan la acción de encender el fuego que los acompañaría en las tinieblas que no tardarían en llegar.

Luego de encender la hoguera quedan pensativos y Piscis también se recuesta sobre su mochila para emular a Andy en búsqueda del sueño.

La oscuridad llegó y la niebla fría invadía todo a su alrededor, los sonidos de animales nocturnos aterraba. Salomón no pierde de vista a sus compañeros que están dormidos y muchas cosas se le venían a la mente frunciendo el ceño y caminando de un lado a otro como si quisiera perpetrar una locura.

No pasaron unos diez minutos cuando salomón lleno de rabia acompañada de desequilibrio mental decide cometer una acción descalificadora y falta de sentido común. Sigilosamente se acerca a Andy le abre la mochila sin que este sienta y le saca las coordenadas, las toma y recoge sus cosas para marcharse del lugar dejando tirado a sus compañeros y emprende una celada él solo al sasquacht a esas horas y en un terreno que no conocía.

A medida que se le alejaba la lumbre de la fogata se perdía en el panorama su respiración y latidos del corazón aumentaban considerablemente. Caminó quizás por un par de horas solo guiado por una débil luz de su pequeña linterna de baterías alcalinas que escasamente le cabía en sus manos.

En medio de la huida tropieza y cae en un riachuelo gélido que lo hace pensar que tal vez no era buena opción seguir caminado. Sale del riachuelo empapado se quita sus ropas que le cubrían la parte superior del cuerpo y las exprime con fuerzas para colocarse de nuevo un poco más secas.

Hasta ese momento era su primer impase ya pasaban más de dos horas que había realizado la perversa acción con sus compañeros, sin sentirlo cae nuevamente pero en esta ocasión en una zanja de considerable profundidad golpeándose muy fuerte la cabeza quedando solo en medio de la nada maltrecho y con poco aliento para salir de esa infernal situación.

Impávido muy asustado y emanando sangre por un milimétrico orificio en la frente se trata de incorporar pero su tobillo también está muy golpeado e hinchado sin poderlo mover. El remordimiento por abandonar a sus amigos le estaba jugando una mala pasada, en esos momentos pierde poco a poco el aliento con la mente nublada y la vista totalmente nula por la sombría noche llena de sonidos espantosos.

Diezmado sin fuerzas escucha un sonido muy parecido a un gruñido, además escuchaba unos pasos muy fuertes que se acercaban al sitio donde él estaba, el aumento de la frecuencia cardiaca se hacía notable y el pánico no le permitía emitir palabra alguna.

En medio se esa escena siente muy cerca pero muy cerca el resoplar con jadeo de un enorme animal que esparcía un olor nauseabundo, salomón no podía dar crédito a lo que sentía porque su visión casi nula no lo dejaba apreciar bien si realmente era un animal u otra cosa. Además no podía distinguir si era realidad o alucinación por su estado inerme.

Esta situación inverosímil no la podía creer salomón cuando de pronto realmente desfallece quedando sin sentido indefenso y con serias heridas en su cuerpo.

Pasaron las horas y salomón reacciona del letargo y empieza a tocarse el cuerpo para dar crédito a lo que había pasado y despierta en medio de una hoguera que le calentaba el cuerpo dando facilidad a recobrar parcialmente el sentido. Sorprendido se incorpora y observa todo lo que lo rodea y ve muy sorprendido a dos chicas con uniforme de exploradoras que le colocaban un vendaje en su tobillo y se preparaban a limpiarle la sangre que tenía pegada en la frente que afortunadamente no pasó a mayores.

Salomón no daba crédito a lo veía y decide preguntarle a las chicas quienes eran y que hacían en ese lugar inhóspito.

Ellas disipan sus dudas y hablando en un estropeado español le comentan que ellas son investigadoras del fenómeno de pie grande y que trabajan para un prestigioso canal de televisión que se arriesgaron a venir solas a ese sitio porque había fuertes indicios de que la extraña criatura supuestamente es avistada con facilidad en ese lugar.


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Luis Alfredo Arroyo osorio ©

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Escrito por Apolo el 16/07/20

SALOMÓN Y EL SASQUACHT IV


Salmón queda mudo y piensa lo siguiente “el buscó la ayuda de dos hombres experimentados, fuertes, y muy osados” pero al ver que es rescatado de la muerte por dos mujeres es golpeado fuertemente en su hombría y machismo arraigado.

Entabla una corta pero timorata conversación con las chicas muy bellas las dos por cierto, con esculturales cuerpos que a pesar de la tenue luz de la lumbre se apreciaba que estaban llenas de encantos femeninos.

En medio de la tertulia salomón se despoja de toda prevención y les pregunta donde lo rescataron, una de las chicas con una sonrisa entre dientes le comenta que lo encontraron en un estado de indefensión acurrucado como un bebe, con lágrimas en los ojos y con los pantalones mojados.

Ese comentario sonrojó a salomón creyendo que la chica le dice que se había orinado en los pantalones porque no se acordaba que antes de caer en la zanja había caído a un riachuelo.

El seguía conversando con ella diciendo que perdió el conocimiento cuando corría detrás del sasquacht y en medio de la persecución cayó en ese sitio. Cosa que era mentira pero el con su afán de quedar bien con las chicas no daba su brazo a torcer.

Pasaron la noche en el sitio y a la mañana siguiente salomón les dice a las chicas que perdió a sus compañeros de viaje, ya que no se atrevió a decirles la verdad que robó y abandono a sus amigos y decidió buscar a pie grande el solo.

Cuando la claridad se hizo evidente se observa detenido sus ropas que estaban llenas de un pelo que si se acercaba a la nariz despedía un olor desagradable. Eso dejó impávido a salomón mientras que las chicas en muestra de sorpresa y admiración lo abrazan y le dicen que le desean suerte en su búsqueda que recogerían sus cosas y se marchaban hacia otro punto del espeso bosque para seguir con su trabajo.

Salomón queda desconcertado por la repentina reacción de las chicas y también les dice en tono sobrador que el seguiría solo en su búsqueda ya que tenía unas coordenadas con información certera para encontrar a la criatura.

Se despidieron y siguieron por caminos opuestos salomón tomo un sendero muy apretado con dirección Este y las chicas tomaron una escarpada colina de poca altura pero empinada con rumbo al Oeste.

Luego de la desbandada quedó solo nuevamente decidido a seguir caminando pero un gruñido de su estómago le recuerda que hace casi doce horas no pasa bocado, decide detenerse para revisar que había en su mochila y encuentra dos latas de atún y un paquetico de galletas saladas.

Mientras comía aquella ración de comida resuelve revisar otra vez su mochila no para buscar alimentos si no para buscar las coordenadas y su sorpresa fue mayúscula no las encontró.

Un sentimiento de rabia invade su cuerpo y empieza a elucubrar que pasó con dichas coordenadas, tal vez las extravió al caer al agujero donde se desmayó o tal vez las chicas se las robaron. Sea la una o sea la otra él no tenía nada que decir ya que él en una acción anterior también había robado esas coordenadas.


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