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Será mostrado si existe



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Escrito por Prometheus el 29/07/19

Pieles y Coca Cola IV


Una hora después estaba frente al apartamento de Cheko esperando que bajara. Lo vio salir del portal y quedó maravillada. Se había vestido completamente de negro. No a todas las personas de piel oscura le sentaba bien el negro, pero él se veía regio. Elegante y casual a la vez. Subió en la parte delantera con ella y se acercó a besarla. Ella puso la mejilla y él se extrañó, pero no dijo nada.

-Buenos días, otra vez. —dijo Cheko después de ponerse el cinturón de seguridad.

-Disculpa, estaba un poco distraída.

-Tranquila, no pasa nada. ¿Todo bien con Alicia?

-Todo perfecto. Tengo algo para ti de su parte.

Y le pasó el sobre con la tarjeta de crédito.

-Vaya, una tarjeta de crédito. Negra y dorada. Nunca me imaginé tener una de estas, Gracias. ¿Sabes cuál es el límite? –obviamente estaba bromeando.

-Esa tarjeta está vinculada a una cuenta de la empresa, por lo tanto, es ilimitada. Las gracias se las das a Alicia cuando la veas.

-De acuerdo, pero también te las doy a ti también por traérmela.

-De nada, es un placer.

-¿Y cuál es el plan para esta mañana? Alicia me habló de una sorpresa. Supongo que sería la tarjeta, ¿no?

-Hay algo más también, pero para eso debes esperar a que vayamos al centro de la ciudad.

-Muy bien. Esperaré entonces.

-Cheko, yo…

-¿Qué pasa, Melissa?

-Nada, olvídalo. No me hagas caso.

-Hey… estoy aquí. Dime, ¿qué pasa?

-Me das un beso primero y después te explico.

Cheko la tomó de la barbilla y Melissa se fundió en su boca. El beso duró unos treinta segundos, pero pareció mas tiempo, o menos tiempo según se mire. La lengua de Cheko recorría sus labios y exploraba en su interior. Melissa se deshacía en sus brazos por si estuviera hecha de ceniza. Un pestañeo o un siglo después se miraban a los ojos. Melissa arrancó la limosina y se perdieron por las calles. Hablaron todo el camino hasta llegar a los apartamentos Bluecoast. Ella le contó sus dudas y lo que estaba sintiendo. Le dijo que nunca se había enamorado. Que hombres y mujeres habían pasado entre sus piernas, pero que ninguno de ellos dejó nada. A excepción de él. Le abrió su corazón y Cheko se metió en él con cuidado diciéndole:

-Hablaremos de esto cuando podamos mirarnos a los ojos.

Ella asintió y cambiaron de tema.

Llegaron a un enorme condominio pintado en azul y plata. Diez pisos. Se veía totalmente lujoso por fuera.

-¿Qué hacemos aquí? –preguntó él.

-Este edificio de apartamentos es de Alicia. Ahora mismo hay cuatro de ellos vacantes. Uno en el primer piso, otro en el cuarto, otro más en el séptimo y el otro en el último piso. Es un penthouse fabuloso.

-Muy bien. Se ve muy bonito desde aquí, pero aun no me dices ¿por qué estamos aquí?

-Bueno, querido, debes elegir uno de ellos para vivir mientras dura tu contrato con la empresa.

Cheko abrió los ojos totalmente sorprendido.

-¿En serio?

-En serio.

-Pues no hagamos esperar a estas pobres habitaciones sin dueño.

Tomándola del brazo se dirigieron al portón de hierro cuidado por dos uniformados guardias de seguridad.

-Hola, chicos, ¿Cómo están? ¿Qué cuentan de nuevo?

-Melissa, dichosos los ojos que te ven y te desean. Nos tienes abandonados. –Respondió el más alto, cuya pelada cabeza brillaba al resplandor de la mañana mirándola con mucha lujuria.

-Mucho trabajo. Ya saben cómo es la jefa. Es una negrera.

-¿Qué vientos te empujaron por estos lares, Mel? –preguntó el más bajo.

-Vine a traer a un nuevo inquilino. Al bajar les diré en donde se quedará.

-De acuerdo, Mel. Bienvenido al Bluecoast, señor.

Cheko sonrió al contestarles.

-Mi nombre es Cheko, nada de señor, ¿de acuerdo?

-Muy bien. -Sonrieron ellos también.

Subieron agarrados de la mano, probablemente sin darse cuenta.

-Empezaremos de arriba hacia abajo. A excepción del pent-house, los apartamentos son del mismo tamaño y tienen más a o menos la misma distribución. Todos están totalmente amueblados con un gusto exquisito. Dos dormitorios con baños y closets incluidos, una cocina completa bastante grande, un salón y un comedor. Área de lavado y una habitación para el servicio doméstico por si quieres contratar a alguien para la limpieza o lo que necesites. En el área común hay un gimnasio y un salón de masajes, un salón de juegos y un bar. No se permiten niños viviendo en los apartamentos, solo de visitas. Los servicios los paga la empresa durante el tiempo que vivas aquí.

Toda esta información le fue dada a Cheko mientras subían en el ascensor. El abrirse las puertas, el intento acercarse para besarla, pero ella lo esquivó.

-Cuidado. Hay cámaras de seguridad por todas partes y no quiero una mala interpretación de tu gesto.

-No había nada que interpretar, iba a besarte.

-Perdón. No quiero que ella lo sepa así.

Él se quedó mirándola inquisitivamente. No dijo nada y la siguió unos metros hasta llegar a una puerta enorme que parecía forjada en cristal no transparente. Melissa sacó una llave electrónica y la acercó a una parte de la puerta que tenía un tono más oscuro que el resto. Digitó una clave numérica y con un ligero chasquido, la puerta se deslizó a un lado dando paso al hermoso apartamento.

-Alicia vivió aquí una vez durante un tiempo. Luego una modelo extranjera y ha estado vacío desde hace casi un año. Claro, si es que te quieres quedar aquí. Te dije que los otros son más pequeños.

Cheko miraba todo como un niño en una tienda mezcla de dulcería y juguetería. Fue a la cocina y se quedó maravillado. Acero cromado y cerámica.

-¿Dices que puedo quedarme a vivir aquí?

-Solamente si quieres. De todas formas, casi nunca estarás aquí. Cuando empiece la campaña estarás viajando por medio mundo y tus vueltas a la ciudad serán esporádicas. Además, no has visto los dormitorios.

-No hace falta. Con la cocina y ese enorme sofá frente a la tele no necesito más nada. Me has dicho que hay más de un baño, ¿verdad?

-Si. Hay un baño de visitas debajo de esa escalera. Es el único de los apartamentos que tiene dos pisos. Arriba están los dormitorios y un jacussi en una pequeña terraza con una vista impresionante de la ciudad en las noches. Tienes también un mueble bar personal. Por comodidad no habrá quejas, de eso estoy segura. La tele tiene un sistema de satélite integrado con más de mil canales. La del salón es de 100 pulgadas, la cambiamos hace unos meses a la más moderna del mercado. Las de los dormitorios son mas pequeñas. Creo que de ochenta o algo así.

-Entonces, que no se hable más. Me quedo con este.

-Excelente. Iremos donde los chicos de seguridad que te tomaran las huellas para darte una llave especial e introduzcas una contraseña sin la cual no se podrá abrir tu puerta.

-¿Tenemos que irnos ahora? –preguntó él con un tono de ansiedad en la voz.

-No necesariamente. Alicia supone que te tomarás estas horas libres para ir de compras. Yo te acompañaría si así lo decides. Soy algo así como tu guardaespaldas. ¿Por qué lo preguntas?

-Solo quería saber si podíamos quedarnos un rato.

-Por supuesto. Nos iremos cuando tú digas, además no has visto ni la mitad de este lugar.

-Me imagino la de orgías y bacanales que se han armado en este sitio.

-Lo cierto es que se han armado algunas como tú dices.

Cheko se le acercó mirándola fijamente a los ojos.

-Y supongo que has participado muy activamente en algunas, ¿o me equivoco?

-No, no te equivocas. ¿Siento un tono de celos en tus palabras?

Cheko no respondió. Melissa acortó más la distancia entre ellos y rodeándole la nuca con sus brazos se bebió su aliento. Cheko la levantó a peso, y sin despegar su boca de la suya la llevó al sofá. Las piezas de ropa empezaron a desaparecer de sus cuerpos como por arte de magia. Los portentosos senos de Melissa fueron atacados con premeditación y alevosía por la boca y manos de Cheko, que los devoraba sin piedad.

-Muérdeme, márcame, con fuerza. –imploraba Melissa. Cheko invadió su territorio prohibido. Le separó las piernas en un ángulo de 180 grados y se hundió en el pozo de los deseos concedidos. Melissa empezó a gemir sin control mientras su primer orgasmo hacía acto de presencia. Su cuerpo tembló desde la raíz de los cabellos hasta la punta de sus pies. Pero él no había terminado aún. Le dio la vuelta colocándola de espaldas a él. Besó su cuello mientras con las manos acariciaba sus pechos. Su boca bajaba por su columna vertebral hasta el nacimiento de la línea que separaba sus glúteos. La lengua de Cheko encontró el clítoris de Melissa indefenso y lo atacó con ferocidad. Lamió la vagina en su totalidad pasando por el perineo hasta el ano. Melissa se apretó los senos y gritó el nombre de Cheko con un rugido desde las entrañas. Otro orgasmo más avasallador que el anterior le llegó sin previo aviso y se derramó nuevamente en su boca hambrienta. Cheko no le dio cuartel y le succionó el alma hasta que ella cayó seca, desmadejada y sin aire. Él aún se mantuvo un rato así mientras a ella le seguían las convulsiones y temblaba cada vez menos.

-Dios, por un momento creí que moriría. No puedes seguir produciéndome los orgasmos de esa manera. ¿Acaso pretendes matarme?

Cheko sonrió halagado.

-Eres una exagerada. Nadie muere de eso.

-Pues será mejor que no te arriesgues a averiguarlo. Nunca se sabe.

Cheko se sentó en el sofá con el enorme pene en la mano masturbándose poco a poco.

-Anda, ven a descansar sentándote aquí.

Melissa no se lo hizo pedir dos veces y haciendo un esfuerzo fue a colocarse a horcajadas sobre las caderas del muchacho y se mató ella misma, clavándose la espada de carne hasta las entrañas.

Se quedó tranquila un momento en lo que su cuerpo se acostumbraba a la sensación de llenura. Subió lentamente hasta solo dejar el glande en su interior y volvió a bajar abriendo la boca como si sintiera el pene salir por ella. Cheko la ayudaba en sus movimientos sujetándole las caderas. El sube y baja se hacía cada vez más rápido. Melissa creyó que no aguantaría.

Cheko imprimía más fuerza a sus brazos para que el roce de los sexos fuera más frenético. La cintura de Melissa hacía sensuales círculos subiendo en mucho los grados de placer que ambos sentían. Cheko la detuvo porque sentía la inminencia de su orgasmo y no quería venirse aún.

-Ven cariño, que ahora voy a descansar yo.

La cambió de posición colocándose de frente al sofá, dejando su culo en pompa para penetrarla desde atrás. Se abrazó a ella envolviendo sus senos con ambas manos mientras le lamía con suavidad el cuello y chupaba el lóbulo de la oreja izquierda, haciendo que la piel de Melissa se erizara en su totalidad. su pene entraba y salía sin prisa y sin pausas. Melissa sin poder evitarlo se derramaba sin control. Sus gemidos seguramente se estaban escuchando por toda la ciudad, pero no podía detenerse, la sensación de placer era demasiado intensa. Cheko también se sentía llegar al límite y así se lo hizo saber. Ella lo ayudó haciendo rotar sus caderas a mayor velocidad y él, apretando sus pezones y mordiendo su hombro como un rey felino a su hembra, se derramó en su interior. Melissa exhaló un gemido que llenó de oxígeno sus entrañas y ella también acompañó a Cheko con su propio orgasmo que la llevó a un desmayo hipotético porque perdió contacto con la realidad, pero se sentía como si flotara en medio de una nada llena de colores que giraban.

Media hora después, ya camino a Fashion Plus, Melissa le contaba a Cheko algunas cosas de ella. Que había sido deportista en artes marciales, que incluso estuvo en la selección nacional. Un accidente con un contrincante extranjero complicó la cosa y lo dejo. Luego se unió al ejército y estuvo deambulando por varios países de Europa y Asia hasta que volvió, abrió una escuela de defensa personal, salvo a Alicia de un acosador impertinente y decidió trabajar para ella porque pagaba muy bien, aunque el contrato lleva algunas concesiones que no son las normales, pero que aceptó porque estaba harta de la normalidad y de hacer las cosas de manera correcta y también de complacer a los demás.

Llegaron a la empresa donde habría otra sesión de fotos y videos. Mas pruebas en las que Cheko demostraría de lo que era capaz a pesar de las circunstancias, las envidias, las malas vibraciones y todo lo que representara un obstáculo. En este segundo día quedaría en evidencia que él era la persona ideal para el trabajo. Esa noche, Alicia le enviaría a Monsieur Legrand algunas de las pruebas hechas a Cheko y lo que faltaba para terminar el proyecto. Estaba confiada en que no le pusiera pegas o que no le hiciera cortes en los guiones. Era hasta ahora la única espina que le preocupaba. Pero no había llegado donde estaba con dudas en su cabeza. Cuando tenía un objetivo se lanzaba por el sin mirar a los lados ni atrás. En el área de producción, Cheko, sudado y por primera algo cansado, giraba en una pose sobre una escalera y sucio de pintura, en su personificación de un pintor a quien se le caía el overol y mostraba la ropa interior. Quizás eran las luces demasiado intensas y cerca de su cara o era que realmente estaba agotado. Tenía cinco horas de trabajo sin descanso. El joven de la cámara quería terminar esas tomas antes de sentarse. En eso, el director daba el último grito de “corte” para que todos se fueran a descansar. Despidió a todos hasta el día siguiente. El equipo de limpieza empezó a recoger todo el equipo de filmación. Cheko se fue a su camerino a darse una ducha y a esperar a Melissa. En eso estaba cuando Alicia entró con una gran sonrisa. Él estaba solo con una toalla envuelta a su cintura y le ofreció sentarse, ella se negó diciéndole que solamente estaba muy feliz que como habían salido las cosas, que solo faltaba el pequeño trámite de la aceptación total del cliente pero que eso era algo de lo que ella se encargaría. También le dijo que esa noche habría una pequeña reunión en su casa y que él no podía faltar. Cheko intentó excusarse con cansancio, pero Alicia lo convenció de asistir. Él no se hizo de rogar ya que imaginándose la clase de fiestas que deba Alicia, podría marcharse cuando quisiera. Alicia le dijo que lo esperaría y quedaron en verse 15 minutos más tarde en el parqueo.


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Escrito por Prometheus el 07/08/19

Pieles y Coca Cola V


En el tiempo acordado Cheko subió a la limusina, Alicia ya lo esperaba y se macharon. Durante el trayecto estuvieron hablando del futuro de ambos trabajando juntos. Ya Alicia había hablado con otros clientes sobre él y se mostraron entusiasmados con las propuestas, así que, si las cosas con los europeos no salían bien, ella estaba segura de que, en palabras llanas, haría muy buen dinero con Cheko. Llegaron a la casa y se bajaron. Había varios autos en el amplio espacio del frente, lo que decía que ya algunos habían llegado. Alicia le dijo a Cheko que se daría una ducha y se cambiaria de ropa, que se sirviera una copa y que hiciera como si estuviera en su casa. Lucy quedó embobada cuando lo vio, literalmente se le hizo agua la boca. Cheko le pidió una cerveza y ella le dijo al servírsela con su sensual sonrisa que estaba para lo que él quisiera mandar. Él le sonrió diciéndole que le tomaría la palabra. Cheko, cerveza en mano salió a buscar a Melissa. La encontró recostada en la limusina fumando y tomando una bebida energética.

-¿No entrarás al baile, cenicienta?

Ella sonrió y le dijo.

-En este caso, la cenicienta eres tú. Cheko, a pesar de que Alicia sabe que no has demostrado un interés sexual por ella, eso no significa que no te guste y ella lo sabe. Por lo tanto, hará lo posible por tener sexo contigo. Si quieres hacerlo no tengo problemas con eso, te lo digo en serio, quizás suene presuntuoso de mi parte, pero por mi no dejes de hacerlo.

Cheko se quedó mirándola sin hablar. Melissa le gustaba mucho, como hacía tiempo no le gustaba una mujer como para tener algo duradero con ella, pero Alicia también le gustaba, aunque con ella nunca quiso mezclar negocios y placer. Bueno, acostarse con ella no era algo que descartaba, pero tampoco lo buscaría, si se daba la ocasión, pues que fuera lo que Dios quisiera. Siguieron hablando mientras en la casa, Alicia, que estaba envuelta en una toalla recibía una llamada de Madame Fournier, una de las socias de Monsieur Legrand. Ella fue a la pequeña oficina que tenia y hablaron por videoconferencia. La empresa estaba satisfecha con las pruebas de Cheko. Dentro de poco harían un viaje para concretar la extensión del contrato con Fashion Plus siempre y cuando Cheko fuera el modelo exclusivo de sus productos. Alicia le agradeció la llamada y cortaron. Como en las caricaturas, en sus ojos se imprimieron los signos de dólares y sonrió. Lo sabía, su instinto una vez mas no le había fallado. Joanna tendría que tragarse su rabia y admitir que ella siempre tuvo razón y que Cheko es lo mejor con lo que han trabajado nunca. Llamó a Lucy a su cuarto.

-Lucy, estoy muy excitada, me acaban de dar una excelente noticia. ¿podrías por favor sacarme un orgasmo que tengo atravesado al final de mi espalda?

-Por supuesto, jefa. Será un placer.

Alicia se acostó bocabajo en la amplia cama dejando los glúteos en pompa. Lucy, que, aunque solo vestía un pantalón muy corto y una mínima blusa que apenas cubría sus senos, no se molestó en desvestirse.

Simplemente se colocó detrás de Alicia y empezó a lamer su ano mientras metía dos dedos en su ya muy húmeda vagina. Luego fue a la inversa. Dos dedos en el ano y una lengua caliente que le saco ese orgasmo atravesado en el fondo de las entrañas. Lucy era una experta y a la hora de complacer siempre estaba dispuesta.

-Jefa, quiero pedirte algo.

-Pide, Lucy.

-¿Me podrías dar quince minutos con el chico nuevo? Te prometo que lo que le haré, lo hará quedarse contigo para siempre.

Alicia rio de la propuesta. Sabía que Lucy era muy buena en el sexo, pero no estaba segura que estuviera a la altura de Cheko.

-Haremos una cosa. Yo quiero integrarlo a la fiesta, si lo logro tendrás tu oportunidad, pero déjame decirte que yo también haré mi esfuerzo.

-Sera una especie de competencia. La que lo logre atraparlo primero.

-Algo así. Pero te diré que el chico es un hueso duro de roer. No sé si es convicción personal o se cree muy bueno. El caso es que se ha resistido a mis encantos, incluso a los de Joanna. Con eso te digo todo.

Lucy abrió la boca con estupor. No lo podía creer. Ya vería por ella misma si el tal Cheko era tan inaccesible. A lo mejor era del otro lado y no quería decirlo, aunque en estos tiempos no fuera la gran cosa. Dejó a Alicia terminar de vestirse y se fue a la cocina donde se encontró con Melissa.

-Hola, Mel. ¿Nos harás compañía esta noche?

-Estaré aquí, Lucy. Quien sabe lo que pueda pasar.

-Eso es cierto. Nadie sabe.

Escucharon el ruido de varios vehículos llegar y Lucy se fue a abrir la puerta del salón. Media hora después todos los invitados a la reunión habían llegado. Todos conversaban, tomaban un trago y se lo pasaban bien. Alicia entro al salón unos minutos después vestida con un precioso vestido rojo que le llegaba a medio muslo y un escote en a espalda que llegaba justo al inicio de su bien formado trasero.

-Hola a todos. Bienvenidos a esta pequeña reunión de amigos. Debo darles una buena noticia. Alter ha visto las pruebas que les he enviado del trabajo de Cheko y quiero decirles que están muy satisfechos, por lo tanto, lo han aprobado.

Una salva de aplausos coreo esta noticia. Todos empezaron a felicitar a Alicia.

-Bueno, sabemos que el merito no es solo mío. Todos hemos trabajado para que esto salga bien, pero creo que el verdadero protagonista es nuestro nuevo modelo estrella a quien ya todos conocen. Cheko Guimarães.

Otra salva de aplausos, esta vez dirigida hacia el chico que sonreía en una esquina. Todos se acercaron para felicitarlo y darle la enhorabuena. Cheko de recibió los besos y abrazos que le dieron con su eterna sonrisa. Los presentes se veían eufóricos. En ese momento Alicia dijo.

-Lucy, por favor. Sirve la bebida especial que se preparo para esta ocasión, debemos celebrar.

Lucy trajo una especie de envase de cristal con un liquido azul brillante y empezó a servirlo en unos vasos pequeños que había sobre la mesa. Los colocó en una bandeja y empezó a pasarlos primero por Alicia y luego por los demás. Cuando todos tenían su vaso en mano Alicia dijo.

-Mis amigos, brindemos por el éxito.

Se tomo la bebida de un trago y todos los demás sin excepción hicieron lo mismo.

-Lucy, música por favor.

Lucy encendió el equipo estereofónico y una mezcla de tango y zamba empezó a escucharse por los altavoces en toda la casa. Alicia fue la primera en extender un brazo hacia Cheko para invitarlo a bailar. Joanna hizo lo mismo con uno de los hermanos Lans. Jimmy el encargado de edición bailaba con Julia y Sara a la vez. Javier estaba bailando con Aldo y Rosina con Lucy. El otro hermano Lans sacó a bailar a Melissa. Al parecer todo se veía como una fiesta normal, una reunión de amigos o compañeros de trabajo. Bueno, quizás hubiese sido así si en un momento determinado Aldo y Javier se sentaron en el sofá y empezaron besarse y acariciarse y a desvestirse. Desvestirse es un decir, se arrancaban la ropa a puñados. Hasta ahí todo parecía normal desde un punto de vista si no fuera porque Rosina y Lucy también hicieron lo mismo, solo que ellas lo hicieron sobre la alfombra del centro del salón. Era como si les urgiera. Rosina se quitó el vestido rasgándolo por el frente. No tenía nada debajo del mismo. Un cuerpo pequeño y regordete salió a la luz. Piernas gruesas y un pubis poblado de vello rubio oscuro. Algo que no parecía importarle a Lucy, ya que le separó las piernas con brusquedad y metió su cabeza entre ellas. Melissa vio con un poco de pesar que Alicia y Cheko también se besaban y sin recordar el momento en que se quitó la camiseta, sintió la boca que chupaba su seno izquierdo. Segundos después no había nadie vestido en el salón, todos sin excepción parecían un solo cuerpo que movía sus tentáculos. Joanna estaba arrodillada ante Saul haciéndole una felación, Alicia hacía lo mismo con Cheko y Melissa con Raúl. Sara y Julia a Jimmy y Aldo a Javier. Es como si todos se hubieran puesto de acuerdo. Lucy seguía entre las piernas de Rosina que parecía en trance mirando al techo, pero con los ojos en blanco. Bueno, al parecer la orgía había empezado. Alicia se restregaba el miembro por toda la cara, lamia y chupaba los testículos, subía por el grueso tronco hasta el glande esponjoso y rosa oscuro que desaparecía en su boca con rapidez. Ya Javier estaba dentro de Aldo, quien disfrutaba como un niño en una dulcería. Ahora era Rosina quien mamaba a Lucy que se apretaba los pezones con los pulgares e índices mientras gemía audiblemente.

Jimmy, mientras movía sus caderas con celeridad entre las piernas de Sara, se besaba con Julia que estaba en cuclillas sobre la cara de Sara. Saul Lans poseía analmente a Joanna y Melissa rebotaba sobre Raúl. El concierto de gemidos superaba decibeles la música que salía de los altavoces. Algunas parejas habían cambiado de posición y otras de la persona con quien habían empezado. Solamente Alicia y Melissa seguían con los mismos. Pero al parecer eso no duraría mucho, pues Alicia gritó su muerte pequeña en ese instante y quedo desvanecida sobre la alfombra. Cheko aún no había eyaculado y tocando su miembro portentoso miró a su alrededor, seguramente buscando a alguien, pero no tardó mucho en estar solo, Lucy se abalanzó sobre él como una tigresa derribándolo y ensartándose en su pene duro como una roca. Al principio fue demasiado para ella, pero con empeño logró mantener el ritmo del chico. Javier estaba con Julia, Rosina con Sara y Aldo se violaba a si mismo con una botella de whiskey vacía.

El siguiente en venirse fue Jimmy sobre los pechos de Joanna y la boca de Julia que los lamía con hambre. Saul y Raúl lo hicieron al mismo tiempo, uno dentro de Melissa y el otro en el ano de Sara. La orgía llevaba más de dos horas y solamente quedaban hipotéticamente de pie Cheko, Melissa, Joanna y Rosina, quien devoraba la vagina de Melissa mientras Cheko lo hacía con Joanna y esta y Melissa se besaban como si no hubiera mañana. Aldo se veía muy gracioso durmiendo con una botella metida en el culo. A excepción de Alicia, Lucy y Javier, ninguno de los presentes sabía que había consumido un estimulante sexual muy potente, por eso todos caían rendidos tan pronto tenían un orgasmo. El siguiente orgasmo le llegó a Joana quien tan pronto dejo a Cheko solo fue aprovechado por Rosina quien estaba mas cerca. Rosina era lesbiana declarada, pero ella tampoco se pudo resistir al pene de Cheko que parecía dispuesto a cumplir con su deber y satisfacer a todo el que se pusiera por delante. Rosina no tardo ni treinta segundos con el miembro dentro. Berreó como un animal herido y se le apagaron las luces. Melissa no perdió tiempo y arrojo a los brazos de Cheko que ya la esperaba espada en ristre. Quince minutos después el orgasmo simultaneo de ambos los dejó noqueados hasta la mañana siguiente.

La primera en despertarse fue Lucy y después Javier, Luego Melisa. Cheko y Alicia lo hicieron al mismo tiempo y poco después Joanna. Para cuando todos estaban despiertos el salón estaba recogido y limpio. Otro efecto del estimulante era el hambre que producía, por lo tanto, un copioso desayuno fue servido para todos. Algunos todavía desnudos comían con desesperación. Los que fumaban estaban afuera y otros ya se preparaban para marcharse. Todos tenían la mañana libre y no tenían que volver a la oficina hasta las tres de la tarde. Esa noche habría un cocktail brindado por la empresa y una rueda de prensa, dando a conocer los productos Alter, algunos cortometrajes y por supuesto la presentación de Cheko al publico en general. Irónicamente a pesar de la noche que habían pasado, ninguno estaba cansado y casi todos se sentían eufóricos. Otro efecto secundario del estimulante. Melissa se fue a llevar a Cheko al nuevo apartamento y como Alicia no la necesitaría hasta la hora de volver a la oficina se quedaría con él. No hablaron de lo sucedido la noche pasada. Hablaron de ellos y del futuro que era más que prometedor. La palabra amor salió a relucir en más de una ocasión. Melissa le dijo que no dejaría a Alicia, aunque estuvieran juntos y él estuvo de acuerdo. se prometieron no participar en más de las orgías de Alicia, al menos no de manera individual.

Llegaron al apartamento y Cheko hizo algunas llamadas.

A la dueña de la pensión, diciéndole que ya no volvería a vivir, pero sí que pasaría luego a pagar lo que debiera. Al salón de masajes del Palladium. Se sentaron en el sofá que daba al ventanal desde donde se dominaba toda la ciudad. Cheko se desvistió totalmente y Melissa hizo lo mismo. Solamente se abrazaron, así desnudos, sintiendo la brisa. Felices. Juntos.


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