Quienes somos Inicio Poesías Recomendamos Nuestros productos Música y cine Entrevistas Noticias Revista Libro de visitas Mapa web Premios Www.ratondebiblioteca.es Visiones Miembros de Www.ratondebiblioteca.es

 Mayo - 2017 

 L ¦ M ¦ M ¦ J ¦ V ¦ S ¦ D  S 

   1     2     3     4     5     6     7  

   8     9    10   11   12   13   14 

  15   16   17   18   19   20   21 

  22   23   24   25   26   27   28  

  29   30   31    27 

       Agenda cultural de
  www.ratondebiblioteca.es ©




   


Será mostrado si existe Comentario  Comentario  



Publicidad
Escrito por Desstri el 08/12/15

Atravesando los siete mares VIII


Entrada de Charles Día 21 de Octubre de 1.664

No lo entiendo, ¿Cómo ha podido hacerme esto a mí? ¡a mí! Esa maldita fulana, hasta las Jennys tienen más dignidad y honor.

Hoy se ha resuelto todo el pastel, de la forma más simple y más dolorosa imaginable. Hoy, todo confiado he ido a ver a esa zorra, apenas la pude ver un par de veces este mes, pues se hacia la preocupada conmigo por aquel duelista de Abril.

Me presenté sin avisar, trepé hasta su balconada en la habitación, las luces de la casa estaban ya apagadas y cuando me disponía a abrir la puerta del balcón escuché una murmurada conversación, como las que teníamos tras hacer el amor, incluso soltaba las mismas risitas.

No logré distinguir quien más podría haber, pero escuchando oí una voz masculina, que terminé por reconocer. ¡Era Guilles! ¡el muy bastardo! Pero aún peor si cabe fue escuchar la confesión que le hizo, ¡él responsable del maldito matón!, El muy hijo de puta le decía a su malnacida homologa que fue una pena que no me matara y les dejara en paz. Ella le daba la razón y decía que yo era patético arrastrandome con tanto regalo. Tiré al infierno el pañuelo de seda rosa que traía para ella y abrí la puerta de una patada, dispuesto a hacer una locura.

Ella soltó un agudo grito, a mí me daba igual que se asustara, iba a matar a Guilles y ya vería si a ella también.

Pero el maldito chillido se escuchó por toda la vecindad y apenas tuve tiempo de desenvainar cuando los criados de la casa estaban intentando abrir la puerta de su señora.

Pese a mi ira, tuve la suficiente frialdad para darme cuenta de mi locura. Allanar la casa de una noble era un gran problema, que me vieran a punto de asesinarlos era algo que me condenaría a la guillotina, así que no dejé que eso ocurriera y huí.

El pichafloja de Guilles también huyó, cada uno en una dirección, pero a diferencia de mí, que salté con elegancia el balcón para rodar y después trepar la verja para huir, él tuvo que huir desnudo por la ciudad que se despertaba alborotada en plena noche. Ojala le hayan cogido y le metan en un calabozo así, desnudo, con algún porquero violador de niños.

Estoy seguro de que Elise se inventará algo de bandidos, si contaba la verdad de esta noche, sería conocida como la mayor ramera de Charouse el resto de su vida, y si solo intenta acusarme a mí, revelaré lo puta que es a los cuatro vientos.

Ahora, lo mejor que puedo hacer es preparar una fría venganza.

Entrada de Gabrielle: día 10 de Enero de 1.665

Las cosas se han ido poniendo muy negras estos últimos meses, desde que Lord Charles descubrió que esa buscona amiga suya le era infiel con su rival ha estado muy mal.

Los primeros días tras la revelación estaba desquiciado, solo parecía buscar la forma de vengarse. Quería retarle a duelo, pero no podía, solo los miembros del gremio de esgrima pueden retar y ellos aún eran solo unos estudiantes. Después, empezó a urdir algo, quería saber cada vez que respiraba cada uno de ellos, pagó a sirvientes de sus casas y otra mala gente de la ciudad para que le tuviera informado.

Se compró una pistola y ha estado tan irascible que ha llegado a golpear a tres criados, dejandoles fuertes contusiones, sin contar todos los adornos y ropas que ha destrozado. Por suerte, a mí aún no me ha agredido

Pese a todo, parece que sus planes de venganza no han avanzado y al tiempo, su ira ha dado paso a una especie de depresión que le ha llevado al libertinaje y mala vida. Le duele verles en clase, por lo que empezó a asistir menos, se ha pasado desde noviembre días y noches enteras en clubs sociales y antros mucho peores. Llegaba a casa casi al amanecer y olía a vino, tabaco o perfume barato de mujer, según el día. Lo peor son los días que ha llegado herido en las manos y la cara sin querer dar detalles.

Yo por mi lado he tenido que estar cubriéndole una y otra vez, ante su madre con mis cartas, luego con los profesores cuando su absentismo hizo que no entregara trabajos y estudios. Tuve que falsificar justificantes médicos por temor a que le terminen expulsando o como mínimo pierda todo el año.

Ya bien entrado diciembre, tenía un examen con su tío, el cual si no iba se preocuparía tanto como para venir a verle y sabría de todo mi encubrimiento. Pero parece que a Lord Charles le daba igual, salió de juerga otra vez.

Dudé mucho si era lo adecuado, pero incapaz de dormirme, terminé por ir a buscarle a las dos de la mañana. De tasca en tasca, di al fin con él. ¡Estaba en una especie de campeonato de boxeo! Lleno de moratones y medio borracho, aun así lo bastante lucido como para ganar su pelea.

Reuniendo todo mi valor, logré encararme y con él y convencerle para que nos fueramos a casa, por suerte estaba lo bastante ebrio para dejarse conducir por mí, pues temía que aún cambiara de opinión y no hubiera decidido terminar su noche de combates. Apoyado en mí regresamos a casa.

Como sí el mismo cielo estuviera ya en nuestra contra, por el camino nos pararon un par de rufianes. Estaba aterrorizada y Lord Charles parecía ido.

Más cuando me amenazaron con sus cuchillos, entre risotadas despectivas, tratándome de ramera, fue como si la magia de los berserker se apoderase de él, se lanzó sin miedo contra los matones y les golpeó con fuerza, desarmandolos y noqueandolos con su furia. Siguió arremetiendo con ellos ya caidos, con tanta saña que tuve que agarrarlo, porque ya parecían muertos.

Di gracias a Dios cuando al fin llegamos a casa y le dejé en su cuarto. Fui a tratarle los golpes y heridas y me partió el corazón cuando de repente empezó a llorar. Era lo único que aún no había hecho en estos meses, terminé por darle un abrazo.

Por algún milagro, al final se presentó al examen del día siguiente, supongo que lo suspendería, pero por la cuenta que nos traía, era mucho mejor eso que no asistir.

El descanso de las fiestas ha sido un alivio, mi hermano Alphonse me contó que la orden de la cruz y la rosa le iba a encomendar su primera misión para poder convertirse en miembro. Torcí el gesto ante como pintaba su empresa, pero como me explicó padre, tenían que ser obras de riesgo y valor acordes con el honor que recibiría, me decia que tenía porque preocuparme.

Hoy hemos retomado las clases, solo espero que haya mejorado Lord Charles, no se si seré capaz de cargar con él de seguir como estos dos meses. Ojalá pudiera ayudarle a sobrellevarlo mejor.


Libro de Visitas

Eduardo Tapia Quesada ©

Creative Commons License



Publicidad
Escrito por M0cha el 07/01/16

Entender


Las nubes ascendían y Violeta veía como se alejaban. Eran algo común pero aún no se acostumbraba a ello. Los truenos y relámpagos eran escupidos desde lo más alto y por ello se tapó los oídos. Las aparentemente inertes formaciones no lo notaron, y aun si lo hicieran, no planeaban detenerse. Si es que planeaban en absoluto.

El avión tenía un serio problema de tormentas, ya los había golpeado varios rayos pero no estaban diseñados para soportar a las formaciones que se manifestaban en su interior. Los demás pasajeros las ignoraban con suma facilidad, pareciera que el humo nocivo no les afectaba a muchos en su sueño. Incluso había quien trajo tapones para los oídos.

La pequeña estaba haciendo su mejor esfuerzo para no ser golpeada por algo. La manta funcionaría muy bien como defensa, pero sólo por un tiempo. Quizá si también pretendiera estar dormida la tormenta cesaría, pero no fue así, sólo logró enviarle la señal a esta de que podía rugir sin ningún decoro. Los enormes cabellos rizados ocultaron muy bien la angustia de una infante que para variar quería un poco de silencio, y tal vez algo más. Aunque esa última opción se fue de la mesa hace mucho. Habría que conformarse con el submarino para darle calma y volverse poco a poco la opción más viable para evitar ahogarse en la aeronave.

Algunos pasajeros lograron finalmente notar los extraños cúmulos que forcejaban entre la niña. El sólo sentir la mirada de personas mayores que Violeta pareció calmar a la tempestad que amenazaba con hacerse más fuerte. Las nubes poco a poco comenzaron a reducirse, sin dejar sus asientos.

— Por favor, no vuelvas a llamarme. Hazlo al menos por ella…

Los estruendos se volvieron oraciones coherentes que pedían perdón a los pasajeros; los nubarrones en manos que se cercioraron de que la pequeña se encontraba dormida; y la electricidad se transfiguró en un par de labios deseándole una buena noche de sueño a su acompañante, quien hubiera deseado lo mismo de la otra nube que ocupaba el asiento adjunto al pasillo. Aunque, ¿cómo podría hacer eso un cirro que se disipó tan pronto como apareció desde un teléfono?


Libro de Visitas

Joaquín Albarado ©

Creative Commons License



Publicidad
Escrito por Desstri el 18/01/16

Atravesando los siete mares IX


Entrada de Charles Día 3 de Marzo de 1.665

Es curioso como se nota quien es tu amigo de verdad y quien no cuando estás abajo. Llevo unos meses bastante mal, aunque urdo y gasto a manos llenas, no consigo dar con un castigo verdaderamene a la altura de la traición de esos dos.

Me siento solo en mi venganza, no tengo un verdadero aliado y ya todo lo demás me parece tan superficial, las fiestas, las clases, las mujeres.

Jacques, a quien tenía por mi mejor amigo, tampoco ha estado todo lo a mi lado querría. Ha encontrado una nueva muñequita para divertirse y la esta usando al máximo. Ahí le aproveche.

Yo, en mi abandono, he probado un nuevo placer, la compañía de alquiler. No es algo tan malo como dicen, al menos las de buena calidad no son muy diferentes de Elise en su belleza o su estilo, pero son sinceras en sus intenciones, mientras yo puedo enfocarme en mis necesidades. Me han hecho compañía muchas noches de borrachera, tanto mientras bebíamos, como calentándome la cama después. Bien merecidas las monedas de sus servicios, al contrario que los regalos malgastados en la otra. Qué diablos, mucho mejor sexo y me sale más barato.

No solo me he centrado en mujeres y alcohol, también he encontrado un nuevo gusto por el billar, es un interludio refrescante entre la brutalidad de las peleas y la liviandad de las cartas.

Los estudios me han ido regular, como no. Ahora en febrero fueron la mayoría de exámenes y bueno, voy tirando, conseguí robar algo de tiempo a mi venganza para poder estudiar. Pero no ha sido hasta hoy, como si Dios escuchara mi clamor, cuando alguien me encontró.Era un tipo misterioso, se acercó a mi mientras bebía y me dijo que tenía una oferta que hacerme si le acompañaba. Ante la apariencia y formas del hombre, mi mente se despejó de la bebida, alerta, se puso alerta. Le miré bien, desde luego iba muy bien vestido, no parecía un rufián de Guillés y me daba la sensación, de algún modo de que su oferta me interesaría, así que la curiosidad venció a mi cautela y le acompañé.

Me guió hasta un reservado en un local de lujo y tras cerrar meticulosamente las puertas hablamos a solas un buen rato. Parecía conocerme bien, también sabía de mis ansias de venganza y las actuaciones de mi padre como embajador.

Me reveló su identidad, Gerald Bunois, maestro de espías del Emperador. Y me dijo que quería reclutarme, me prometió que si daba la talla, él, en su momento, me ayudaría a hacer caer a toda la familia de Guillés, a Elise o a quien yo quisiera. Solo tendría que esperar el momento, en los giros de la política en algún momento se opondrían al Empereur y con su ayuda podríamos destaparles como sucios traidores. Pero eso solo pasaría de aceptar su oferta para ser un agente imperial, lo hice.

Me ha encomendado una misión. Debo de dejar un alfiler que, presumo ensangrentado* en cierto lugar durante próximo viaje con mi padre.

* En ciertas gentes Charousse existe una magia que crea ligaduras “espacio-temporales” entre la sangre de su conjurador y él mismo, permitiendo transportar objetos o su misma persona de un extremo al otro.

Entrada de Gabrielle: día 21 de Mayo de 1.665

Parece que ha cumplido, hace dos meses hablé con lord Jacques para pedirle ayuda sobre el ánimo de mi señor, él no pareció muy preocupado, me dijo que ya vería con un tono desdeñoso.

Pero quizás el tono fuera por quien se lo pidió, pues está visto que algo hizo, no sé el que, pues no he tenido noticia de que haga tanto caso a lord Charles como el año pasado, pero he notado que mi señor se está centrando algo más estos meses. Aún sigue siendo incapaz de ahorrar un penique ni de privarse de licor y ropa, pero al menos vuelve a atender a sus estudios y ya no está tan agrio de carácter. Me alegro, sus compañeros de clase ya se empezaban a separar de él, lo cual era muy alarmante de alguien que siempre ha sido el alma de las fiestas.

Como siempre, parece que lord Charles se trae algo entre manos, pero es inevitable en él, no le doy más importancia. Me importan más los viajes previstos para estas vacaciones, su padre, el conde, tiene una ruta completa de viaje prevista, incluidas varias capitales eissenas e incluso una visita a Ávalon, a su capital. Conociendo a mi señor, querrá pertrecharse adecuadamente de atuendos y complementos para tales empresas.

Entrada de Charles Día 3 de Octubre de 1.665

Parece que lord Gerald me ha mantenido ocupado estos meses, No le he visto más de un par de veces después de aquella primera cita, pero me dejó una forma segura de que estemos en contacto por correspondencia.

Primero fue el alfiler, después me mandó vigilar al padre de un compañero de clase y cuando empecé a viajar, me dio misiones más variopintas, desde dejar objetos en alguna zona privada de una mansión eissena a lograr que una dama de Avalon se encaprichase de mí y mantengamos ahora una fluida correspondencia, con la que tangencialmente me mantiene al tanto de los quehaceres de su padre, el vicealmirante de una flotilla Avalonesa.

He estado tan ocupado que casi me ha pasado desapercibido que ya he cumplido dieciocho años, la fiesta fue solo una excusa para hacer otro trabajo de lord Gerald. Pero no importa, ahora tengo algo más importante en que pensar que en mi mismo, servir al imperio, incluso de forma discreta, es una satisfacción para mí, es más que por simple lealtad, es por mi amor y orgullo de esta, la mejor patria del mundo.

Ahora me ha presentado un reto importante. Al parecer, en el condado de Sices habita una linda dama, de cuyos padres se sospecha que podrían estar tramando algo contra los intereses del rey, lo mejor es que son familia, aunque por desgracia no sea muy cercana, de Guillés. No creo que estén en contacto con él a menudo por las distancias. Y por suerte para mis intenciones, él desde luego no les hablaría de mí.


Libro de Visitas

Eduardo Tapia Quesada ©

Creative Commons License


Esta web ha sido creada por www.ratondebiblioteca.es 2007-2017 ©
Contacto ¦ Legalidad