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      "Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma." Cicerón (106 a.C.-43 a.C.)

Será mostrado si existe Comentario  



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Escrito por Athaires el 06/02/09

Del hogar a la huelga -trabajo, género y movimiento obrero durante el franquismo- Pinche en el enlace para votar



Del hogar a la huelga -trabajo, género y movimiento obrero durante el franquismo-

(Carmen Bravo Saeskun, José Babiano, José Antonio Pérez Pérez, Nadia Varo Moral, Claudia Cabrero Blanco y María del Carmen Muñoz Ruíz)

Las sociedades matriarcales, antítesis de las sociedades machistas donde el hombre somete al género femenino en distintos grados, son aquellas donde la mujer juega un papel fundamental en la sociedad. Por poner ejemplos de lo que pasan en países como la India, en las Amazonas o los reinos Vikingos, la mujer es la única que dispone de dinero y puede tener propiedades, la herencia es por vía materna, de madre a hija y el único apellido que se usa es el de la madre, incluso los hombres viven apartados de ellas.

Aquí en España en el siglo XX el caso del “macho ibérico” ha sido muy frecuente sobre todo del Centro al Sur de la península dado que en la otra cara de esta la mujer ha tomado un poco más las riendas del juego dando lugar a sociedades semi-matriarcales como es el caso gallego (iniciado en su día por Rosalía de Castro entre otras) sobre todo en el ámbito familiar. Pero en este libro se analiza más en profundidad la industria textil catalana, tabacaleras, industrias del País Vasco y las huelgas obreras de Asturias. A pesar de las intenciones de Francisco Franco Bahamonde de darle un pulo al género femenino contrastando con su política del fútbol, los toros y el bar, no supone algo significativo hasta la Ley de Derechos Políticos, Profesionales y Laborales de la Mujer de 1962.

Antes de esta ley la mujer en cuanto se casaba la despedían del trabajo y quedaba relegada a la vida familiar sin cobrar un céntimo salvo la dote, incluso le reducían el sueldo a su marido. Se basaban en aquello de que “el Estado librará a la mujer casada del taller y la fábrica”. No sólo por la situación del país en ese momento, sino “gracias” a esta actitud, la mujer pasaba a incrementar la economía sumergida de la nación cosiendo, pintando soldaditos de plomo, en el servicio de las casas de las familias adineradas del régimen, en las tierras, arrendando sus casa a huéspedes… ya que el salario del marido por entonces era escaso.

Aparecen muchos casos reales como el de Amalia donde se relata como las mujeres casadas y las viudas las pasaban canutas para subsistir en una época oscura por la guerra y la dictadura. Muchas horas de trabajo limpiando escaleras a edades muy tempranas para poder llevarse algo de comida a la boca o vestirse. La clase baja tenía que lavar la ropa en los lavaderos a pesar del frio, mientras que los ricos disponían de lavadoras e incluso sabían lo que era la hora de la merienda.

No todos los hombres eran tan machistas y algunas de sus mujeres decidían arrendar y dar comida a huéspedes para poder complementar el salario del marido que en parte se oponía pero entendía que era necesario. Principalmente lo hacían para darle educación y sustento a sus hijos.

La diferencia salarial del hombre y la mujer eran muy importante. Podemos ver como un camionero ganaba una media de 5000 pesetas al mes, mientras que una limpiadora de ropa apenas alcanzaba las 40 pesetas. Para poder compensar esta diferencia, las mujeres vendían los huevos que únicamente comían el día de Navidad, trabajaban la tierra de sol a sol… lo que implicaba más horas de trabajo y que había que sumar a las horas que tenían que dedicar en el hogar.

Otra década importante para romper con ese modelo de masculinización por exclusión de la feminización en el mundo obrero y de la fábrica promovido por el régimen franquista y contrarrestado por C.C.O.O (Comisiones Obreras), es la de los setenta y principalmente las huelgas de 1976 en cuanto a la mujer se refiere, ya que en Comisiones Obreras empieza a ver tensión entre ellas y ellos. No hay que olvidarse de que la U.G.T (Unión General de Trabajadores) y la C.N.T (Confederación Nacional del Trabajo) fueron asociaciones obreras en contra de este régimen en oposición al Sindicato Vertical creado por Franco.

Las mujeres han ocupado puestos de trabajo inferiores al de los hombres con un salario sumamente inferior aún siendo el mismo puesto y los ejemplos más claros los vemos en empresas donde el empleo era mayoritariamente de carácter femenino. Ocupaban los lugares más bajos en las cadenas de producción mientras que los hombres tenían los puestos de mando en ellas. A pesar de este rango inferior han protagonizado muchas de las huelgas en empresas del sector metalúrgico, químico y textil entre los años 1966 a 1976 en la industria catalana, es el caso de Starluss, Lámparas Z, Camy… que suponen la separación del PSUC de las C.C.O.O.

En las huelgas asturianas hay diferencias importantes. Las mujeres tenían menos represalias que los hombres y por lo tanto eran más echadas para delante. Además decían que los hombres eran unos “acojonaos”. Otro factor importante era el movimiento de las mujeres casadas apoyando a los maridos arrestados en las huelgas mineras mediante encierros en edificios como ocurrió en el Obispado de Oviedo. Las principales protestas se realizaron entre los años 1961 y 1962 coincidiendo con la entrada en vigor de la Ley de Derechos Políticos, Profesionales y Laborales de la Mujer y que supuso muchos cambios ante la desigualdad de género que fueron solucionados en el futuro.

Las mujeres asturianas protagonizaron verdaderas huelgas ante la presión de sus dirigentes, no nos podemos olvidar del caso de la industria metalúrgica CRADY. Ante el crecimiento de estas protestas algunas industrias como Botas o Simago implantaron nuevos sistemas para controlar el trabajo de las mujeres. Así se dio el caso de crear colectivos de trabajadoras que recogían la opinión de estas y luego, en secreto, se lo daban a los mandos.

Cambiando un poco de tercio y resaltando lo que mencionábamos anteriormente definiremos al breadwinner como la persona que en una familia gana el dinero que sirve de sustento de la misma. La figura del male breadwinner family es la sociedad en la que se reconoce que el hombre es esa persona. Durante toda esta época, a pesar del movimiento obrero femenino, no se pudo romper con este modelo por ello no podemos hablar del female breadwinner family lo que confirma esa sociedad machista y la desigualdad entre los hombres y las mujeres.

Hay que hacer especial hincapié en este modelo porque es el ejemplo que acompañó a las familias obreras de casi todas las fábricas de tipo fordiano y por lo tanto la mayor parte de las grandes industrias en España de esta época. No vamos a profundizar en la vida del industrial Henry Ford lo que si vamos hacer es destacar la suma importancia que supuso la revolución de sus cadenas de producción para las fábricas y su aplicación para la producción en masa revolucionando completamente el mundo de las relaciones laborales.

Los hombres iban a las cárceles de Carabanchel, Burgos, Soria o Jaén y las mujeres a las Ventas o a Alcalá de Henares

Las reuniones de los obreros se hacían a pie en los bares como hacían los etarras en las Rico tabernas, pero el caso Vasco no era aislado, también sucedía así en Madrid, en Cataluña o en las reuniones del PCE (Partido Comunista de España). En ocasiones eran sorprendidos por la policía que una vez arrestados, los torturaba y los encerraba en las cárceles mencionadas anteriormente.

Para finalizar, quiero destacar a la Fundación 1º de Mayo que es la promotora de este libro en pasta blanda de 285 páginas que fue publicado mediante su editorial Catarata. Es una institución privada, sin ánimo de lucro, creada en 1988 por la Confederación Sindical de CC.OO. con el propósito de profundizar en el estudio, la reflexión y el debate sobre los problemas que afectan a los trabajadores, a los ciudadanos y al sindicalismo.

P.D.

Trabajo mínimo de 5 páginas evaluado por el profesor de Historia del Trabajo de la E.U. de Relaciones Laborales A.G.R. con la nota de 1/2.


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Pablo Herrero Coira ©

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Escrito por Athaires el 06/03/09

Los Girasoles Ciegos de Alberto Méndez Pinche en el enlace para votar



Los Girasoles Ciegos

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"Soy un rendido"

Llevar un libro a la pantalla hoy en día es algo que sucede con frecuencia pero reflejarlo tal cual es menos habitual. Muchos argumentos a lo largo de la historia del cine han sido sacados de las tintas que corren por las plumas de los escritores, pero luego los directores han querido darles ciertos cambios para atraer al público dado que es diferente leer, que ver. Algo parecido ha sucedido con la película de Los Girasoles Ciegos de José Luís Cuerda premiada con un Goya recientemente. Si algún día cae en vuestras manos el libro de Alberto Méndez os daréis cuenta de que el nombre de los personajes, los lugares y ciertas escenas son completamente diferentes, incluso la forma de narrar, "en fin", personalmente soy de esos que prefiere que la película sea lo más parecido al libro, aunque luego se quiera dar énfasis a las escenas con juegos de cámara, música, iluminación, efectos especiales… algo similar a lo que pasa en films como Beowulf o Entrevista con el Vampiro y sus novelas Devoradores de Cadáveres de Michael Crichton y la homónima de Ann Rice.

La novela

Alberto Méndez

Básicamente la corta novela de apenas ciento cincuenta y cuatro páginas se compone de cuatro relatos que el autor le da el nombre de derrotas seguidas de las fechas que precedieron a la guerra civil española y coincidiendo con los años de la segunda guerra mundial.

Tanto la primera como la tercera, es decir, “Si el corazón pensara dejaría de latir” y “El idioma de los muertos” tienen una temática análoga casi continuación una de la otra aunque las historias sean diferentes. En ambas se ven la vida del bando republicano desde el punto de vista militar. Los comunistas que lucharon y se rindieron ante los fascistas partidarios del bando de Franco. Ambas derrotas se desarrollan en Madrid, como las otras dos, salvo la segunda que parte hacia la nada en una huída un poco nefasta. Esta segunda derrota y la cuarta, es decir, “Manuscrito encontrado en el olvido” y “Los girasoles ciegos” tienen también una temática similar ya que describen la guerra y la vida posterior a ella desde el punto de vista civil y ambas con un final trágico.

Por todo ello estos cuatro relatos forman una novela un tanto peculiar y a mi modo de ver muy buena, además de usar un lenguaje culto, buena narración intercalada con anotaciones del escritor a modo de cartas, diarios… apenas deja ver sangre y nos muestra una tragedia inusual que nos transporta a un mundo casi poético de la rendición a la vida y a la causa. Hay quien dice que es una novela de la Memoria, personalmente la veo como una síntesis entre lo que ocurrió, la propia vida del escritor y el énfasis que se le quiere dar a estos relatos. En la cuarta derrota Elena es traductora como el padre de Alberto Méndez, en la segunda podríamos identificar al poeta como el padre y en la primera se reflejan los estudios del escritor a través de Alegría.

Pequeño resumen de las derrotas

En la primera derrota el protagonista es el Capitán Alegría con su particular frase de “soy un rendido” dado que desde el primer momento el ya se ve así, un rendido, un desertor y cuenta su viaje hasta que se entrega al otro bando. Es destacable un lenguaje impecable más propio de un puritano de las letras que de un reportero de guerra pero lleno de anotaciones de la que me gustaría destacar la de “Aunque todas las guerras se pagan con muertos, hace tiempo que luchamos por usura. Tendremos que elegir entre ganar una guerra o conquistar un cementerio”.

En la segunda derrota con pena y sin gloria en 1940 se encuentra en Somiedo el texto del joven poeta que pierde a su mujer Elena tras el parto de su hijo Rafael en su huida a tierras francesas, a las cuales, nunca llega. Fenece con su hijo moribundo escribiendo la R en varias páginas de su diario el cual está compuesto de un total de veintiséis. Este relato está dotado de una gran fuerza poética donde los sentimientos afloran a ras de piel y quiero destacar el siguiente esbozo:

Las lágrimas que en esta sepultura

se vierten hoy en día y se vertieron

recibe, aunque sin fruto allá te sean,

hasta que aquella eterna noche oscura

me cierre aquestos ojos que te vieron,

dejándome con otros que te vean.

*Este capítulo fue finalista del Premio Internacional de Cuentos Max Aub 2002 y publicado por su fundación.

En la tercera derrota trata de los republicanos llamados a juicio para ser juzgados y condenados a la pena de muerte, el suplicio de la espera de que un día te toque ir junto al coronel Eymar y te hagas la pregunta ¿Cómo se mata a un muerto?. Juan Serna esperó su turno dócilmente uno tras otro hasta que le llegó su día. Da igual que contase lo del hijo de Eymar o no, da igual que prolongase la espera, porque él ya estaba muerto. Este relato, sin ser el de mayor fama, es el que más me entusiasmó.

En la cuarta derrota nos habla de la vida de postguerra, de los militares desfilando por las calles de Madrid y de la familia de Elena que “las pasa canutas” para sobrevivir en un país desolado por la guerra y la dictadura. De las dificultades económicas que hacen trabajar en lo que se puede y dónde se puede, aunque sea haciendo pequeños trabajos, en definitiva, el movimiento obrero de aquella época. Dentro de esa familia se hallaba el “topo” Ricardo. Este tiene que ver con impotencia para que no lo descubran como el nombrado por el obispo se trajina a su mujer y al mismo tiempo le da clases a su hijo Lorenzo. “¡Pero si es sólo un niño!”. No os preocupéis, este relato también finaliza en tragedia.

Otros datos de interés

Este libro del 2004 ha vendido más de 20.000 ejemplares, se tradujo en más de cuatro idiomas y ha recibido a título póstumo el premio Nacional de Literatura (2005) y el premio de la Crítica (2005) cuando estaba en su primera edición.

Un saludo…


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Escrito por Ananke el 17/04/09

It de Stephen King Pinche en el enlace para votar



Stephen King (It)

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-La tormenta me trajo volaaaaando- dijo Pennywise, el payaso Bailarín- Se llevó todo el circo. ¿No sientes el olor a circo, George?.

George se inclinó hacia delante, ¡De pronto olía a cacahuetes! ¡Cacahuetes tostados! ¡Y vinagre blanco del que se pone en las patatas fritas por un agujero de la tapa! Y olía a algodón de azúcar, a buñuelos y también leve pero poderosamente, a estiércol de animales salvajes. Olía el aroma regocijante del aserrín. Y sin embargo…

Sin embargo, bajo todo eso olía a inundación, a hojas deshechas y a oscuras sombras en boca de tormenta. Era un olor húmedo y podrido. El Olor del sótano.

Pocos escritores consiguen que me estremezca con un libro la segunda vez que lo leo (y releer es una de mis costumbres predilectas porque muchas veces siento como si hubiera vuelto a reencontrarme con amigos muy queridos, largamente olvidados en el cajón de sastre de la memoria) pero IT, de Stephen King es una de esas novelas que me siguen erizando la piel de la nuca… como la primera vez, aunque lo relea una y mil veces.

Para mí IT es una OBRA MAESTRA con mayúsculas de la literatura de terror, un libro que siempre que releo vuelve a causar en mí la angustia de la primera vez, que consigue que un sudor frío me estremezca y que me sumerja en una historia escrita con una prosa que para mí es intachable. Confieso que nunca me han gustado los payasos y que desde que leí esta novela cuando era una adolescente, me causan verdadero pánico; no soporto sus caras ni sus sonrisas pintadas porque pienso que es una máscara: necesito ver las emociones de una persona reflejadas en su rostro. Comprendo a la perfección porque muchos niños pequeños se aterrorizan cuando ven un payaso, una sensación de terror que se ve aumentada cuando todos los demás ríen alborozados y uno siente en su fuero interno, que algo no va bien.

También debo decir que aunque no me gusten los payasos es una profesión que respeto… pero que a mí me causa un desasosiego profundo (que naturalmente no dejo translucir porque a mis años hace mucho tiempo que ya tengo bien digeridas las normas sociales de lo que es correcto y no lo es) pero es la clase de miedo que otros sienten hacia el dentista, las fuerzas de seguridad o el enterrador. Pero lo más terrible de la novela de Stephen King no es el payaso llamado Pennywise, sino lo que éste represente de una manera subconsciente, oculta… porque Pennywise sólo es una de las numerosas formas que toma el terror.

Y, sin más pasemos a:

El Maestro del Terror.

Stephen King es considerado por millones de lectores de todo el mundo como el maestro indiscutible del género. Nacido en Pórtland, una ciudad de Maine.

Para mí un buen escritor es aquel que sabe contar historias y un buen libro es, por lo tanto, aquel que cuenta una buena historia. Todo lo demás es superfluo y producto de las críticas y de las modas de cada época. Hoy en día, por ejemplo, el teatro se considera muchas veces un espectáculo al cual asiste la élite culta pero en época de Shakespeare era considerado un entretenimiento para las masas semejante a la actual Super Bowl o a los conciertos de los cantantes surgidos de Operación Triunfo o programas similares.

Stephen King, como cualquier escritor que escriba tanto como él tiene libros muy buenos y otros que no lo son tanto, es una referencia indiscutible dentro del género de terror.

Argumento:

Derry es una pequeña y próspera ciudad del estado de Maine. Podría ser el perfecto pueblo americano de postal sino fuera porque los índices de violenca son desorbitados en comparación con otras ciudades y porque éste índice alcanza su punto culminante cada veintisiete años. Sin embargo, los habitantes de Derry no son conscientes de esa terror, para ellos nunca sucede nada. Pueden observar intimidaciones y amenazas entre chiquillos o entre adultos sin intervenir, como quien contempla un asesinato en la gran pantalla.

En Derry nadie quiere saber realmente lo que ocurre; cuando el número de asesinatos y desapariciones de niños se hacen demasiado sospechosos recurren al clásico toque de queda a las siete de la tarde… sin demasiado éxito. Nadie parece saber que esas muertas son obra de un ente que vive en las profundidades de Derry, tejiendo su trama de terror en la ciudad que es “su coto de caza”.

En la estación estival de 1958 un grupo de niños se reune; cada uno de ellos tiene un defecto que lo hace ser impopular entre sus compañeros de colegio. Son Bill el tartaja, Ben, Bev, Stan, Richie, Eddie y Mike; los siete tienen algo en común que los une más de lo que imaginan, pues han visto al monstruo que opera en Derry… y han vivido para contarlo. Conscientes de que si revelan su secreto a los adultos o incluso a otros niños serían acusados de mentirosos, de tener exceso de imaginación o tal vez incluso de padecer algún tipo de desorden mental, cada niño guarda el secreto hasta que lo puede revelar a los otros, como una especie de confesión, de liberación. Oyen voces que nadie más parece escuchar y ven sangre que nadie más ve.

Los siete niños encuentran su lugar en los Barrens, un lugar cercano al vertedero que nadie suele visitar y donde la vegetación es lo bastante profunda para dejar llevar la imaginación cuando juegas a expediciones por países exóticos y para sentirse a salvo de los matones del colegio. Constituyen lo que ellos mismos denominan, El club de los perdedores o fracasados. Los “matones” del colegio tienen una especie predilección hacia ellos, es algo a lo que parecen resignados hasta que se dan cuenta de que hay algo más que las bromas crueles infantiles y que las peleas, que los matones, realmente quieren hacerles daño, tal vez, hasta matarlos.

Y saben que detrás de todas esas muertes y desapariciones, que detrás de la ola de violencia no se halla un asesino en serie o un loco como cree en la policia sino una mente infinitamente más perfecta, el mosntruo que vive en Derry, tan terrible que sólo se pueden referir a él empleando el artículo neutro “Eso” que adquiere la categoría de un nombre propio.

El Club de los Fracasados jura destruir a Eso; Bill es el más interesado porque Eso mató a su hermano pequeño, George y el muchacho se siente culpable (si no le hubiera dado el barquito de papel, su hermano no habría salido a jugar a la calle y aún estaría con vida). Ese verano, todos sus esfuerzos van a estar dirigidos a matar a Eso y a sobrevivir porque cada niño vive un drama personal.

Personajes:

El personaje central de la novela es Eso, un ente llegado más allá del universo y más antiguo que éste; de hecho, al Principio Eso y la Tortuga, la cual vomitó el Universo. Había otro, otra fuerza más antigua pero eso es algo puramente anecdótico. Eso, creyendo que su antagonista la Tortuga está muerta cruzó el universo y se instaló en el tercer planeta del sistema solar por la era de los grandes saurios; al parecer mucho antes de que el australophitecus caminara por África ya sabía que la actual humanidad habitaría algún día la tierra. El sitio elegido para instalarse por la criatura no es otro que Derry, o mejor dicho, donde algún día se levantará la ciudad de Derry (cómo lo sabe lo ignoro, eso debe de ser secreto profesional de ente extraterrestre maligno aunque quizá sea pariente de Alien y se lo halla contado).

Cuando los humanos se instalan en Derry y fundan la ciudad la vida transcurre sin muchos sobresaltos para el mosntruo: se alimenta, duerme durante veintisiete años, sueña. Y así una y otra vez repitiendo el ciclo ad infinitum. No tiene grandes quebraderos de cabeza y le gusta vivir en lo más profundo de las alcantarillas.

Pero hay un problema, Eso se alimenta de carne humana y le gusta especialmente la carne de los niños porque es más tierna, supongo (no es lo mismo comerse un filete tierno de ternera que uno de vaca más duro que la suela de un zapato, ¿no?).

Formas que puede tomar Eso:

Eso puede tomar cualquier forma, pero en la novela aparecen unas cuentas:

Bob Gray, más conocido como Pennywise, el payaso bailarín: es la forma predilecta de Eso para aterrorizar a sus víctimas, un payaso que siempre lleva un manojo de globos de colores en una mano y que está obsesionado con flotar y con que todos floten con él (en la novela no se dice, pero como It fue escrito en los años que Stephen King consumía sustancias ilegales he llegado a la conclusión de que Pennywise le daba a las sustancias sicotrópicas).

A William Denbrough se le aparece como el fantasma de su hermano y como una fotograía que cobra vida.

A Beverly Marsh como voces y sangre que sale a borbotones de las cañerías del baño.

A Ben Hanscom ve a Eso como la momia.

A Eddie kaspbrack como un leproso.

A Mike Hanlon como un pájaro gigante.

A Richard Tozier como el hombre lobo.

Otros personajes:

William Denbrough: también conocido como Bill el tartaja por su tartamudeo que se acentúa con la muerte de su hermano pequeño. Bill es el líder de los Perdedores, el que sin duda tiene más motivos para querer ver a Eso muerto. Tiene una bicicleta que se llama Siver que yo acabé aborreciendo (“ Hai-oh. Silver, AREEEEEE” lo único que decía sin tartamudear), Madre mía, que ganas de decir, “Pero cállate ya, hombre”. En su vida adulta Bill es un afamado escritor de novelas de terror (esto me suena como a todos los lectores de las novelas de King) y está casado con una actriz llamada Audra. Lo detesto, por lo que hace con Beverly cuando regresa a Derry con los otros para acabar definitivamente con Pennywise y sobre todo por esos pensamientos de culpabilidad, en plan le he sido infiel a mí mujer y estoy con la mujer de la que mi amigo está enamorado desde que éramos críos. “Debió de ser Ben el que estuviese aquí contigo, querida -pensó, soñoliento- creo que así estaba pensado, en realidad. ¿Por qué no fue Ben? Porque fuiste tú en aquella época y eres tú, ahora, sencillamente. Porque lo que gira siempre vueleve al mismo sitio. Creo que fue Bob Dylan quien lo dijo… o tal vez Ronald Reagan. Y tal vez soy yo ahora porque Ben es el que está destinado a llevar a la dama a casa.”

Ben Hanscom: Ben es el gordo. En 1958 es un chiquillo de doce años sensible, tímido, solitario (no tiene amigos hasta que entra a formar parte del club de los perdedores). Le encanta leer, construir cosas y está enamorado en secreto de Beverly. De adulto se convierte en un afamado arquitecto.

“ Si alguien le hubiera preguntado: ¿Te sientes solo, Ben?, él habría mirado a ese alguien con verdadera sorpresa. Nunca se le había ocurrido esa pregunta. No tenía amigos pero sí libros y sueños; tenía sus modelos de automóviles y un gigantesco equipo de piezas con el que construía todo tipo de cosas.”

Beverly Marsh: el único miembro femenino del grupo vive en la parte baja de la ciudad y tiene un padre que la golpea con frecuencia porque “se preocupa mucho por ella”. En 1958 a Bev le gusta Bill el tartaja, aunque adelantándose al amor libre no le preocupa que los otros niños también estén enamorados de ella, especialmente Ben. Lo que tiene de bueno es que es como otro niño, que juega igual que ellos y por eso la pueden aceptar como uno más. De adulta está casada con Tom Rogan, un gallito que la maltrata y la humilla y es una reconocida diseñadora de modas.

Richard Tozier: Richie es el típico bromista que a nadie hace gracia y que insiste en imitar voces aunque lo hace fatal, es, por lo tanto, un chico extremedamente inteligente que utiliza el humor como arma de defensa. En su vida adulta vive en Los Angeles donde trabaja en un progrma como un reputado cómico.

Michael Hanlon: Mike es el negro del grupo y aunque aparentemente su familia es aceptada en Derry no deja de se una familia negra viviendo en una ciudad de blancos. Henry Bowers y su padre los odian porque creen que les va demasiado bien en la vida mientras que ellos viven de una forma casi miserable. Es el que más sabe de la historia de Dery con diferencia y de adulto es el bibliotecario de la ciudad, el único de los siete que permanece en la ciudad y lleva un diario y notas para escribir una historia de la ciudad no oficial.

Stanley Uris: es de origen judío. Su mayor placer consiste en observar los pájaros y para él la existencia de Eso no puede ser real porque contradice las leyes de la lógica del mundo. Ignora que Eso se mueve por otro tipo de leyes. Cuando es adulto, tras recibir la llamada de Mike Hanlon, se suicida en la bañera.

Eddie Kaspbrack: es el más débil del grupo, un niño que sufre de asma y de otros males como no poder correr con los otros niños. Su madre es sobreprotectora y siempre se inventa enfermedades de su hijo (tiene un claro síndrome de Munchaussen) cuando a éste en realidad no le ocurre nada malo. De adulto acaba casado con una mujer idéntica a su madre y sigue siendo un hipocondríaco.

Ella pensó en explicarle todo inmediatamente. Se lo explicaría con tranquilidad y lógica. Su miedo de que él muriera a los cinco años, que casi la había vuelto loca porque había perdido a Frank dos años antes. Su idea de que sólo se podía proteger a un hijo vigilando y amando, atendiéndole como se atiende un jardín, sacando las malas hierbas y, a veces, podando, por mucho que doliera. Le diría que a veces era mejor para un niño (sobre todo tratándose de un niño delicado como Eddie) pensar que estaba enfermo en vez de ponerse enfermo de verdad. Y concluiría hablándole de la mortal estupidez de los médicos, del maravilloso poder del amor; le diría que él tenía asma porque ella lo sabía… ” (It, página 660).

Los otros:

Henry Bowers y sus amigos se dedican a hacer la vida imposible de casi todos los niños, no sólo de los perdedores y de muchos adultos. Henry, en realidad, es un títere de Eso y en 1958, tras la ola de los asesinatos lo eligen a él como chivo expiatorio debido a unas pruebas circunstanciales y a caba sus días en un manicomio. Henry y sus amigos no son más que los típicos abusadores cobardes, que son fuertes porque sus víctimas no se unen y no les hacen frente.

It es una de esas novelas de “tropecientas” páginas que a mí me suelen encantar y que se lee en un abrir y cerrar de ojos. El estilo de King es claro y directo, sin grandes complicaciones a pesar de que en It enplea muchos saltos en el tiempo y muchas veces une capítulos dejando una frase inconclusa y terminándola en el siguiente. King escribe de forma sencilla e intenta ofrecer diversos puntos de vista de la acción, tanto de Eso, como de los perdedores como de los otros personajes.

La novela transcurre en dos líneas temporales, la primera es la de 1958, cuando el club de los perdedores se formas con la intención de acabar con Eso para siempre y la segunda en 1985 (la novela fue publicada en 1986). Pero hay numerosos saltos temporales dentro de la trama, narrando los principales (y sangrientos) acontecimientos de la historia de la ciudad.

¿It da miedo? Sí, pero no creo que las apariciones de Eso en cualquiera de sus formas produzcan verdadero miedo pero eso depende de la capacidad de asimilación de cada uno. Lo que personalmente a mí me aterrorizó de la historia no fue Eso (al final hasta le llegué a coger cariño) sino la gente de Derry. Esa forma tan característica de mirar hacia otro lado, de pensar “eso a mí no me incumbe” tan típica de nuestra sociedad. En el libro, Stephen King culpa a Eso de esta actitud, pero francamente yo pongo en duda que sea su verdadero causante porque ese es un mal endémico de nuestra época. En el fondo, It es una crítica a la complaciente sociedad norteamericana que en los años cincuenta ya empezaba a ser tan consumista como lo es hoy día y un homenaje a los días perdidos de la infancia. Muchas veces los adultos tendemos a idealizar el universo infantil y más aún cuando se trata de los años de nuestra infancia quizá porque la memoria es selectiva. El cerebro sólo recuerda lo que le interesa recordar, todo lo demás es secundario y lo olvida (salvo ciertas personas que tienen una memoria excepcional) porque prefiere centrarse en el futuro que en el pasado. Los niños son crueles por naturaleza porque aún no han terminado de asimilar las reglas sociales que nos confieren nuestra humanidad y en demasiadas ocasiones tienen que sufrir el maltrato de sus compañeros y de la indiferencia de los adultos.

Al final, cuando la vida adulta se impone a los monstruos de la infancia olvidan, se convierten en amnésicos, aunque a veces casi creen recordar:

Los nombres y las direcciones de los otros, anotados en mi libretita se están borrando. El color y la cualidad de la tinta hacen que esas anotaciones parezcan escritas cincuenta o sesenta años antes que las otras. Eso ha ocurrido en los cuatro o cinco días últimos. Estoy convencido de que cuando llegué septiembre sus nombres habrán desaparecido por completo.” (Este fragmento en el libro que yo tengo, la de El Círculo de Lectores, está en la página 930).


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Rita C. Rey. Ananke. ©

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Escrito por Ananke el 15/05/09

Peter Härtling (Ben quiere a Anna) Pinche en el enlace para votar



Peter Härtling (Ben quiere a Anna)

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Me encontré con este libro buscando otro, después de permanecer olvidado en las profundidades de la memoria durante largos años. Conservo todos casi todos los libros que mi hermana y yo leímos en la infancia, muchos con marcas de haber sido releídos incontables veces y algunos con "dibujos" de monigotes feísimos (para negar lo que es evidente) y de vocabulario apuntado a lápiz. Algunos de esos libros los regaló mi madre o yo misma y no me importa, siempre me duele desprenderme de un libro porque para mí representan algo muy valioso pero si va a hacer feliz a una persona, aunque esta tenga menos de trece años me considero feliz. Curiosamente, el libro que yo tengo de Ben quiere a Anna, de la colección naranja de Alfaguara, se conserva bastante intacto para tratarse de un libro que leí cuando era pequeña.

A veces, esas cosas pasan.

No soporto a esos "autores" (sí, lo pongo entre comillas) que escriben libros para niños porque no tienen la suficiente calidad para entrar a formar parte del universo literario adulto ni a las editoriales en cuyos ojos sólo reflejan los símbolos del y del €. Y eso es algo, a lo que supuestamente casi nadie da importancia, como si los niños, los grandes lectores de este país, fuesen lectores de segunda categoría.

No me gusta dar explicaciones, es más, considero que no tengo que darlas aunque a veces sea inevitable. Me considero una excelente lectora (en esta página no he comentado ni una milésima de los libros que he leído a lo largo de mis años como lectora), por lo que considero que puedo leer o releer no que me de la gana pero como sé que en este país circulan muchos tópicos lo haré: Ni toda la literatura infantil es demasiado simple ni toda la literatura para adultos es compleja pero ese es uno de los grandes tópicos del mundillo de los libros, alimentado muchas veces por los propios lectores. “No, no leo libros para niños” se dice con desprecio, “Sólo leo a Ken Follet, a Carlos Ruíz Zafón y similares… ”Hay libros que fueron escritos en un primer momento para niños y de los que los adultos nos apoderamos porque aquello que es bueno, lo es en la infancia y en cualquier momento de la vida. El Hobbit, Alicia en el país de las maravillas, o Caperucita en Manhattan, ese cuento largo tan delicioso de Carmen Martín Gaite, por citar algunos ejemplos, son devorados por millones de lectores adultos de cada mundo, que sucumben a su magia.

Ben quiere a Anna

Ben quiere a Anna es un libro corto, fácil de leer y bien escrito. Una de esas historias capaces de enamorar por igual a niños y adultos con la mente abierta, que demuestra, como explica el propio Peter Härtling, que el amor no es sólo algo que los adultos sienten en exclusiva sino que los niños se pueden enamorar… y lo hacen:

“A veces los adultos les dicen a los niños: vosotros no tenéis edad para saber lo que es el amor. Hay que ser mayor para saberlo. Eso significa que han olvidado muchas cosas, no tienen ganas de hablar con vosotros o se hacen los tontos.”

La trama del libro de Ben quiere a Anna es sencilla: Benjamím Körbel, un niño alemán de clase media alta, conoce un día a una extraña niña que ha llegado nieva a su escuela. Se llama Anna Mitschek y aunque sus padres son alemanes se ha criado en Polonia; Anna es reservada y silenciosa, se peina y se viste de manera diferente a las otras niñas de clase y no encaja en la escuela y al propio Ben, al principio, no le gusta.

Ben y Anna se hacen amigos en contra de todas las previsiones y se enamoran durante el curso escolar; ambos niños tienen que aguantar las burlas de sus amigos y compañeros de colegio y las opiniones de sus propias familias que se ven con la obligación de aconsejarlos. El único que no cae en ese tópico es el maestro, quizá porque a lo largo de los años ha visto muchos casos similares o porque su trabajo consiste en comprender a los niños, porque nadie que no los comprenda les puede enseñar nada.

Una de las cosas más interesantes del libro es el tema de la inmigración: Anna, aunque sus padres son alemanes, ha vivido toda su vida en Polonia y de hecho aprendió a hablar el alemán con sus padres porque en su país natal, su vida se desarrollaba en polaco. La familia de la niña ha dejado una vida en otro país, han regresado a Alemania en busca de nuevas y mejores oportunidades para ellos y para sus hijos. Anna no tiene nada en común con Ben, su padre es un minero que vive en el paro y mientras no encuentran trabajo, viven en el kleiberweg, la zona de la ciudad donde se levantan las barracas.

Ben se enamora de Anna porque ella es diferente a las otras niñas, porque tiene unos ojazos oscuros inmensamente tristes. A veces, ella se expresa como una adulta y parece excesivamente responsable; todo lo contrario que Ben. Los dos niños comparten todo lo que pueden: una comida familiar en la que se prueba un plato extranjero, callos a la polaca, que en casa de Ben nunca se cocinan, la visita del tío “loco” de Ben: un inventor chiflado y muy divertido, un paseo de domingo por el campo…

Leyendo entre líneas, los adultos comprendemos porqué el padre de Anna no encuentra trabajo, es alemán sí, pero ha estado viviendo durante años en Polonia… Y Polonia en esos años eran un país bajo la órbita de influencia de la Unión Soviética.

La carta de Ben a Anna

Querida Anna:

Estuvo mal que te rieras. Pasa que no soy tan buen futbolista como Jens. Él en cambio, no sabe nadar y yo nado muy bien. También te habrías reído sin Jens se hubiera ahogado. No me gustó nada que te rieras. Te ruego que no vuelvas a hacerlo. Por lo demás me gustas. Así que dime si quieres que salgamos juntos.

Ben

Personajes

Benjamin Körbel: es junto con Anna el personaje central del libro. Ben es un niño alemán que lo tiene todo, que no sabe lo que significa pasar necesidades. Tiene una conejilla de indias llamada Gertrudis y le encanta hurgarse en las profundidades de la nariz, sobre todo cuando cavila.

Anna Mitschek: Anna es una inmigrante polaca que, al principio, desentona en la escuela. Tiene el pelo negro, los ojos oscuros de mirada triste y vive con sus padres y sus hermanos en la zona más pobre de la ciudad porque no se pueden permitir más mientras el padre no encuentre trabajo.

La familia de Ben: Ben vive con sus padres, “Madre” (Grete) y “Padre” y con su hermano Holger que tiene trece años. Ben se lleva bastante bien con su familia aunque no le gusta que se metan en su relación con Anna y con su hermano, a pesar de que éste se chiva a los padres de los sentimientos de su hermanito pequeño. A veces, va de visita el tío Gerhard, el inventor chiflado, amante de la tecnología y de los inventos extraños que todo niño querría tener en su familia.

La familia de Anna: Anna vive en las barracas con una familia numerosa pero unida y bastante feliz a pesar de las adversidades, compuesta por sus padres tres hermanos menores que ella y dos hermanos mayores que viven en un internado. Parecen más sociables y ruidosos que la familia de Ben.

Otros niños: Katja, Jens, Bernhard… son los compañeros de colegio de Ben y Anna, los primeros que se dan cuenta con la perspicacia de la mirada infantil que los dos niños se quieren.

Herr Seibmann: el maestro, un hombre comprensivo y sabio que sabe tratar y comprender los sentimientos de los niños. Es él quien les hace ponerse en el lugar de Anna, una niña que se encuentra sola en un país extraño, ¿cómo se sentirían ellos si tuvieran que cambiar de colegio? Y él que les doce que para quererse hacen falta dos cuando la clase se burla de Ben.

Peter Härtling

Peter Härtling

Nacido en Chemitz en 1933, una ciudad de la Sajonia alemana, Peter Härtling ha dedicado su vida a la escritura como periodista y escritor. Aunque al principio escribía literatura para adultos, a partir de la década de los setenta comenzó a escribir libros de literatura infantil.


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