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Será mostrado si existe



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Escrito por Olvidado el 11/02/17

El Infierno en Tierra Santa (Francisco Medina) Pinche en el enlace para votar


El Infierno en Tierra Santa

"El Infierno en Tierra Santa" es un libro de Francisco Medina, que ha sido periodista para la Cadena Ser y Antena 3. Escribió este libro a raíz de su experiencia en Israel como corresponsal, en donde entrevistó a varios líderes políticos, entre ellos a Arafat. Se trata de un completísimo ensayo sobre el conflicto palestino-israelí en el que rompe varios moldes con sólidos argumentos.

Medina representa el conflicto como una lucha puramente territorial. Yo también, siempre he tenido claro que la religión no tiene tanta importancia como puede parecer. También se vendió como una guerra religiosa la que sucedió a la desintegración de Yugoslavia, pero no fue más que otra guerra territorial ante la tentación de que los bosnios quedaran desprotegidos tras pasar el grueso del ejército yugoslavo a serbios y croatas.

Unas fuerzas militares igualadas

La versión israelí, bastante aceptada en el llamado Occidente, es que su guerra de independencia (1948/49) fue una victoria de David contra Goliath. Sin embargo, la economía de los países árabes dependía de Occidente, el cual quería el nacimiento de Israel. A regañadientes, los ejércitos árabes invadieron el recién nacido Estado judío, e incluso el ejército egipcio logra conquistar el desierto del Neguev. En el norte, los milicianos sirios e iraquíes de Fawzi al Qawuqji también logran un gran número de bajas judías. Sin embargo, durante la primera tregua, David Ben Gurion unifica las milicias judías, las cuales suben a 65.000 efectivos, por 40.000 árabes.

Un estatus "especial" para los ciudadanos árabes

Ben Gurion aprovecha también para dar a los árabes que todavía viven en Israel de un estatus "especial", inspirado en las leyes de emergencia británicas de 1936, el cual, entre otras cosas, da impunidad total a las Fuerzas de Defensa de Israel frente a los árabes. Este estatus se mantendrá hasta… ¡1965!

Pero los efectos se hicieron sentir desde mucho antes. Se ha hablado mucho de la matanza de árabes en el barrio de Deir Yassin, en Jerusalén, unos árabes que en 1942 habían firmado un pacto de no agresión con los judíos. Sin embargo, no fue la única. Ni por asomo. También hubieron matanzas en Blad-al-Sheikh (60 muertos), Al-Dawayina (500 según los palestinos, no confirmado por la ONU), Jerusalén (50 muertos a causa de la explosión de tres bombas lapa en sendos camiones), Lidda (250 muertos), Safsaf (52 muertos), Yibna (10 árabes mientras huían), etc. Según las investigaciones del periodista francés Dominique Vidal, autor de un libro parecido en su país, fueron alrededor de 350 los pueblos árabes saqueados por los israelíes, entre ellos algunos que jamás combatieron contra ellos y que incluso les recibieron con banderas blancas tras sufrir los abusos de los mercenarios sirios e iraquíes.

David Ben Gurion, erre que erre

En 1961, David Ben Gurion declaró todavía en el Parlamento de su país que "la huída de los árabes empezó inmediatamente después de la resolución de las Naciones Unidas para la partición de Palestina (…) Y nosotros tenemos documentos que lo dicen explícitamente, siguiendo instrucciones de dirigentes árabes que les prometían que la invasión de sus ejércitos destruiría al Estado judío".

Unos documentos que jamás han sido encontrados. En cambio, sí se han podido encontrar no pocas declaraciones de políticos y militares judíos al respecto:

- "Los habitantes de Lidda deben ser expulsados sin prestar atención a su edad" (Isaac Rabin, premio Nobel de la Paz).

- "Los árabes no pueden aceptar la existencia de Israel. Quienes lo hacen no son normales". (Ben Gurion).

- "Rendíos o suicidaos, os destruiremos hasta el último" (mensaje difundido en Acre por altavoz según el testimonio del teniente Petite, un observador francés de la ONU).

- "Matad a todo árabe que encontréis y prended fuego a todos los objetos inflamables (Mordejai Makhlef, oficial de la brigada Carmeli, durante el asalto a Haifa).

Israel completa la limpieza étnica

Durante el segundo alto el fuego, el enviado de las Naciones Unidas, Folke Bernardotte, propone la recuperación de Galilea por Israel a cambio de su renuncia al desierto del Neguev, el cual sigue bajo ocupación egipcia. Israel envía entonces tropas hacia el sur antes de que el plan pueda aplicarse. Hubieron expulsiones de árabes en Ashdod, Hamama y Beersheva. En el norte, Israel reconquista Galilea, en donde expulsa a sus habitantes árabes hacia el Líbano.

Treinta años después, en un pasaje de sus memorias, Isaac Rabin confesaría: "Habían responsables de movimientos juveniles, a quienes les inculcaron valores como la fraternidad internacional y la humanidad. Esas acciones iban más allá de esos conceptos y hubieron quienes rechazaron participar".

Según las investigaciones de Dominique Vidal, se puede cifrar en un 73% los árabes que fueron expulsados manu militari del naciente Estado judío. Un asunto que, finalizada la descolonización de los años sesenta, se convirtió en un episodio incómodo de la historia de Israel, y el mito de un éxodo palestino voluntario sobrevivió con una perseverancia sorprendente.

Amin el Husseeini, ¿la excepción o la regla?

Medina también rompe el molde de los árabes aliados del Eje durante la Segunda Guerra Mundial. Se ha hablado mucho del mufti de Jerusalén, Amin el Husseini, amigo personal de Hitler, que soñaba con una conjunción entre la media luna y la esvástica. Sin embargo, su papel en la Segunda Guerra Mundial fue bastante discreto, ya que vivió siempre en Berlín, desde donde se encargaba principalmente de reclutar musulmanes bosnios para las SS. Por otra parte, varios miles de palestinos (y esto también lo menciona J.B. Culla en su ensayo "Israel, el somni i la tragèdia") lucharon en el ejército británico, aunque segregados de los judíos. Por su parte, Jordania, Arabia Saudí e Irak eran nominalmente aliados.

También menciona que el grueso de judíos europeos huyó a los Estados Unidos, no a Israel. Ante la preocupación que suponía semejante avalancha de refugiados, el sionismo, una corriente hasta enconces minoritaria, recibió el apoyo de las potencias vencedoras. Eva Figes, en su polémico ensayo "Viaje a ninguna parte" sostiene que Israel se creó por antisemitismo, por la negativa a acoger a más judíos, y lo refleja como un país de guetos en el que la religión poco o nada tiene que ver.

Medina sostiene que nadie ha creído nunca en el llamado proceso de paz, ni siquiera Isaac Rabin. Discutible a mi juicio. En un país de apenas seis millones de habitantes, con un ejército omnipresente y uno de los mejores servicios secretos del mundo, cualquier idiota da por hecho de que la orden de atentar contra Rabin partió de los militares, que veían en peligro la existencia de Israel. No se ordena matar a un primer ministro así como así, algo debían temer. Encontrar a un joven idealista (y a ser posible árabe mejor) dispuesto a apretar el gatillo fue la parte más fácil.

Conclusión

En resumen, Israel fue fruto del antisemitismo de las potencias occidentales, que empujaron a los judíos a instalarse en una tierra que, aunque la implacable primera ministra israelí Golda Meir dijera "los palestinos no existen", ya estaba habitada. Fue necesaria una campaña sin duda de largo alcance para expulsar a unas 800.000 personas de sus hogares, incluidos pueblos enteros que no habían participado en combates contra las fuerzas judías e incluso las recibieron con banderas blancas tras los abusos sufridos por los mercenarios sirios e iraquíes. Entre las diversas operaciones de limpieza étnica hubo una especialmente feroz: la matanza de Deir Yasin, cuyos habitantes habían firmado un pacto de no agresión con los judíos. Según el corresponsal de "The New York Times", los atacantes "alinearon a hombres, mujeres y niños contra la pared y los mataron a tiros". Aharon Zisling, ministro de Agricultura israelí en 1948, dijo el 16 de junio en una reunión de gabinete: "Cientos de miles de árabes que serán expulsados (…) llevarán adelante la guerra contra nosotros (…) Una cosa es cometer excesos en el fragor de la batalla y otra es cometerlos por razones políticas a sangre fría".

Otro factor determinante fue establecer en esta zona una identidad aliada de los Estados Unidos e Inglaterra, hostil a los árabes, cuya función primordial sería proteger los intereses del colonialismo. Recordemos el ataque tripartido inglés-francés-israelí contra Egipto cuando este país nacionalizó el canal de Suez. Es cierto que Charles de Gaulle se alejó de los intereses israelíes y se mantuvo neutral en la guerra de los Seis Días (1967); pero Israel contó con el apoyo de algunos generales escocidos por la pérdida de Argelia cinco años antes, que colaboraron en uno de los mayores robos (ya que se hizo a espaldas de De Gaulle) de material militar de la historia, incluidos varios aviones "Mirage".

Las cosas hubieran sido en mi opinión muy diferentes si Israel hubiese sido un país árabe. De hecho, los judíos árabes eran mayoría antes del éxodo de los rusos en los años noventa, con lo cual el diseño del nuevo país hubiese seguido la ley del mínimo esfuerzo. Un país gobernado por árabes y con el árabe como única lengua oficial y no el hebreo, que llevaba dos mil años muerto. ¿No es el Líbano un país árabe no musulmán? Los palestinos se hubieran acostumbrado fácilmente, no en vano la religión, insisto, es menos importante de lo que parece, ya que la gente juzga lo que ve y lo que oye. Pero este Israel palestino estaba en flagrante contradicción con los intereses de las potencias occidentales e incluso del mismo espíritu del sionismo. Ahora ya es demasiado tarde y su supervivencia supongo que estará muy ligada a que los Estados Unidos sigan siendo una potencia mundial.

Otros libros que aconsejaría es el del periodista francés Rémi Favret titulado "Arafat, un destin pour la Palestine", del que hay una traducción en español a cargo de la editorial madrileña Espasa Calpe bajo el título "Arafat, un destino para un pueblo". Y también "El movimiento nacional palestino", publicado por Adianza Editorial o "Viaje a ninguna parte" de Eva Figes.

Es increíble como el mito de que los árabes huyeron voluntariamente tras la creación de Israel ha podido convencer a tanta gente y durante tanto tiempo. Incluso hace unos años, por mencionar sólo un ejemplo, un articulista de La Vanguardia definió a Jordi Pujol como "un Ben Gurion en lo nacionalista". No pude evitar un escalofrío, ya que o bien ese articulista no tenía ni idea del ideario de Ben Gurion o bien sabía algo de Jordi Pujol que nosotros no, y en este segundo caso el escalofrío estaría justificado. Un mito, el de la huída voluntaria, que puede considerarse como el resultado de la negación de un Estado palestino, un principio que ha guiado, desde 1948, la política israelí.

También comparó a Pujol con Willy Brandt y con Adenauer. Mejor hubiera sido dejarlo así, más que nada por la aterradora naturaleza del modelo elegido.


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Escrito por Olvidado el 13/02/17

Cristóbal Colón: Orígenes, formación y primeros viajes (1446-1484) Pinche en el enlace para votar


Cristóbal Colón: Orígenes, formación y primeros viajes (1446-1484)

Alfonso Enseñat de Villalonga es, ante todo, un fan de Cristóbal Colón, y así lo declara: "Es un personaje apasionante tanto por sus hechos como por el misterio que rodea los primeros cuarenta años de su vida. Para cualquier estudioso es un auténtico reto desentrañar los múltiples enigmas de su vida, fundamentalmente su cuna y su sepultura".

Alfonso Enseñat se trasladó en 1995 a Génova, donde investigó en el Archivio di Stato, en la Biblioteca Cívica Berio y en la Societá Ligure di Storia Patria. Allí descubrió documentos muy interesantes que no habían sido bien estudiados o bien habían sido mal interpretados por los investigadores genoveses, franceses y norteamericanos. Cuatro años después, escribió su primer libro, “La vida de Cristoforo Colonne. Una biografía documentada”, presentado en la Casa de América por los profesores D. Antonio Rumeu de Armas, ex Director de la Real Academia de la Historia, y D. Manuel Ballesteros Gaibrois, catedrático de Historia de America de la Universidad Complutense. En mayo de 2006 escribió su segundo libro, “El Cristóbal Colón Histórico: De corsario genovés a Almirante Mayor de las Indias”, publicado por el Ayuntamiento de Valladolid, con ocasión de la conmemoración del Quinto Centenario del fallecimiento del Portador de Cristo.

En febrero de 2009 escribió su tercer libro, que es el que me ocupa: “Cristóbal Colón: Orígenes, formación y primeros viajes (1446-1484)”, que fue publicado por Ediciones Polifemo de Madrid, y pretende y ser una síntesis mejor estructurada y más documentada que los libros anteriores. Su publicación tuvo gran repercusión en la prensa nacional e internacional. Al mes siguiente, se celebraron en Marbella las Jornadas “Cristóbal Colón: Historia y Ciencia”, patrocinadas por el Ayuntamiento, a las que fue invitado y en las que presentó la ponencia “La oriundez y el linaje de Colón”, de la que también se hicieron amplio eco los medios informativos. En Italia despertó el interés de los colombinistas genoveses, que le animaron a impartir una conferencia en el Aula Magna della Facoltá di Lettere dell´ Universitá degli Studi di Genova, que es el Sancta Sanctórum de las letras genovesas. La presentación corrió a cargo del prestigioso periodista genovés, historiador e hispanista el Profesor Sandro Pellegrini. A la conferencia, titulada “La genovesitá di Colón confermata dai documenti colombiani autentici”, fueron invitados conocidos historiadores colombinistas , ocupando un lugar destacado la eminente Profesora de Historia Medieval Gabriella Airaldi, la cual asumió el papel de réplica al conferenciante, abriéndose al final un coloquio con los asistentes al acto.

Cuando Ugo Assereto descubrió en 1904 la famosa acta notarial en la que un tal Cristophor Colunus, civis Jaune (ciudadano genovés) reclama una cantidad que le adeuda la Casa Centurione, empresa para la que el futuro descubridor trabajó, esto está probado por otros documentos, la teoría genovesa sobre el orígen de Colón se convirtió en la más aceptada. Alfonso Enseñat de Villalonga no la desmiente, pero sí la matiza. Cristóbal Colón tiene una fecha: 21 de febrero de 1429.

Ese día comienza la historia del descubrimiento de América.

Por lo menos tal y como Patrizia Schiappacasse, archivera genovesa, es capaz de reconstruirla más de cinco siglos después. Ese día, un tejedor llamado Giovanni Colombo, de Quinto, cerca de Génova, acude a un notario para sellar un acuerdo con un tejedor alemán, Gerardo di Brabante, afincado en Génova: se declara dispuesto a aceptar a Doménico, hijo de Giovanni, como aprendiz de tejedor. Once años después, otro documento se refiere a Doménico como maestro tejedor. Al parecer el oficio le da lo suficiente como para poder arrendar una casa entera cerca de la Porta d'Olivella. En esa casa nacerá más tarde nuestro querido Cristóbal, en septiembre-octubre de 1451. Doménico será su padre. En 1445, Doménico se casa con Susana di Fontanarossa y se mete en política, un negocio arriesgado.

Y así fue, porque a principios de la década de los sesenta el mundo de nuestro querido Cristóbal empieza a hacerse añicos.

El poder de la familia Campo Fregoso, por la que había apostado Doménico, se tambalea y la guerra civil azota Génova. Los duques de Milán se hacen con la victoria y con ello comienza la decadencia de los Colombo. En un documento del 2 de marzo de 1470 se menciona a Doménico Colombo como "tejedor y fondista". Al parecer, su antiguo oficio ya no le da para alimentar a la familia. El siguiente documento menciona por primera vez al Portador de Cristo como "cristoforus filius": padre e hijo deben pedir dinero a un prestamista genovés llamado Gerolamo del Porto, y al parecer la palabra del padre ya no es suficiente, porque Cristóbal aparece junto a él como fiador. Acaba de cumplir 18 años.

Sin embargo, estos y otros créditos sólo les sirven para salir del paso. No tardarán en vender la casa de la Porta d'Olivella y trasladarse a Savona. Por esa época Cristóbal debió sentir la llamada del mar. Probablemente a un joven de Madrid no se le hubiera ocurrido, pero pensad que Génova es una ciudad de una estrechez agobiante y la alternativa para Colón era la indigencia. Quizá por ello la única isla del Nuevo Mundo que bautizó con un nombre italiano fue Savona.

Pero Enseñat argumenta que el Colón genovés de la teoría oficial es una persona distinta del Colón genovés auténtico. Enseñat basa su teoría en el desconocimiento del funcionamento de los "alberghia" genoveses, que enmascaraban los linajes de las familias genovesas al adoptar como apellido el nombre del albergo al que estaban afiliados. Este desconocimiento provocó, según él, la construcción de genealogías falsas. También critica la ignoracia de la costumbre medieval de cambiar el nombre de pila a los infantes cedidos en calidad de "donados" a los conventos. El cambio, sin embargo, no era permanente, pues podí­an recuperar su primitivo nombre cuando abandonaban el cenobio.

También considera que tampoco se han valorado las consecuencias de los antecedentes corsarios del Almirante, al que las leyes castellanas condenaban al cadalso, ni se ha tenido en cuenta que, en caso de reconocer su origen genovesa, su descendencia no podría­ ostentar cargos ni dignidades. Todas estas particularidades se desarrollan en el presente libro y abren nuevos horizontes que permiten presentar la biografía de Colón hasta su llegada a Castilla…

Conclusión

En síntesis, Alfonso Enseñat defiende el genovesismo de Colón y desmonta las teorías que le suponen natural de España, Portugal y Francia. Pero, además, sostiene la falsedad de la teoría genovesa tradicional, presentando una tesis totalmente novedosa. Según Enseñat, la teoría genovesa oficial no sólo no se ajusta a la realidad, debido al fallo de una sola pieza del puzzle colombino, sino que ninguna de sus piezas encaja en la biografía auténtica de Colón, ni desde el punto de vista histórico (biografías de los historiadores coetáneos del descubridor Hernando Colón, el padre fray Bartolomé de Las Casas), ni desde el punto de vista genético de los (supuestos, añado yo) restos de Cristóbal Colón, su hermano Diego y su hijo Fernando.

Una tesis que podría interpretarse para algunos como una descalificación de la magnifica labor investigadora llevada a cabo durante trescientos años por los mejores historiadores genoveses, siendo el más destacado en época reciente el del economista e historiador Paolo Emilio Taviani. Bien, en mi opinión, no les falta razón. Sin embargo, Enseñat va cuando menos bien encaminado dentro de la teoría genovesa, muy difícil de desmantelar, frente a verdaderos disparates que se han dicho para rebatirla, como el de su orígen catalán, que parece cobrar fuerza en los últimos años al calor del aberrante y herético proyecto nacional-separatista.

Los archivos genoveses, en efecto, abren dos caminos de investigación, a través de la consulta de los 330.000 protocolos notariales otorgados en Génova en el siglo XV: seguir la pista de la familia Colombo de Quinto o la de los Colonne de Génova. Queda a gusto del investigador.


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Escrito por Olvidado el 24/02/17

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Mi Lucha

"Mi Lucha" se publicó por primera vez en 1926 y se vendió bien, pero a partir de 1933 se convirtió en un auténtico best-seller y apareció en varios formatos, como de luxe, popular o en papel bíblia para que los soldados lo llevasen en la mochila. No fue obligatorio en las escuelas.

"Mi Lucha" no tiene ningún valor político. Es ante todo un libro malo, caótico y sumamente repetitivo que mezcla autobiografía (distorsionada en muchos casos) con mensajes de odio. Basta decir que los conceptos que quizá más se repiten son "judío" y "Francia". Un antisemitismo inspirado tal vez en el clásico antijudío "Los Protocolos de los Sabios de Sión" o en los textos de Henry Ford. Y un odio a Francia que a mi juicio tiene una explicación de lo más sencilla, y basta con leer este fragmento para intuirla fácilmente:

"Francia no es más que un Estado africano-europeo en proceso de construcción: un enorme territorio de población autónoma que va desde el Rin hasta el Congo, lleno de razas inferiores bajo la influencia en un largo mestizaje".

¿A quién no le provoca envidia un país con semejante imperio colonial? Todavía no he conocido a ninguno que le haga ascos a apropiarse de un sólo kilómetro cuadrado más. Esto es algo que no puede desligarse de su odio a los negros (se ha hablado mucho de los judíos, pero también hay menciones a los negros en "Mi Lucha"), no en vano en la Primera Guerra Mundial Francia derrotó a Alemania con una gran cantidad de soldados de sus posesiones africanas en sus filas.

Aspectos autobiográficos

En el aspecto autobiográfico, podría citar:

"No tuve más amigas que la preocupación y la miseria ni más compañía que un hambre eternamente atroz".

Algo que Hitler atribuye a su "inflexibilidad" y "voluntad de resistir". En realidad, su familia era modesta pero no pobre. Hitler heredó dinero y terrenos en morir su madre, pero se lo gastó todo en óperas y cafés de Viena. Dormía en albergues, pintando mediocres postales, y allí se ganó la fama de hombre sin oficio ni beneficio que evitaba cualquier trabajo con el que ganarse el pan.

También hay distorsiones acerca de su antisemitismo. Hitler afirma que se alzó contra los judíos en 1909, durante su estancia en Viena. El caso es que la primera constancia escrita de ello no apareció hasta diez años después. Nadie recuerda en Viena ni en la guerra esta hostilidad, incluso tuvo amigos judíos, algo que, por razones obvias, Hitler no reconoció en esta obra.

Habéis mezclado vuestra sangre con la Española, la raza más vil y despreciable de Europa

Esta frase no es de Adolf Hitler. Pero no vayamos tan deprisa. Si, como he dicho, "Mi Lucha" no tiene ningún programa político, sí parece tener un programa biológico. Sin embargo, estas propuestas no eran ni por asomo exclusivas del nazismo en esa época. Ni siquiera hace falta movernos de España para encontrar un ejemplo: el ideario de Sabino Arana, fundador de un partido al que siempre he despreciado, en el que pesa más la devoción al pensamiento, que también fue bastante explícito sobre este particular:

"Hemos de luchar para asegurar la existencia y el incremento de nuestra raza y de nuestro pueblo (…) la conservación de la pureza de la sangre". (Adolf Hitler).

"Asecendencia originaria de Euskeria: esto es lo que significa la pureza de la raza para los bizkainos nacionalistas de hoy, porque saben que su raza, la vasca, no sólo habita Bizkaya, sino también otros países". (Sabino Arana)

"Ha de velar para que sólo tenga hijos quien esté sano, ya que sólo hay una vergüenza: llevar hijos al mundo pese a las propias enfermedades y taras". (Adolf Hitler).

"Habéis mezclado vuestra sangre con la española, os habéis confundido con la raza más vil y despreciable de Europa" (Sabino Arana).

Conclusión

La ausencia de un programa político hace de "Mi Lucha" un simple panfleto con distorsionados tintes autobiográficos que ni siquiera en sus tiempos inspiró a ningún otro régimen, ya que para empezar Hitler siempre vio el nacionalsocialismo como algo exclusivamente alemán. Quizá lo poco que podía "aprovecharse" de este libro, lo fue por los regímenes socialistas árabes de Nasser, Sadam Husein o, especialmente, Gadafi, con su "führerprinzip" (los vínculos entre el jefe y un pueblo unido de todas las clases, que crean una "verdadera democracia") y un sistema económico de semicolectivismo estatal, una especie de nacionalsocialismo, amén de su belicosidad y su supuesto antisemitismo. En el caso concreto de Gadafi, incluso escribió el "Libro Verde", una especie de "Mi Lucha", para difundir estos proyectos. Sin embargo, en las últimas décadas, el nacionalismo árabe ha sido reemplazado por el fundamentalismo islámico, más impermeable a influencias extranjeras, y allí "Mein Kampf" es un libro marginal.

Quizá influyó algo en Michel Aflak, el fundador del Partido Baas, en el poder todavía en Siria y antes también en Irak, al parecer fue uno de sus libros de referencia. Influyó al menos en su etnocentrismo, ultranacionalismo y anticomunismo. En una visión maniquea del mundo, una afirmación constante de la existencia de un complot contra la nación, y un culto al héroe y al mártir. Derivado de ello, vinieron las grandes concentraciones, proyectos faraónicos, organizaciones disciplinadas (incluso femeninas, algo insólito en el mundo árabe) y una militarización desproporcionada del país, aunque estas últimas características no son ni mucho menos exclusivas del nazismo. En todo caso, el nacionalismo árabe ha sido superado en las últimas décadas por el islamismo, más impermeable a influencias extranjeras, y allí "Mi Lucha" es un libro todavía más marginal si cabe.

Esta influencia también se ha dejado sentir en algunos movimientos nacionalistas, como nos demuestra el nacionalseparatismo catalán, con su fascinación por los mitos y los héroes (San Jorge, Jaime I, el "catalán" Cristóbal Colón…), el voluntarismo, la búsqueda de un nuevo futurismo o la movilización política de la población infantil, algo único en Europa desde 1945. Sin embargo, es prácticamente imposible que se reproduzcan las mismas características del nacionalsocialismo en un sólo lugar: el militarismo, el antiintelectualismo o el reclutamiento de voluntarios mediante un "generacionismo de clase" son diferencias de bulto entre el nacionalsocialismo alemán y el nacionalseparatismo catalán.

Las ideas de "Mein Kampf" se vieron afortunadamente erosionadas especialmente a partir de 1960, con la aceptación general de los conceptos de igualdad social y racial, a lo que podría añadir una crisis general de la autoridad. La repulsión que provocaron los crímenes del nazismo también desprestigió su política eugenésica, compartida en esos tiempos, como he apuntado antes, por otros regímenes incluso democráticos.

Desde el 1 de enero de 2016, "Mein Kampf" ya puede reeditarse en Alemania, algo prohibido desde 1945. De entre las lenguas a las que ha sido traducido, también se encuentra curiosamente el hebreo.

Eoílogo

La única hermana de padre y madre de Hitler que sobrevivió a la infancia fue Paula, que murió en 1960 sin descendencia. Desde 1945 vivía bajo libertad vigilada en un pueblecito cerca de la frontera con Austria.

Su medio hermana Ángela tuvo dos hijas: Elfriede murió de niña y Geli se suicidó en 1931 sin dejar descendencia. La relación de Ángela con el Führer fue casi inexistente debido a disputas económicas. Murió en 1949.

Finalmente, su medio hermano Alois, muerto en 1956, no fue encarcelado ya que no tuvo ninguna relación con el gobierno. Fue el único que dejó descendencia: Heinrich Hitler murió prisionero de los rusos en 1942. Y William Hitler se exilió en los Estados Unidos, en donde sirvió en su ejército. Murió en 1987 dejando cuatro hijos, de los que viven tres: Louis, Bryan y Alexander. Actualmente viven en Nueva York bajo otro apellido y jamás han concedido entrevista alguna.


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Escrito por Olvidado el 03/03/17

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Josep Pla Casadevall

Josep Pla Casadevall (1897-1981) empezó trabajando como corresponsal para diversos periódicos, entre ellos el falangista "Arriba". Durante la Guerra Civil, Pla vivió en Marsella con su pareja, la noruega Adi Enberg. Desde allí enviaba informes sobre la llegada y salida de barcos, personas, armamento o provisiones para la zona republicana. Su mujer era hija del cónsul de Dinamarca y fue esencial para los contactos de Pla con Francesc Cambó, presidente de la Lliga (lo que hoy sería CIU), que proponía a Franco una invasión de Cataluña cuanto antes mejor, que contaría con la colaboración de comandos de Estat Català (lo que hoy sería la CUP), que debilitarían las defensas republicanas. El fascismo catalanista pactando con el franquismo españolista.

Incluso Josep Dencàs, de Estat Català, propuso a Franco una operación conjunta contra el frente republicano en Cataluña a cambio de establecer un protectorado. Quizá si la guerra hubiese tomado otro curso Franco habría aceptado. Veo muy factible que hubiese sacrificado Cataluña a cambio de hacerse con la victoria en el resto de España, pues su ansia de poder creo que está fuera de toda duda. Pero ya sabemos que fue un lento pero imparable avance nacional y los únicos éxitos militares republicanos, salvo las efímeras conquistas del Ebro y Teruel, fueron defensivos. "En la Guerra Civil hice lo que tenía que hacer, pero esto no significa que recuerde que lo hiciera", dijo Pla en 1979.

Josep Pla reconoció que los clásicos franceses de los siglos XVII y XVIII influyeron en él. Sin embargo, de entre los novelistas que he leído, encuentro un gran parecido con el genial escritor argentino Jorge Luis Borges. Pla es muchas veces el discreto protagonista de la historia, o más bien el vividor de la historia, ya que cede el protagonismo, o cuanto menos la acción, al resto de personajes, que se dirigen a él como Josep o señor Pla. Y en esto se parece sin duda a Borges, aunque Pla es menos profuso en referencias cultas, si acaso tan sólo en algunas referencias a los susodichos clásicos franceses.

El Cuaderno Gris

"El Cuaderno Gris" es quizá la obra más representativa de Pla, la síntesis de toda la obra que había publicado hasta entonces, presentada como una especie de diario de juventud.escrito en forma de autobiografía, enpieza el 8 de marzo, coincidiendo con su cumpleaños, una fecha que hace coincidir con el cierre de la universidad de Barcelona, en la que Pla estudiaba, a causa de una empidemia de griple. En él describe el mundo del Ampurdán y de Barcelona, poniendo especial énfasis en la ruina de su padre debido a unos negocios rurales, y a las críticas de su amigo Alexandre Plana, a las primeras publicaciones de Pla en diversos periódicos. Tras abandonar Barcelona, Pla describe su vida de pueblo, su ambiente familiar y social, la colonia de veraneantes, los libros que ha leído hasta entonces, y retrata a algunas personas del pueblo, tertulianos habituales del café, en las cuales Pla interviene poco. Todo ello hasta su regreso a Barcelona, en enero de 1919, una ciudad con la que se muestra crítica, algo que desprende una añoranza del ambiente rural. Finalmente, acepta un trabajo como corresponsal de La Publicitat en París y el libro termina con la frase: "El viaje a París se producirá pasado mañana".

Nocturn de primavera

"Nocturn de primavera" es una obra publicada por primera vez en 1953, poco después de levantarse la prohibición de publicar en catalán, que transcurre durante una fiesta que el director de un banco da a sus amigos y las esposas de éstos para celebrar la boda de su hija. Todos ellos gente que se gana bien la vida (un religioso, un médico, un farmacéutico, un notario…) salvo uno que tiene un oficio manual, electricista, y que es visto con recelo por esa gente bienestante, pese a que quizá se gana mejor la vida que ellos. El título se debe a que la cena tiene lugar durante una calurosa noche de mayo. Sin embargo, los invitados hacen el cocktail en el interior, ya que está prohibido salir afuera hasta la noche de San Juan, al igual que está prohibido encender la estufa hasta el día de Todos los Santos, por mucho calor o frío que haga ya. Unas reflexiones recurrentes en el pensamiento de Pla, que son especialmente abundantes en esta novela. Una novela que refleja todas las hipocresías, miserias y falsedades del alma humana en una sociedad en la que mandan las apariencias y decir la verdad resulta poco creíble.

"Llega un momento (dice Pla en esta obra) que el dinero satura el organismo y lo transforman (…) Se volvieron avariciosos y cuanto más dinero tenían más intenso fue su miedo de volverse pobres (…) El señor Perdigó presentó estos síntomas ya de muy joven; sin embargo, debido al espíritu abierto, alegre y positivo de su mujer, esta avaricia no fue notada en el negocio. Llegó un momento, sin embargo, en que la señora Mercè (Mercedes) claudicó (…) y la caída del establecimiento fue visible.

"La idea de gastar cada día menos les llevó a no reponer las existencias (…) Ahorraron la luz al máximo y la tienda tomó un aire aburrido y crepuscular; cuando descubrieron que los sellos eran caros y que el papel de escribir valía un ojo de la cara, retrasaron la correspondencia (…) La tienda se volvió vacía y abandonada (…) Con el pretexto de que el teléfono era más útil para los otros que para ellos, lo dieron de baja. Aplicaron un cálculo frenético a todas las operaciones, a toda su actividad comercial, familiar y personal, un cálculo que a medida que se volvió insidioso, microscópico y glacial, colocó entre el establecimiento y su clientela un muro infranqueable. Acabaron viviendo -en la tienda y en el piso- entre una claridad apagada, como a tientas, y por eso, cuando llegaron a la sala, la luz de las arañas los hizo parpadear, como los animales de las zonas oscuras cuando son desplazados a un medio lumínico más radiante.

"La clientela se fue desviando lentamente y al final fue imposible ver entrar a un cliente. La tienda se convirtió en una tumba incierta, llena de cubos polvorientos, de cajones vacíos y de trastos extraños".

Como véis, la dramática y a la vez acogedora prosa de Pla se pone de manifiesto una vez más en esta obra, que sólo un escritor de su tremendo talento era capaz de escribir, rica en adjetivos afilados y certeros y no exento en algunos momentos de un humor de lo más fino.

Aquí lo dejo, ya que enumerar toda la obra de Pla haría esta opinión eterna. No en vano nos dejó miles y miles de páginas que cubren medio siglo de vida catalana vista por los ojos -a veces irónicos y a veces dolidos- de un hombre que lamenta el hundimiento del mundo rural, dominado por los grandes ciclos de la naturaleza, y que no sabe adaptarse a la llegada de la era industrial y urbana.

Los últimos años de su vida los pasó en Llofriu, una aldea de la Costa Brava en la que murió en 1981, con una familia de granjeros. Lo definieron como un hombre no próximo pero tampoco muy distante. Los pocos ratos que se veían (ya que Pla dormía de día) preguntaba cómo estaban los niños y a veces les daba algún discreto consejo. Contaron en una entrevista a "La Vanguardia" que una vez Pla recibió la visita del rey Juan Carlos. A su llegada a la casa, se cruzó en el jardín con uno de los niños, que jugaba con su pelota, y le dijo:

- ¿Me dejas tu pelota?

- ¡No! -le contestó rotundamente

- Bien hecho, niño, bien hecho.

Josep Pla es a mi juicio un escritor de éxito permanente.

Un hombre capital en la historia de la literatura al que ninguna persona culta puede ignorar.

Uno de los grandes cronistas del siglo XX que, con su acogedora y vivaz prosa no exenta de humor, elevó la narración de lo cotidiano al rango de escritura casi mística.


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Miguel Roure ©

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