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Escrito por Olvidado el 10/10/16

Atlas ilustrado de Critóbal Colón Pinche en el enlace para votar


Atlas ilustrado de Critóbal Colón

Este atlas ilustrado de Cristóbal Colón de la editorial Susaeta se divide en diez capítulos. En el primero nos situa en la Europa de la época y en el misterio que envuelve el orígen del Portador de Cristo, si bien se decanta por la teoría más aceptada: Colón nació en Génova fruto del matrimonio entre Domenico Colombo y Susana Fontanarossa y era el mayor de cinco hermanos: Giovanni (que murió de pequeño), Bartolomeo, Giaccomo y Biancha.

El segundo nos habla de su estancia en Portugal (1470-1480 aproximadamente) que, para no desentonar con el personaje, también está envuelta por una nube de misterio. Lo que nos cuentan las autoras lo sabemos por las crónicas de Bartolomé de Las Casas, Fernando Colón y el propio Almirante cuando ya estaba en Castilla. Todavía no se ha encontrado ningún documento sobre la estancia de Colón en Portugal. Un hombre que cuando está en Castilla recibe una carta de Juan II llamándole "Nuestro especial amigo" debió dejar alguna alusión escrita, ¿no creéis?.

Y, sin embargo, nada.

Como si no hubiera existido allí.

Al menos con ese nombre.

Cierto es que existió un Cristóbal Colón genovés cuyo paso por la vida ha dejado alguna huella. Y más cierto aún que siete años antes de 1492 se paseó por Castilla el Colón que descubriría América. En medio, un silencio absoluto. Cuántos enigmas colombinos se aclararían si se supiera algo cierto, seguro, firme, riguroso, sobre su estancia lisboeta. Quizá ahí esté la clave de todas las dudas y contradicciones que envuelven a nuestro querido Cristóbal. Y digo etapa clave porque, si bien Colón ya tenía experiencia en el Mediterráneo e incluso navegó hacia Islandia para empresas genovesas, tenía mucho que aprender del Atlántico.

Y lo hizo pronto.

Portugal le dio la oportunidad de viajar por las costas africanas. Allí pudo ver que, a la altura de las Canarias, los vientos alisios empujaban los veleros hacia el oeste. Allí vio como llegaban a las costas portuguesas, impulsados por las corrientes, árboles que no existían en Portugal. Allí escuchó leyendas de marineros. Y allí alternó estos y otros saberes prácticos con otros teóricos. Pese a ser un hombre con una formación científica muy limitada (las anotaciones que dejó en algunos libros que leyó así lo demuestran), Colón era un autodidacta, un espíritu inquieto. Allí leyó "Il Millione" de Marco Polo, la "Historia rerum ubique gestarum" de Pío II y la "Imago Mundi" de Pierre d'Ailly.

El tercer capítulo nos habla de su etapa en Castilla. Decepcionado por el trato recibido del monarca portugués, fallecida su primera esposa y (esto las autoras no lo dicen) con no pocas deudas contraídas, Colón llega a Castilla con su hijo Diego, que entonces tenía unos siete años. Colón necesitaba libertad de movimientos para convencer a la Corte castellana y dejó a Diego bajo la tutela de los frailes franciscanos de La Rábida (Huelva). Más tarde sería acogido por su tía, Violante Munhiz, que vivía en un pueblo cercano. Pero no sólo encontró refugio para su hijo, ya que los frailes de La Rábida tenían buenos conocimientos náuticos y se interesaron por el proyecto colombino. Fray Antonio de Marchena (astrólogo) y Fray Juan Pérez (confesor de la Reina) le proporcionaron cartas de recomendación que le permitieron conseguir una audiencia con doña Isabel. Ésta se mostró fascinada por el proyecto; sin embargo, temía arriesgar demasiado en una empresa que Portugal ya había rechazado y, por el momento, tenía asuntos más urgentes que atender en Granada.

El cuarto capítulo nos habla del año decisivo. Colón logra convencer a la reina Isabel, que pone a su disposición dos carabelas: la Pinta, propiedad de Martín Alonso Pinzón y pilotada por Cristóbal García Sarmiento; y la Santa Clara, llamada informalmente La Niña por ser propiedad de Juan Niño, pilotada por Vicente Yáñez Pinzón. La tripulación estaba formada por marineros de Palos excepto algún portugués e italiano, y cuatro condenados a muerte que, según las leyes castellanas, podían ser amnistiados si participaban en una armada real. Sin embargo, Colón quería otra nave, pero el contrato hablaba de dos y no tres. El azar puso a su disposición una nao anclada en el río Tinto que se encontraba de paso. Se llamaba La Gallega y era propiedad de Juan de La Cosa. El nauta cántabro quedó fascinado por el proyecto de Colón y puso a su disposición la nave con toda su tripulación, mayoritariamente vasca. A partir de ese día su nave se llamaría Santa María y sería el buque insignia de la flota más célebre de la historia.

Durante los primeros viajes de exploración, la Santa María embarrancó y con sus restos se contruyó el primer asentamiento cristiano en el Nuevo Mundo. Era el 25 de diciembre de 1492. No podía llamarse de otro modo: La Navidad. Colón dejó en él a 39 hombres debido a la insuficiente capacidad de la Pinta y la Niña.Colón regresó a España convertido en un héroe nacional. El Almirante fue recibido por los Reyes en el Salón del Tinell de Barcelona en una apoteósica ceremonia. Pero Colón no podía perder el tiempo en usos cortesanos y siguió con lo que mejor se le daba: navegar.

O, al menos, lo que normalmente se le daba bien.

El 25 de septiembre de 1492, 16 naves partieron de Cádiz bajo sus órdenes. En total, 1.500 hombres para empezar a poblar la colonia. En sólo tres semanas, Colón alcanzó tierras americanas, en concreto una isla que bautizó Dominica. El 18 de nobiembre, la flota desembarcó en La Española, no sin antes disparar una salva de lombardas a la espera de la respuesta de la guarnición de La Navidad con las lombardas que les dejó Colón.

Les reponde el silencio.

Los peores presagios se confirmaron poco después. El Fuerte había sido aniquilado por los seguidores de un caudillo indígena llamado Canoabo. Era necesaria una estructura firme y una mano fuerte que la dirigiera, así que Colón cambió su talante marinero y asumió la condición de gobernador otorgada por la Corona. Sin embargo, había que esperar al tercer viaje para ver la primera batalla en el Nuevo Mundo. A su llegada a La Española, Colón es informado de que los indios planean el asalto al Fuerte de Santo Tomás, construido durante el segundo viaje. ¿Cuántos? Probablemente todos.

Colón atacó primero.

Doscientos hombres con sus espadas, cañones, caballos y perros (nada de eso conocían los indios) pulverizaron a los potenciales asaltantes (varios miles tal vez) en cuestión de minutos. Sin embargo, la figura de Colón entró en una irreversible decadencia. La mayoría de sus estudiosos (Varela a la cabeza) sostienen que era una calamidad como gobernante. Pero asólo los más lúcidos explican el por qué, mucho más fácil de entender de lo que parece por su lógica aplastante. Colón aplicó en el Nuevo Mundo el sistema portugués que había visto aplicarse en las costas africanas: los españoles eran sus empleados y los indios su esclavos. Y lo último que querían esos hombres sedientos de gloria era someterse a un italiano. El 29 de agosto de 1500 Bobadilla desembarca en Santo Domingo y lo primero que ve son cinco españoles ahorcados. Y lo primero que oye son las palabras de Diego Colón: mañana habrán siete ejecuciones más.

Le basta.

Bobadilla asume el control del Fuerte y ordena apresar a Diego. Su hermano, que está en Veragua, recibe la visita de un mensajero real, que le entrega una carta en la que los reyes le comunican la llegada a La Española del nuevo gobernador, rogando que le de fe y creencia y que lo que diga ponga en obra. Pero cuando Colón llega a Santo Domingo y encuentra a su hermano preso no les da a los reyes ni "fe" ni, menos aún, "creencia", e incluso se plantea una insurrección, pero sería poco inteligente rebelarse contra la Corona.

Y así empezó el viaje más triste de nuestro querido Cristóbal.

Colón fue llevado a España encadenado. El capitán Alonso de Vallejo y el piloto Andrés Martín quisieron quitárselas, pero él se negó diciendo que sólo los reyes podían desagraviarle. Y así lo hicieron. Colón conservó el título de Virrey, algo puramente simbólico ya que el gobernador era Bobadilla, pero le permitieron hacer otro viaje, el cuarto y último (1502-1504), durante el cual descubrió la costa centroamericana. En los tres anteriores había descubierto las Bahamas, Cuba, La Española, Jamaica, las pequeñas Antillas, Trinidad y Venezuela.

Fue una gran vida.

Pero Colón terminó sus días en el olvido.

El 20 de mayo de 1506, tumbado en su cama, acompañado solamente por un cura, sus dos hijos y su amigo Diego Méndez, pronunció sus últimas palabras: "In manos tuas, Domine, comendo spiritum meu".

Y en la pequeña casa de Valladolid se hizo el silencio.

Ni una sola mención en los archivos de la época.

Sin embargo, unas décadas después empezaría a reconocerse su obra.

Colón sería el héroe nacional de los Estados Unidos de no haber nacido Georges Washington. Miles de calles, avenidas, escuelas, aeropuertos, hoteles, una estación espacial, una monera (la del Salvador), un país (Colombia) y decenas de monumentos han sido dedicados a su memoria. Mencionaré sólo uno: el que se encuetra en la ciudad panameña que lleva su nombre. En él, Colón aparece en actitud protectora al lado de una india arrodillada, representando probablemente la misión evangelizadora del llamado Portador de Cristo, para evitar que los indios cayeran en herjías y sectas de perdición. Colón tiene el cabello ondulado como Jesucristo.

¿Fue quizá Cristóbal Colón un segundo mesías?


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Miguel Roure ©

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Escrito por Saul el 02/12/16

George Orwell (1984) Pinche en el enlace para votar


1984 (Portada)

Ficha técnica

George Orwell, es el seudónimo que el autor usó para guardar su identidad, su nombre real es Eric Blair, nació en Motihari, India en 1903 y murió en Londres en 1950. Fue un gran ensayista y escritor británico. Estudió en el Colegio Eton y luego formó parte de la Policía Imperial Inglesa en Asia, experiencia que lo llevó a escribir Días en Birmania (1934). Vivió varios años en París y en Londres, donde conoció los estragos de la pobreza; este difícil momento de su vida fue el útero que dio a luz su novela Sin blanca en París y en Londres (1933). Sus experiencias como colaborador de los republicanos en la Guerra Civil española (Orwell era del partido socialista) las recogió y condensó en su interesante libro Homenaje a Cataluña (1938). Durante la Segunda Guerra Mundial llegó a ser parte de la Home Guard y sirvió en la radio inglesa. En 1943 entró en la redacción del diario Tribune, y después colaboró de un modo habitual en el Observer. Nuestro autor, muere muy joven a la edad de 47 años en enero.

Orwell a partir de 1936, se vuelve más crítico-social y con puntos en común con la izquierda europea moderada. Sin duda su experiencia por la Guerra Civil Española, alistado en contra de las fuerzas rebeldes en las filas del sindicato troskista del POUM, marcó su visión del estalinismo como fuerza totalitaria e imperialista. Tanto en la Guerra Civil como en la Segunda Guerra Mundial, Orwell escribió artículos y ensayos para diarios y radio, como Tribune o la BBC. Sus títulos más sonados son Rebelión en la granja y 1984, novelas de ficción que le sirvió como mecanismo de evasión social, en las cuales describió un nuevo sistema social futurista controlado totalitariamente por métodos burocráticos y políticos. Ambas novelas encuadran en el género de la literatura de distopía o de sátira de las instituciones, como es el caso muy marcado de su fábula La rebelión de la granja. Algunas otras obras del autor fueron, Sin blanca en París y Londres 1933, La marca, Subir por el aire, Pero, 1984 es su último libro, donde sin saberlo reafirma su talento de escritor, libro de ficción sí, pero nos describe la cruda realidad política que se vive aun en los sistemas democráticos.

Personajes

Personaje portavoz: Narrador impersonal omnisciente.

Protagonista: Winston Smith.

Personajes secundarios: O´Brien

Personajes ambientales: Katherine (esposa del protagonista), la mamá del protagonista, padre y hermana, la Sra. Parsons y sus hijos, Tilltson, Ogilvy, la muchacha morena del departamento de la novela, Amplefort y su esposa, Jones, Aaronson, y Rutherford, el camarero

Antagonistas: Syme, Tom Parsons, el gran hermano, los policías del pensamiento…

Argumento

George Orwell nos narra con gran talento literario su crítica social-política usando las licencias literarias de la novela, usa la ficción para presentarnos un panorama social de distopía con ello nos ofrece una visión futurista. Con excelente maestría literaria nos revela el posible status quo de los poderes de los sistemas políticos por devenir. Hace el trabajo de un profeta social al describirnos con la novela 1984 el carácter de los gobiernos imperialistas y totalitaristas. Él, nos describe una sociedad gobernada por un sistema político controlador, manipulador, en pocas palabras nos presenta a un sistema de gobierno absoluto, en cual para perpetuarse en el poder altera los datos históricos, crea cortinas de humo para venderles a sus ciudadanos una falsa esperanza de bienestar social. Para operar de manera efectiva, este sistema gubernamental se había organizado con base a cuatro ministerios 1) El ministerio de la verdad, este ministerio se ocupaba de todas las noticias, a los espectáculos, a la educación y las bellas artes. 2) El ministerio de la paz, para los asuntos de guerra. 3) El ministerio del amor, encargado de mantener la ley y el orden. 4) El ministerio de la abundancia, al que correspondía todos los asuntos económicos, sus nombres de estos ministerios en neolengua según Orwell son: Moniver, Minipax, Minimor y Minidancia. Todo el sistema gubernamental eran usados como medios para mantenerse en el poder, himnos, banderas, slogan, libros, revistas, educación pública, ginebra de la victoria, cigarrillos de la victoria, y los billetes de circulación oficial, todos eran instrumentos para educar la conciencia ciudadana con las ideologías del partido y grabar la imagen del gran hermano en todas las mentes (INGSOC). Cuando alguien daba una diminuta seña (caracrimen) de anarquía social o de pensar diferente (el crimental o crimen de la mente) contra el sistema de poder que representaba el partido del gran hermano era vaporizado o desaparecido forzadamente, como el caso de Goldstein y sus seguidores tales como Jones, Aaronson, y Rutherford. Al tener Winston Smith conciencia plena de lo que le sucedería si daba muestra de su rebelión psicológica contra el status quo que imponía el gran hermano, vivía en temor y sospecha continua, ya que las tele pantallas y los espías con los que se servía el partido del gran hermano para asegurar su poder, estaban siempre a la orden del sistema.

“El gran hermano te vigila”

“Para el futuro o para el pasado, la época en que se pueda pensar libremente, en que sean distintos unos de otros y no vivan solitarios… para cuando la verdad exista y lo que se haya hecho no pueda ser deshecho: Desde esta época de uniformidad, de este tiempo de soledad, la Edad del Gran Hermano, la época del doble pensar… ¡Muchas felicidades!"

Orwell, usando el monólogo mayormente nos lleva a pensar en una sociedad oprimida, una sociedad donde la verdad es falseada por el sistema para mantener a sus ciudadanos en una ilusión o pura fantasía de bienestar social, en un falso mesianismo político-social (Oceanía, todo para ti, Oceanía, todo para ti) una sociedad donde el derecho privado se desconocía y permeaba el espionaje por medio de los policías de la mente, a través de este recurso literario nos muestra la horrible cara de un sistema totalizador, un sistema que su discurso político carecía de toda lógica y libertad.

“El partido os decía que negaseis la evidencia de vuestros ojos y oídos” Esta era su orden esencial.

“La libertad es poder decir libremente que dos y dos son cuatro. Si se concede esto, todo lo demás vendrá por sus pasos contados”

El recurso literario que George Orwell usa para presentarnos el nudo de su argumento es el monólogo interior, dentro de él se desata una terrible lucha y deseo anarquista al grado de escribir con automatismo “Abajo el gran hermano, abajo el gran hermano, abajo el gran hermano” de igual manera se sirve de la analepsis y con esta licencia literaria voltea a ver y hacia su pasado y hace una comparación de su realidad, por conducto de lo onírico y con ello se da un despertar social en él, y cobra real sentido de que lo que el partido del gran hermano oferta, es historia falseada. Ante tal abrumador conflicto y deseo de cambio social busca complicidad en O´Brien, que es militante de la sociedad secreta de la hermandad. Sin embargo llega a la conclusión de que ni el partido del gran hermano, ni la sociedad secreta de la hermandad, son opción para el cambio que la sociedad presenta, sino que el cambio está en que la prole cobre conciencia de su poder y entonces el partido quedará hecho pedazos. "Si había esperanza, tenía que estar en los proles porque sólo en aquellas masas abandonadas, que constituían el ochenta y cinco por ciento de la población de Oceanía, podría encontrarse la fuerza suficiente para destruir al Partido. Éste no podría descomponerse desde adentro" (capitulo VII, P. 76)

“Si hay alguna esperanza, escribió Winston, está en los proles”

“Hasta que no tengan conciencia de su fuerza, no se rebelarán, y hasta después de haberse rebelado, no serán conscientes, Este es el problema”

Marco histórico

"04 de abril de 1984. Anoche estuve en los flicks. Todas las películas eran de guerra, había una muy buena de un barco lleno de refugiados que lo bombardeaban en no sé dónde del Mediterráneo"… (P. 15,16)

Opinión personal

“La herencia humana no se continuaba porque uno se hiciera oír sino por el hecho de permanecer cuerdos” (P. 34)

En mi opinión personal, George Orwell, se quedó corto al redactar su crítica social-política, futurista, al describir lo que vio y nos anticipó para el 2050, es muy acertado su visión. Pero creo que este actuar o conducta no es cosa EXCLUSIVO DEL INGSOC (Socialismo) también en gran medida es una práctica de los sistemas democráticos. Hoy por ejemplo en México, cuantos periodistas son ejecutados o desaparecidos cuando no sirven a los intereses del estado o a los partidos en el poder, la educación el estado ha querido manipularla e insertar las nuevas corrientes ideológicas “Neo feministas-marxistas” Al idioma día a día se le inserta neologismo y extranjerismo, esto con el afán de adoctrinar a los sujetos sociales, el intercambio de palabras como “Sexo por rol de género” las y los, según para una sociedad más incluyente… Por otro lado las masas están enajenadas con sus televisiones digitales y Facebook, todo esto expresa o señala a una sociedad enajenada, manipulada y abstraída.

Por todo esto, vale la pena leer y reflexionar sobre esta excelente novela de George Orwell 1984, esto para despertar la conciencia social y apostar a una mente crítica y no esclava.

Por tanto, te invito a sumirte en esta hermosa aventura que nuestro protagonista nos sugiere.

Conclusión

Hemos planteado las ideas de la trama de la novela de distopía que Orwell magistralmente nos ofrece, y al comparar nuestra realidad social con la que el protagonista nos narra, cobramos conciencia de que aunque no estamos frente a un estado totalitario y mucho menos en un sistema de ingsoc, pese a ello, las prácticas en el ejercicio del poder son similares, ya que vemos y oímos de desapariciones forzadas, por ejemplo los 47 estudiantes de Ayotzinapa, femicidios e intentos de legislar leyes que amordazan y silencian a los periodistas y ciudadanos.

Hoy por hoy, urgentemente la sociedad necesita un despertar social, necesita cobrar conciencia que el poder para un cambio social, está en sus manos, por medio del libre sufragio y de vigilar que las promesas de campaña no se quede en mera demagogia.


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Escrito por Olvidado el 14/12/16

El imperio de Hitler (Mark Mazower) Pinche en el enlace para votar


El imperio de Hitler (Mark Mazower)

Quisiera daros a conocer "El Imperio de Hitler", una obra de Mark Mazower, profesor de historia en la Universidad de Columbia, que consta de tres partes (Por la Gran Alemania, El Nuevo Orden, y Perspectivas), que abarcan varios capítulos y se inician en 1848.

La cantidad de ensayos publicados sobre el nazismo es ingente, y éste no se diferencia mucho de tantos otros. Citar solamente las dos principales diferencias que nos ofrece de la mayoría: las bases del nazismo creadas, según el autor, en 1848, y su influencia en la actualidad, que si bien analiza muy brevemente, a ella también me referiré más adelante.

El fin de la moanrquía había allanado el terreno para el desastre del nazismo, quizá porque no se diferenciaban mucho de los revolucionarios de 1848 en el amor a la nación y el odio a los eslavos. Muchos oradores ya hablaron de unificación, superioridad cultural y expansión. Hitler nunca los comparó con los fundadores de la República de Weimar, a quienes odiaba. Los primeros, en cambio, habían creído, igual que él, en una poderosa nación alemana con una misión europea. Libre de las trabas impuestas por los monarcas, él triunfaría en aquello en lo que ellos habían fracasado.

Puede que no concibamos a Hitler como constructor de un imperio, pero es según el autor una de las imágenes que él tenía de sí mismo. Creía que le correspondía la tarea de crear un imperio que elevara a Alemania a la condición de potencia mundial, sin contar apenas con ninguna experiencia directa de colonialismo de ultramar que le pudiera orientar, y con escasos conocimientos sobre la presencia británica en la india. Sin embargo, el imperio era una fantasía violenta de dominio racial.

Unas ideas tremendamente parecidas a las de Trotsky, que quería fomentar una revolución mundial y permanente, exportar el comunismo al resto del mundo para que el homo sovietucus no perdiera su pureza. No pocas veces Hitler y diversos dirigentes nazis reconocieron que sus únicos rivales revolucionarios e ideológicos se hallaban en la Unión Soviética. La proyección internacional de un nuevo mito ideológico como alternativa al sistema imperante constituyó la innovación ideológica más notable del siglo XX. Sin embargo, esta idea tuvo que adaptarse a los estrechos márgenes impuestos por Stalin, que quería asegurar la revolución en la URSS. Pero la invasión alemana, a todas luces no prevista por él, le hizo girar hacia posturas netamente patrióticas y belicistas. ¿Fue Stalin -se pregunta Iñigo Bolinaga en su "Breve Historia del Fascismo"- un fascista involuntario?

La cuestión de hasta dónde llegaban realmente las ambiciones imperiales del III Reich todavía divide a los historiadores. Resulta difícil precisar qué sueños de dominio habían en la mente de Hitler. Nadie cree seriamente que fuera un simple oportunista que no tenía ningún programa de política exterior. Algunos sugieren una política de confrontación con los Estados Unidos, pero Mazower se centra en Europa y en los alegados del Führer a favor de la expansión hacia el Este, el Lebensraum. Sin embargo, para el autor tampoco son dos opiniones incompatibles, aunque Europa tenía prioridad en todos los sentidos, tal y como parecen confirmarlo algunas declaraciones de Hitler:

"En cuanto seamos los dueños de Europa, ostentaremos la posición dominante en el mundo".

Algunos analistas han condicionado el programa de expansión militar de hitler al deseo de aumentar las utilidades de la industria alemana. Para ello suelen mencionarse dos factores: el agotamiento de sus recursos económicos hacia 1939 y la participación de los cárteles industriales alemanes en el saqueo de los países ocupados. En opinión de Mazower, la stiuación económica no dictaba la guerra por sí misma sino que se hallaba en aquél estado porque hacía años que Hitler subordinaba los intereses económicos a la preparación para la guerra. Por otra parte, la explotación de los territorios conquistados se hizo de forma parecida a cómo se hacía en Alemania.

En 1940 Europa estaba angustiada por los fracasos del liberalismo y la democracia en el periodo de entreguerras, y los éxitos económicos y militares de Alemania infundían respeto. Lo más alucinante fue la incapacidad de los alemanes para responder a la oportunidad política que se abrió ante ellos. Es cierto que las potencias imperiales de la época no fueron mucho mejores en sus dominios de ultramar, pero el nacionalismo alemán era mucho más estricto, impidiendo que la mayor parte de las personas de los pueblos que conquistaran se convirtieran siquiera en ciudadanos. Los regímenes exclusionistas del resto de potencias coloniales habían surgido a lo largo de prolongados periodos de tiempo salpicados de complejos acuerdos y soluciones de compromiso con los gobernantes locales; los alemanes, sin embargo, impusieron su dominio de forma muy repentina a unas sociedades urbanizadas que ya tenían unas sólidas ideas sobre su propia identidad nacional. Como dijo el teniente general de la Werhmacht, Ferdinand Heim, en una charla ofrecida a otros prisioneros de guerra el 23 de mayo de 1945:

"Desde 1941 en adelante, la guerra ya estaba perdida porque los objetivos políticos no guardaban la menor relación con las posibilidades militares y económicas de Alemania (…) Cómo un país como este, que está situado en el centro del continente, no ha hecho de la política un arte, con el fin de mantener la paz, una paz sensata. Fuimos tan neciamente estúpidos como para pensar que podíamos desafiar al mundo sin darnos cuenta de que eso es completamente imposible en la situación en que nos encontramos en Alemania. ¿Qué motivos nos impulsaron a ello? Yo no soy político ni historiador, no lo sé, sólo veo la pregunta".

CONCLUSIÓN

Otra diferencia notable que tiene "El Imperio de Hitler" respecto a otros ensayos, es que Mazower analiza, ni que sea brevemente, la influencia del nazismo en nuestros días. El nacionalsocialismo pretendió crear una comunidad sin clases y racialmente pura en la que no habrían minorías, si bien no fueron quienes inventaron este enfoque, que había aparecido ya en los Balcanes durante la Primera Guerra Mundial.

Y siguió después de los nazis.

Dos ejemplos son las particiones del subcontinente indio en 1947 y la creación del Estado de Israel en 1948. El fin de la cuestión judía en Europa pasó a ser el comienzo de la cuestión judía en Oriente Medio. El sionismo había sido un movimiento nacional europeo desde el principio. No sólo fueron los teóricos raciales alemanes quienes veían necesario el éxodo de los judíos, sino que también algunos estudiosos judíos justificaban el sionismo con argumentos similares. Los primeros planes israelíes para la distribución de la población estuvieron muy influenciados por las ideas de Walter Christaller, que ya se habían utilizado en la colonización que llevó a cabo Himmler en el Este de Europa. El Estado de Israel, por otra parte, es etnocéntrico, ultranacionalista, militarista (aunque esto también lo es la pacífica Suiza) y expansionista. Busca un Lebensraum y actúa sobre la base de una especie de teoría de Herrenvolk y Untermeschen respecto de Tierra Santa.

Por otra parte, la creación de Israel, aunque relacionada con la guerra, dependió mucho más de la afluencia de judíos árabes que europeos. La población judía empezó a crecer en Europa a partir de 1950, en Israel no, lo cual hizo necesario fomentar el "regreso" al hogar, un hogar que veía la presencia de judíos en el extranjero como una debilidad nacional. Mazower se pregunta si en algunos casos Israel "obligó" a los judíos, especialmente árabes, a emigrar, pregunta que a mi me parece, como se dice coloquialmente, un poco chorras, ya que eso no era competencia de Israel. Prueba de ello es que recientemente los judíos iraníes recharazon la oferta a emigrar hacia allí a cambio de una buena paga.

La influencia del nazismo no sólo se ha dejado sentir en Israel: también en la Argentina de Perón, en la Libia de Gadafi, en las dictaduras africanas… En opinión de otro gran analista de este tema, Stanley G.Payne, el que más se aproximó fue el Irak de Sadam Husein, con una movilización política (incluso femenina) insólita en esa zona del planeta, quizá su característica más asombrosa.

Esta influencia también se ha dejado sentir en algunos movimientos nacionalistas, como nos demuestra el nacionalseparatismo catalán, con su fascinación por los mitos y los héroes (San Jorge, Jaime I, el "catalán" Cristóbal Colón…), el voluntarismo, la búsqueda de un nuevo futurismo o la movilización política de la población infantil, algo único en Europa desde 1945. Sin embargo, es prácticamente imposible que se reproduzcan las mismas características del nacionalsocialismo en un sólo lugar: el militarismo, el antiintelectualismo o el reclutamiento de voluntarios mediante un "generacionismo de clase" son diferencias de bulto entre el nacionalsocialismo alemán y el nacionalseparatismo catalán.

Sin embargo, estoy seguro que la influencia del nacionalsocialismo seguirá dejándose sentir, en mi opinión, durante varias décadas más en no pocos movimientos y regímenes.


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Escrito por Fernando el 02/02/17

Érase una vez en Francia Pinche en el enlace para votar


Guión de Fabien Nury, dibujos de Sylvain Vallée.

Hay historias que se nos antojan inverosímiles, que superan la fantasía más enloquecida pero que, sorprendentemente, son reales.

Si alguien nos dijera que un judío rumano analfabeto se convirtió en el más reputado chatarrero de la Francia de entreguerras responderíamos que fue un caso de bon chance, y nada más.

Pero si añadimos que ese mismo hombre aumentó su patrimonio en cifras astronómicas durante la ocupación alemana, que se codeó con altos jefes de las fuerzas armadas alemanas y de los elementos colaboracionistas franceses, que salvó a un buen número de sus iguales merced a esas influencias, que se convirtió en un referente para el movimiento de Resistencia francesa y que, después de la guerra fue objeto de escarnio e ignominia pensaríamos, con toda razón, que estamos ante un guion cinematográfico de altos vuelos y poco más.

Nada más lejos, sin embargo. Joseph Joanovici, Monsieur Jo, fue un hombre de carne y hueso. Un hombre que, con todas sus luces y sombras, fue protagonista de una época convulsa y fascinante y, ante todo, protagonista absoluto de todos y cada uno de sus actos.

Fabien Nury y Silvain Vallée elevan esta historia a la categoría de arte en una obra sin igual: Érase una vez en Francia.

Una historia poderosa, con claros tintes del mejor Noir, nos muestra el ascenso y caída de un hombre ambiguo, como todas las grandes figuras que no dejan indiferente a nadie.

Joseph Joanovici por Sylvain Vallée

A lo largo de seis álbumes, retapados posteriormente en tres, seguimos la andadura de Joanovici desde los pogromos rusos hasta la Francia de la década de los sesenta. La capacidad de un hombre para salir de la miseria y crear un emporio; la decadencia de una nación hastiada que se rinde; las miserias de una sociedad que acogió, se diga lo que se quiera, la ocupación como una especie de vive y deja vivir y que, llegado el momento, abrazó la liberación que le proporcionaron otros y continuó como si nada hubiese sucedido; las contradicciones subsiguientes a una etapa incómoda y el deseo, casi universal, de pasar página con la vergüenza de haber mirado para otra parte cuando un vecino, un amigo o un hermano eran detenidos o ejecutados llegan, realmente, a causar desasosiego (imaginemos la reacción del lector francés).

Érase una vez en Francia (Portada)

Una galería de personajes inolvidables, en absoluto planos, acompañan a Joanovici en su andadura: su esposa, Eva; su hermano Marcel; la hermosa y eficiente Lucie-Fer, por citar a unos cuantos, se codean con personajes reales como Henry Lafont o Pierre Bonny, temibles líderes de La Carlingue, la Gestapo francesa, o el célebre, y siniestro, doctor Petiot.

De la mano de todos ellos conoceremos el fenómeno del colaboracionismo, que quedará como una mancha de vergüenza indeleble para Francia, ejemplificado en el atroz raid del Velódromo de Invierno de 16 de Julio de 1942.

Érase una vez en Francia (Comic)

El guion, magníficamente trabajado, es, asimismo, un homenaje indisimulado al mejor cine francés de los últimos tiempos y es fácil retrotraernos a filmes como El otro señor Klein; Adiós, muchachos; Lacombe Lucien o Un héroe muy discreto (donde, por cierto, tiene una fugaz aparición Monsieur Jo).

Érase una vez en Francia (Estética Noir)

Érase una vez en Francia es un fresco vívido de un pedazo de la historia del país galo. Un puñado de personajes que pujan más que por vivir, sobrevivir, en un mundo que se derrumba a su alrededor. Historias entrecruzadas, ambición, celos, traición, heroísmo, ruindad, muerte. Todos los ingredientes de la existencia humana en una época fascinante relatada por un puñado de antihéroes difícilmente olvidables.


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