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      "Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma." Cicerón (106 a.C.-43 a.C.)

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Escrito por Fernando el 09/11/15

El Rompehielos de Víctor Suvórov Pinche en el enlace para votar


Portada

Para los aficionados a la Historia de la Segunda Guerra Mundial no resultará desconocida la propuesta del investigador ruso Víctor Suvórov en su recientemente publicada obra El Rompehielos (Planeta, Septiembre, 2015).

Igualmente, para los escépticos de la historiografía oficial resultará un documento muy revelador y, para el público en general, una obra de divulgación que, con un lenguaje accesible para eruditos y profanos, ofrece un panorama diferente sobre el orígen y desarrollo del conflicto.

He dicho antes que la obra es de reciente publicación pero es bastante más antigua (data de los años ochenta) y Suvórov, ex oficial de la inteligencia militar soviética (GRU), echó de mano de documentación clasificada para respaldar sus tesis acerca del orígen de la Segunda Guerra Mundial.

Y sus tesis no son otras que, grosso modo, el responsable último de la guerra no fue otro que Stalin y su objetivo era el de la expansión del Comunismo por toda la Europa oriental y central. Para ello sustenta la teoría de que el dictador soviético tenía un plan de ataque contra el Tercer Reich, que alumbraría en la primavera de 1942, y que preveía un rápido avance al que las fuerzas alemanas, empeñadas en el conflicto contra Gran Bretaña, no podrían repeler.

Pero no se detiene ahí el autor y retrotrae esta ofensiva a fechas muy anteriores y con otro responsable ideológico, Lenin y no Stalin, en los inicios de la década de los años Veinte y que vendría a refrendar los planteamientos del gran enemigo ideólogico de Stalin, Trotski, de la Revolución Permanente.

Así, el final de la Primera Guerra Mundial vio la derrota del Imperio Alemán y una oleada de movimientos revolucionarios en los países derrotados. En esta coyuntura una Rusia soviética en guerra contra las fuerzas opositoras y, en la práctica, contra las potencias aliadas vencedoras, buscó expandir la Revolución como medio para su propia supervivencia. En esta tesitura la guerra contra la Polonia recién independizada respondería, en último término, a esa misma expansión por cuanto una Polonia sovietizada sería el trampolín para expandir la Revolución a Alemania, precisamente el país donde los teóricos marxistas (incluido Lenin) auguraban el inicio de la Revolución por poseer una clase obrera fuertemente movilizada y una industria potente, precisamente lo que faltaba en Rusia.

El fracaso de la ofensiva soviética sobre Polonia en 1920-1921 (uno de cuyos responsables militares fue el propio Stalin) conjuró la expansión revolucionaria, al menos por el momento y es a partir de aquí cuando Suvórov lanza su teoría, que da título al libro, de un agente externo, un rompehielos, que desbloqueara la situación e hiciera posible la expansión de la Revolución por Europa.

Víctor Suvórov

Este agente no sería otro que Alemania, más concretamente la Alemania Nazi personificada en Hitler. El autor retrata la deriva política de la Alemania de entreguerras y deja clara cuál fue la política llevada a cabo desde Moscú.

En tanto que los distintos partidos comunistas del Mundo estaban coordinados por la Komintern (la Internacional Comunista), y el KPD (Partido Comunista Alemán) no era una excepción, podía decirse que era Stalin quien dictaba la política de esta formación lo que explicaría su renuencia a forjar una alianza sólida con los socialdemócratas frente a los nazis y, en último término, permitiera por pasiva el acceso de Hitler al poder.

En este escenario, con un Hitler que nunca ocultó sus planes expansivos pero que para una buena parte de políticos y hombres de negocios occidentales era, como Mussolini en Italia, en escudo contra el Comunismo, podía acometer Stalin su propio plan de rearme, de modo eficaz y discreto, logrando durante los años treinta poseer el mayor número de carros de combate del mundo y, asimismo y merced a los contactos militares con la República alemana en los años Veinte, una nueva generación de jefes y oficiales familiarizados con el nuevo estilo de guerra mecanizada que, bajo el nombre de Blitzkrieg, asombraría al Mundo.

De este modo el enfrentamiento ideológico entre Nazismo y Comunismo respondía a una calculada estrategia por parte de Moscú para, de una parte, justificar el rearme alemán como factor de seguridad contra el Comunismo y, de otra parte, canalizarlo en la dirección adecuada, esto es, contra las democracias occidentales tan pronto se diesen las causas oportunas, que se darían con la invasión de Polonia aunque una semana antes, y para asombro general, los enemigos acérrimos firmasen un pacto de no agresión que permitía a Hitler ir a la guerra contra Francia y Gran Bretaña sin preocupaciones por el Este.

Y he aquí el núcleo duro de la obra. Tal y como plantea el autor, Stalin habría dejado las manos libres a Hitler en el Oeste para lanzar su propio ataque llegado el momento confiando en una repetición de 1914 con un frente estático y una sangría de recursos que dejaría exhaustos a los enemigos naturales de la URSS, es decir, los nazis y las democracias capitalistas.

Suvórov abunda en información al respecto e incide en que el despliegue soviético en las fronteras occidentales de la URSS era el de fuerzas atacantes, no disponiendo de defensas escalonadas sino todo lo contrario: oleadas de fuerzas de asalto de modo que cuando Hitler desencadena la Operación Barbarroja, el ataque contra la Unión Soviética, el avance alemán es imparable precisamente porque atacan contra fuerzas que no están a la defensiva. El primer sorprendido será Stalin, pese a que su eficaz servicio de espionajes le había avisado, por distintas fuentes, del inminente ataque y, aunque no es extraño, desoyendo el aviso de Churchill, informado también de los planes de Hitler, y que Stalin no tuvo en consideración pues la combatividad del británico contra el Comunismo era bien conocida.

Así las cosas el posterior desarrollo de la guerra en el Este, pasada la debacle inicial, se convertiría en una sangría de hombres y recursos para el Tercer Reich mientras que los soviéticos, con una producción de guerra que dejaba en cantidades ridículas a la alemana, y con un suministro de tropas aparente inagotable (el autor menciona que las cárceles soviéticas se vaciaron para mandar hombres al frente) pasaban a tomar la iniciativa y, a la postre, a lograr la victoria.

Los resultados obtenidos por Stalin hablan por sí solos y pueden dar consistencia a las teorías sostenidas en el libro. En cualquier caso no dejará indiferente ni a entendidos ni a profanos y, dejando aparte el acuerdo o desacuerdo con el autor, no es arriesgado pensar que suscitará el debate.


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Escrito por Olvidado el 21/11/15

The Lost Colony in Fact and Legend Pinche en el enlace para votar


Nos encontramos en el siglo XVI. Por aquellos tiempos, Inglaterra veía cada vez más necesario establecer un imperio en ultramar desde el que explotar las riquezas del Nuevo Mundo, no podía permitir que le ganara España. Tras un primer intento fallido, en 1584 se envió una expedición para explorar la costa este de Norteamérica y encontrar el emplazamiento más adecuado para comenzar la colonización. Al mando estaban Philip Amadas y Arthur Barlowe, que escogieron la zona de los Outer Banks del actual estado de Carolina del Norte como asentamiento ideal para entrar en contacto con los nativos de la tribu Croatan y atacar los puestos españoles de más al sur. Los indios que se encontraron se mostraron amigables y generosos, y a la primavera siguiente se envió otra expedición, compuesta por 108 hombres, muchos de ellos soldados veteranos.

Esta segunda expedición tenía como misión explorar mejor la zona y establecer un asentamiento permanente. El 9 de abril de 1585, siete barcos partieron del puerto de Plymouth comandados por Richard Grenville. Después de más de dos meses de viaje, la expedición llegó a una isla al sur de cabo Hatteras. Después de una primera exploración de la costa, llegaron a la aldea de Aquascogok. Al parecer, los ingleses culparon a sus pobladores de robarles una copa de plata y como represalia, quemaron el pueblo.

Fue una mala idea.

Días más tarde, la expedición llegó a isla de Roanoke, donde se decidió construir la colonia. Los indígenas los recibieron con hospitalidad y, al principio, cooperaron con ellos. Grenville permanecería poco tiempo más en la colonia antes de partir hacia Inglaterra en búsqueda de más suministros y refuerzos, dejando allí a unos 75 hombres. En seguida, comenzaron a construir un pequeño fuerte. Las casas de los colonos estaban fuera, pero como las relaciones con los indígenas seguían siendo amigables, los ingleses no temían que las atacaran. El grupo tenía más pinta de expedición militar que de una auténtica colonia y dependían para su subsistencia de los indígenas y de las provisiones y suministros que pudieran llegar de Inglaterra.

Pero a pesar de esta dependencia, Lane y sus hombres solían tratar a los indígenas severamente y, en ocasiones, habían secuestrado a algunos de ellos para tratar de sacarles información. No es de extrañar, entonces, que las provisiones que venían de los indígenas dejaran de llegar. Además, empezaron a robar y destruir las trampas para pescar que antes habían construido para los ingleses. Con la nueva situación, la comida no tardó en escasear en la colonia y Lane se vio obligado a enviar grupos de colonos a las islas de los bancos de arena para que vivieran por su cuenta del marisqueo de ostras y otros moluscos. Al poco tiempo, la relación con los indígenas acabó desembocado en una auténtica guerra abierta.

Esta era la situación cuando en 1587 se organizó otra expedición. Al contrario que la anterior, en esta había menos militares y sí que había mujeres, dos de ellas embarazadas, y niños, en total, 117 colonos. Al mando se encontraba John White, que había participado en anteriores expediciones. Tal vez porque el invierno se acercaba, los ingleses decidieron instalarse en Roanoke y no en la bahía de Chesapeake como tenían planeado. En seguida, notaron que algo había cambiado, los indígenas se mostraban más hostiles que en el pasado. Aunque, gracias a la mediación de Manteo, uno de los indígenas llevados a Inglaterra y que ahora acompañaba a los ingleses, se pudo restablecer la relación de amistad con su tribu, los Croatan. Pero, a pesar de los intentos de White, las demás tribus rechazaron el contacto con los nuevos colonos. Tal vez, porque aún no habían olvidado los ataques de Ralph Lane el año anterior.

La situación no tardó en complicarse. A los pocos días, un colono llamado George Howe fue atacado por los indígenas mientras estaba sólo buscando cangrejos. Los croatan acusaron de la muerte de Howe a los indígenas de la isla de Roanoke. White ordenó un ataque de castigo contra el poblado de Dasamonquepeuc, pero para cuando llegaron los ingleses, los indígenas de Roanoke ya habían huido y eran los más amigables croatan los que ocupaban el poblado. El 27 de agosto, White tuvo que partir hacia Inglaterra en búsqueda de provisiones y suministros para la colonia.

Y fue entonces cuando sucedió lo más inexplicable.

EL REGRESO

En 1590, cuando John White regresó a la colonia de la isla de Roanoke, no encontró ni rastro de los 117 colonos que había dejado allí tres años antes. Tampoco, había signos de lucha, sólo un par de inscripciones en unos troncos con las palabras “CROATOAN” y “CRO”, el nombre de una tribu de la zona que había sido amiga de los ingleses. Además, encontraron dos esqueletos enterrados. Todas las cabañas y fortificaciones habían sido desmanteladas.

Lo que allí sucedió se ha convertido en un trágico misterio que aún no se ha podido esclarecer.

White había acordado con los colonos que si algo les ocurría, grabaran una cruz de malta en algún árbol cercano junto con el nombre del lugar al que habían marchado para indicar que su desaparición podía haber sido forzada. Aunque no había rastro de la cruz, White asumió que se habían mudado a la isla de los Croatan, aunque no pudo llegar hasta ella, se avecinaba una fuerte tormenta y sus hombres rechazaron continuar. Al día siguiente, marcharon. A su regreso a Inglaterra, White fue incapaz de reunir los fondos necesarios para volver a América, donde se habían quedado su hija y su nieta.

¿QUÉ FUE DE LOS COLONOS?

La hipótesis que parece más simple es que fueron masacrados por alguna tribu hostil. Sin embargo, hoy en día, la teoría que ha ido ganando gradualmente más aceptación es la que sostiene que los colonos se dispersaron y fueron absorbidos (o tal vez, esclavizados) por los croatan o por alguna otra tribu de la región.

Según F. Roy Johnson, habrían sido los nativos del condado de Tuscarora. Para otros, los del condado de Person. Esta última afirmación se basa en algunos testimonios de la época que afirman que cuando los indígenas de Person fueron contactados por otros grupos de ingleses, comprobaron que ya hablaban inglés y que conocían el cristianismo. Otros, sin embargo, dan poco crédito a esos testimonios y a toda la hipótesis del condado de Person.

Otra versión de la hipótesis de la asimilación se basa en la información obtenida de los Powhatan por los colonos ingleses que llegaron a Virginia en 1607. Según el jefe de esta tribu, los colonos podrían haber emigrado y vivido entre los Chesapeake hasta la aniquilación de toda la tribu por los Powhatan, que vieron en la alianza de los Chesapeake con el hombre blanco una amenaza.

Tampoco se puede descartar que los colonos intentaran regresar por su cuenta a Inglaterra y perdieran la vida en el mar. Cuando el gobernador White regresó en 1587, les dejó una pinaza y otros cuantos barcos más para que exploraran la costa o si querían trasladar la colonia a tierra firme. A su vuelta, los barcos no estaban.

Otros sostienen que habrían sido los españoles los que habrían destruido la colonia, como habían hecho unos años antes con una colonia francesa similar en Carolina del Sur. La teoría, que podría tener sentido, parece poco probable, porque, según parece, los españoles seguían buscando la colonia inglesa en el año 1600, diez años después que White descubriera que la colonia había desaparecido.

En 1998, el especialista del clima, David W. Stahle, de la Universidad de Arkansas junto con otros colegas, después de analizar los anillos de varios cipreses de la zona, algunos de hasta 800 años de edad, llegaron a la conclusión que los colonos llegaron a la isla Roanoke en el peor verano de los últimos 800 años. Según sus estudios, entre 1587 y 1589, la zona habría sufrido una terrible sequía. Según esta hipótesis, la sequía habría causado una gran hambruna que podría haberse cebado con los inexpertos colonos.

La idea de que los colonos se mezclaran con los Croatan se ha convertido en una especie de enseña de la vuelta a un modo de vida más primitivo, más libre. La idea ha sido usada por el movimiento primitivista.

En cualquier caso, los defensores de todas las teorías han sido incapaces de aportar pruebas concluyentes, por lo que el misterio continúa. Tal vez, la situación cambie si el proyecto “Lost Colony DNA” consigue aportar algo de luz sobre el asunto. Se trata de una investigación en curso que intenta confirmar mediante pruebas de ADN si es cierto que los colonos fueron asimilados por las tribus locales. Para ello, el proyecto se propone localizar y realizar pruebas al mayor número de descendientes potenciales de los colonos.


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Escrito por Olvidado el 02/12/15

Los Secretos del club Bilderberg (Daniel Estulin) Pinche en el enlace para votar

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Portada

Preguntado el entonces primer ministro iraní Mahmud Ajmadinejad, un país que se encuentra fuera de la órbita de los Estados Unidos, sobre el sarao de Wikileaks, dijo que sólo era un juego para hacer ver que los secretos siempre acaban saliendo a la luz y de este modo dar un aire de libertad a los países que se encuentran bajo el yugo de Washington. ¿Qué otra cosa puedo hacer yo que darle la razón? Veamos. En el llamado Occidente hay tres tipos de información que os podría resumir así:

- La que puede hacerse pública

- La que se hace pública añadiéndole un velo de información secreta (el caso que nos ocupa).

- La que no puede hacerse pública (y, de hecho, nunca sale a la luz) bajo pena de muerte.

Daniel Estulin nos habla en su ensayo "Los Secretos del club Bilderberg" de una pequeña parte de esta última. Daniel Estulin es un periodista canadiense que ha dedicado buena parte de su vida a estudiar a esta organización, llamada así porque su primera reunión se produjo en 1954 en el hotel Bilderberg de la localidad holandesa de Oosterbeck. No se trata de una sociedad secreta ni mucho menos. Se conoce más o menos quién asiste a sus reuniones (grandes empresarios y jefes de Estado) e incluso prestigiosas cadenas de televisión y radio le han dedicado reportajes en horas de gran audiencia. Eso sí, ninguna de sus decisiones sale a la luz, pero al parecer, más tarde o más temprano se producen. Daniel Estulin analiza algunos de ellos:

- Que el club Bilderberg provocó la crisis del petróleo de 1973. Según Estulin, habían reservas más que suficientes de oro negro en el desierto de Mojave. Pero debía haber una crisis que causara una depresión mundial y una cesión de soberarnía, requisito indispensable para establecer, más tarde o más temprano, un control total de la energía y, por extensión, de las naciones y de sus sistemas financieros.

- Que los Beatles y la MTV son productos del club Bilderberg.

- Estulin atribuye el atentado contra las torres gemelas a los sinarquistas, una hermandad internacional de economistas e industriales fundada a finales del siglo XVIII que financió, entre otros, a Napoleón, Hitler y Lenin, puesto que su filosofía pasa por el control de ambas partes en conflicto.

- Que el club Bilderberg ha desenterrado el proyecto Matrix (Multi-State Anti-Terrorist Information Exange), una tentativa clandestina de resucitar el desmantelado proyecto Conocimiento Total de Información del Pentágono, que permitirá reconstruir el periplo vital de cualquier individuo.

- Que la guerra de Kosovo fue provocada para controlar el tráfico de droga y la riqueza de minerales en la región. Convencer a la opinión pública de que Milosevic era poco menos que el anticristo y el ELK (Ejército de Liberación de Kosovo), considerado terrorista hasta entonces, una milicia de Robin Hoods, fue la parte más fácil.

- Que pretende, en definitiva, derrocar a todos los regímenes que no sean suficientemente devotos a sus principios, según documentos desclasificados entre 1983 y 1984 a los que al parecer Estulin ha podido acceder y que el investigador La Rouche sintetizó en su obra "Sinarquismo/nazicomunismo".

- Otro de los objetivos de este club, según Estulin, es que desapareza el dinero en metálico. Esto me ha hecho desempolvar el Apocalipsis (13, 16-18): "Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento que cuente elnúmero de la bestia pues es número humano. Y su número es 666". VI (6 en números romanos)+ S (6 en números griegos) + A (6 en números babilónicos) = VISA.

EL PARTIDO NAZI RECIBE UNA INYECCIÓN ECONÓMICA

"En octubre de 1932, en medio de una depresión económica global cada vez más profunda, Hjalmar Scharcht, sinarquista y ex director del Reichsbank, durante el discurso de apertura de la Unión Paneuropea en Berlín, proclamó que en tres meses Hitler estaría en el poder. Este pronóstico lo hizo cuando los nazis estaban a punto de ser derrotados en las elecciones alemanas de noviembre de 1932 y Hitler y sus miembros más importantes hablaban abiertamente del suicidio".

Según Estulin, esta reunión inaugural fue sufragada por la familia de banqueros alemanes Warburg. Uno de sus miembros, Max Warburg, era director del cártel químico IG Farben, que ayudó a Lenin a regresar a Rusia en 1917, ya que la filosofía sinarquista pasa por el control de las dos partes en conflicto. El sinarquismo tiene sus orígenes en los señores feudales opuestos a las ideas de la Revolución francesa. Uno de sus primeros líderes fue lord Shelburne, controlador político de la Compañía de las Indias Orientales británica, el cual ayudó a aupar al poder a Napoleón. El resultado fue satisfactorio: las guerras napoleónicas destruyeron Europa y dejaron a Gran Bretaña como única superpotencia.

OPINIÓN PERSONAL

Este libro nos enseña, desde luego, a ser más incrédulos (en definitiva, más humanos) hacia todo lo que nos venden los principales medios informativos. También hacia lo que nos vende Estulin, claro está. Este periodista podría verse tentado dentro de tan magna obra a colar opiniones puramente personales. Sin embargo, en algunas cosas sí toca bastante en mi opinión, como el motivo de la guerra de Kosovo. Desde luego, su versión es más creíble que la "oficial". Más que nada porque sería la primera vez en la historia de la Humanidad que una coalición de Ejércitos se moviliza SOLAMENTE para salvar del genocidio a un pueblo con el que ni siquiera comparte la misma etnia. Hay que ser muy ingenuo para creerse eso. Poco o nada se ha hablado de los verdaderos objetivos de la guerra de Kosovo. Recuerdo también un reportaje publicado por la revista "El Viejo Topo" en mayo de 2010 con el título "Kosovo, el silencio es un crimen de guerra".

No obstante, este club tiene algunos puntos flacos. La gente se agrupa por afinidad étnica: basta mirar a derecha e izquierda en cualquier ciudad española con un alto índice de inmigración: árabes con árabes, negros con negros, hispanos con hispanos y chinos con chinos. Todos ellos tienen, además, sus propios negocios cuya clientela es en un 90 % de su misma etnia. El club Bilderberg es un club germánico. Y en esto se incluye Israel, su principal valedor en la zona. La religión, al fin y al cabo, se lleva por dentro y la gente juzga lo que ve, no estamos para pensar demasiado. Israel es un país diseñado y dirigido por judíos germánicos. El club Bilderberg tiene latinos (históricos aliados de los germánicos) pero no tiene eslavos (tradicionales enemigos de los germánicos, la Segunda Guerra Mundial llevó este odio a su extremo) ni orientales. Ni creo que los tenga nunca, a no ser que los genes humanos sufran una mutación. Este club no puede, por tanto, conseguir nunca el control mundial. También ha sufrido algún que otro revés si es cierto lo que dijo Estulin en una entrevista a "La Vanguardia" en la que puso fecha para la invasión de Irán (ya ha caducado). A diferencia de Irak, Irán tiene un Ejército mal armado pero disciplinado y que no le hace ascos a la guerra, además del triple de superficie y población. Ocupar un país así se haría insostenible.

Daniel Estulin no es afortunadamen el único periodista que nos ha ofrecido trabajos de este tipo. Otro historiador que ha arrojado también algo de luz al respecto ha sido el suizo Daniele Ganser en su libro "Gladio, los ejércitos secretos de la OTAN", que enumera, por ejemplo, una serie de oscuros atentados acaecidos durante las pasadas décadas:

- 13 muertos en la Oktoberfest de Munich (26/9/1980), supuestamente obra de un nazi por libre.

- 491 muertos en Italia entre 1967 y 1987. El Congreso italiano concluyó en junio del año 2000 que aquellas masacres fueron organizadas por hombres vinculados a la Inteligencia norteamericana para impedir, entre otras cosas, la participación de los comunistas en el gobierno.

- Ocho muertos en el supermercado Dlehaize, en Alost (Bélgica), el 9/11/1985. Este atentado fue atribuido oficialmente a unas Células Comunistas Combatientes. Sus autores jamás se encontraron.

- Atentados contra la cumbre de la Unión Europea, una sede judicial y varias torres eléctricas en Luxemburgo (2/12/1985).

- Diez muertos en diversos atentados con bomba en Alemania entre 1998 y 2011, atribuidos oficialmente a una desconocida Clandestinidad Nazi (NSU).

Un proceso celebrado recientemente en Luxemburgo ha llegado a una conclusión parecida a la de la cámara italiana. Eran atentados encaminados a cultivar la estrategia de la tensión. Luxemburgo, por ejemplo, era reticente a aprobar una legislación de seguridad y había que "motivarle". De ello se encargó el servicio secreto alemán (BND), que actuó por cuenta de una estructura secreta de la OTAN. Así lo confesó el historiador alemán Andreas Kramer durante ese proceso, cuyo padre participó en esos atentados y le amenazó de muerte en caso de explicar algo.

Naturalmente, tampoco faltan los pazguatos de turno que cuelgan reportajes en youtube ofreciendo "pruebas" de que este o aquél atentado fue un montaje. En muchas ocasiones no tienen absolutamente ningún rigor. Es muy fácil colgar videos así. Daniel Estulin parece tener más rigor, especialmente acerca de la guerra de Kosovo; allí sí que Estulin en toca bastante, más que nada por pura lógica como he comentado antes.

¿QUÉ HACER EN MI OPINIÓN PARA NO CAER EN SUS GARRAS?

A grandes rasgos, seguir un estilo de vida saludable, sin abusar del alcohol y, por supuesto, las drogas ni olerlas. Tener la menor dependencia posible de los bancos. Reducir al máximo el número de tarjetas de crédito, y que no sean de pago aplazado. Evitar contraer deudas (una persona con deudas es una persona controlada y manipulable). Reducir también en lo posible la dependencia de la tecnología. Pensárselo dos veces antes de publicar algo en el facebook. Leed, documentaos, reflexionad, desconfiad…

Y en definitiva, como dijo Federico García Lorca en el discurso de inauguración de la biblioteca de su pueblo: "Bien está que todos los hombres coman, pero también que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio del Estado, en esclavos de una terrible organización social".

Si tenéis tiempo, os aconsejo esta entrevista a Daniel Estulin, autor del libro "Desmontando Wikileaks", en la televisión autonómica catalana. Tranquilos, que lo entrevistan en castellano, que además lo habla muy bien:

Entre otras cosas, defiende que la crisis económica ha sido provocada por el club Bildenberg para reducir la población mundial. Pero esto, en mi opinión, no tiene que ser una mala noticia. Incluso países que están fuera de su alcance como Irán o China han llevado a cabo, con gran éxito, políticas de control de la natalidad.

Hace unos días oí a un trabajador temporal lamentarse de que, con tantos contratos de este tipo, no podía permitirse una hipoteca. Pero esto no me parece mal, ¿o es que estar endeudados nos hace más ricos y más libres? ¡Precisamente ese es uno de los objetivos del club Bildenberg!, ya que una persona con deudas es una persona controlada. O sea, que el club es también víctima de sus políticas, ya que la crisis desincentiva el consumo desbocado y la deuda.

2015 será el primer año en el que España tendrá más defunciones que nacimientos. Otra buena noticia. Si se mantiene esta tendencia, a finales de este siglo, cuando haya muerto mi generación, la que todavía tenía 2-3 hijos por pareja (ya sabéis que ahora hemos pasado a uno o ninguno), España habrá perdido varios millones de pensionistas y ya no será una pérdida de población estadística sino palpable. España, en consecuencia, volverá a tener una base de gente joven y, lo que es mejor todavía, sin crecimiento demográfico. Yo a este país le veo un gran futuro aunque, claro está, mi generación no podrá verlo, ya que tenemos que morirnos para que suceda.


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Escrito por Olvidado el 22/12/15

Un mundo en ruinas (David Solar) Pinche en el enlace para votar


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"Un mundo en ruinas" es un ensayo de David Solar (Noja, 1943), un periodista divulgador de temas históricos, especialmente Historia Contemporánea, en el que analiza los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial con especial atención a sus principales protagonistas. Como Benito Mussolini (conoceremos sus últimos días, desde sus planes de huída hasta su última cena pasando por la actitud que mostró durante las últimas horas de su vida, pálido pero manteniendo la compostura) o Eva Braun, una mujer que suplía su escasa formación académica con grandes dosis de elegancia y vitalidad. La enfermera Eva Flegel, sin embargo, hablaría de ella como "un personaje incoloro que apenas se distinguía de las mecanógrafas cuando hablaban entre ellas". Solar tiene claro que su relación con Hitler fue normal, si bien éste la apartó de la vida pública quizá para mitificar su figura, algo que Eva suplió con la práctica de diversos deportes, viajes y compras que Hitler pagaba sin rechistar gracias a su sueldo como canciller y a los derechos de "Mein Kampf". Otros autores no están de acuerdo con ello e incluso insinuán que Hitler era homosexual.

Albert Speer, ministro de Armamento, que preguntado por los supuestos diarios de Hitler que incluían una pintura de Eva Braun desnuda (un intento probablemente de rehabilitar su figura, ya que criticaba la crueldad de algunos de sus generales), ya avanzó su falsedad diciendo que no era hombre de escribir diarios y menos de pintar a su amante desnuda, ya que ambos eran unos mojigatos a tenor de un sinfín de anécdotas.

También nos ofrece a grandes rasgos la rutina de Hitler. En este aspecto, los ensayos más completos que he leído son los de dos de sus secretarias: Traudl Junge ("Hasta el último momento") y Christa Schroeder ("Doce años junto a Hitler"). Solar refleja en esta recta final de la guerra a un Hitler pálido y fatigado aunque sereno. El libro más completo al respecto que he leído sobre estos últimos días en el búnker es obra de Bernd Freytag Von Loringhoven ("En el búnker con Hitler").

Seremos también testigos de la implacable entrada de los rusos en Alemania. Dirigidos por un hombre como Stalin, lo último que podían esperar era piedad. El jefe supremo de la URSS, preguntado por este particular, ya lo avanzó con gran claridad: "Hemos aleccionado durante demasiado tiempo a nuestros soldados. Ya es hora que les dejemos alguna iniciativa".

En cuanto a la muerte de Hitler, Stalin fingió al parecer ante varios políticos norteamericanos que no habían podido hallar su cadáver y que quizá había logrado huir en avión o en submarino y refugiarse en Japón, Arabia, Argentina o España. Y algunos picaron; ya fueran de buena fe como aprovechados que escribieron libros de ficción con un Hitler conspirando por el mundo, desde la Antártida hasta Hispanoamérica, y que resultaron ser un verdadero filón. Lo cierto es que su muerte fue anodina, miserable y vulgar. Sus restos calcinados fueron enterrados en un acuartelamiento soviético en Magdeburgo, entonces perteneciente a la República Democrática Alemana bajo la tutela de la URSS. En 1970 fueron desenterrados, incinerados y sus cenizas esparcidas con el viento. Jamás habrá un mausoleo en su memoria.

LA GUERRA EN EL PACÍFICO

Este ensayo también nos cuenta cómo transcurrió la guerra en el Pacífico. Tras una primera fase de expansión japonesa, el punto de inflexión (comparable a Stalingrado en Europa) tuvo lugar el 4 de junio de 1942, cuando los norteamericanos destruyeron cuatro de los mejores portaaviones de la armada nipona en Midway. A partir de entonces, los japoneses comenzarían a luchar a la defensiva y las norteamericanas, inglesas, australianas y neozelandesas, al ataque.

Otro punto de inflexión fue la llegada a la jefatura de la 20ª Air Force del general Curtis E. Le May en noviembre de 1944, con el objetivo de mejorar los ataques aéreos sobre Japón, hasta entonces poco eficaces. Le May concluyó que ello era debido al peculiar clima japonés (nublado de día y despejado de noche), por la dispersión de su industria y por la enorme distancia de los aeropuertos aliados, que obligaban a ahorrar peso a los aviones. Solución: atacar con fósforo o napalm, retirar el armamento de los aviones ya que los japoneses casi no tenían cazas nocturnas, y bombardear a baja cota, lo que aumentaría la precisión, desconcertaría a los artilleros japoneses, ahorraría combustible y, junto con la retirada del armamento, aumentaría la carga mortal. Pese a la oposición de algunos militares, entre ellos el coronel O'Donnell o el comandante Dotty, que calificaban la táctica de Le May como suicida, las órdenes del general fueron inapelables. Y los resultados también.

Sus ángeles exterminadores se lanzaron el 9 de marzo a las 17:55 contra quienes encendieron la guerra en Oriente. Siete horas después, los primeros B-19 avistaron Tokio. Sobre la ciudad dormida iban a caer 400.000 bolas de fuego. Para neutralizarlas, apenas 200 piezas antiaéreas adiestradas contra aviones que volaran a 9.000 metros y no a 2.000, y unos 11.000 bomberos de los que apenas 3.000 estaban de guardia.

Uno de los pilotos, cuyo nombre Solar no especifica, definió Tokio como un árbol de Navidad cuyas miles de velas resplandecientes iban uniéndose hasta formar una gigantesca antorcha. Y, de hecho, parte de aquellas "velas" eran personas que ardían… como antorchas. Muchas de ellas se lanzaron al río Sumida, donde acabó su sufrimiento, ya que sus aguas habían entrado en ebullición (la temperatura en algunas calles era de 700ºC). Los pueblos asiáticos bajo la ocupación japonesa, de sus esclavas sexuales y de sus víctimas de experimentos médicos, veían esa noticia con esperanza. El "carpet bombing" de Le May iba a ser sólo el pregón de Hiroshima, Nagasaki y, por si los japoneses seguían empecinados en resistir (Solar menciona un intento de golpe de Estado tras la explosión de Nagasaki de militares en desacuerdo con la rendición), Kokura y Nigata les hubiesen seguido según la investigación del autor.

BOMBA ATÓMICA

No podía faltar en este ensayo este crucial capítulo de la guerra. Truman le comunicó a Stalin (informalmente, finalizada una reunión) que habían conseguido la bomba. Stalin, que quizá ya lo sabía pues tenía espías muy bien situados, respondió sin aparentar sorpresa: "Enhorabuena. Espero que hagan buen uso de ella contra los japoneses".

Otras anécdotas que nos cuenta Solar es que sólo el jefe de la tripulación conocía la misión (el resto creía que era un bombardeo rutinario) y lo comunicó tan sólo unos minutos antes: "A partir de ahora cuiden su lenguaje ya que sus conversaciones quedarán grabadas para la historia. Vamos a lanzar la primera bomba atómica".

El segundo lanzamiento, ya que Japón no pensaba capitular todavía, llegó como sabemos tres días después. Aunque yo no sabía que el objetivo inicial era Kokura y de hecho hacia ella se dirigió el escuadrón de la muerte, pero las malas condiciones climatológicas lo hicieron desviar a Nagasaki.

Solar nos ofrece (a diferencia de otros autores) una comprensión del giro hacia el nacionalismo y la política agresiva hacia el exterior de Japón: el continuo bloqueo comercial de las potencias occidentales, que veían a Japón como un competidor en Asia. Un país de 90 millones de habitantes, sin materias primas y con sólo el 15 % de su superficie cultivable, se vio empujado a la conquista de nuevos territorios. Esta agresividad y la alianza con Alemania e Italia han hecho pensar a algunos historiadores la existencia de un fascismo japonés, añado yo. Sin embargo, no hubo ningún movimiento político que se levantara para hacerse con el poder, la autoridad oficial se mantuvo intacta y el sistema de partidos políticos se modificó poco. Los cambios en su política derivaron de un amplio consenso apoyado por facciones militares pero nunca condicionados por ellas. Así, la expansión imperial se hizo bajo un régimen tradicional y monárquico, sin el objetivo de crear un "hombre nuevo". De hecho, la única tentativa apreciable de copiar el fascismo dentro del imperio japonés fue a mi juicio el Partido Fascista Panruso de exiliados rusos en Manchuria.

CONCLUSIÓN

Este ensayo finaliza con una breve biografía de diversos protagonistas de la guerra tristemente célebres, como Adolf Eichman (el arquitecto del Holocausto, ahorcado en Israel en 1961), Iván el Terrible (juzgado en Israel pero finalmente absuelto por falta de pruebas), Leon Degrelle (líder del Christus Rex belga, que pasó de un catolicismo integrista a una postura totalmente fascista y organizó una especie de División Azul, exiliado y fallecido en España), el almirante Horthy (jefe de Estado húngaro hasta 1944, más derechista que fascista), Josef Mengele (exiliado en Argentina, Paraguay y Brasil, donde falleció), Ante Pavelic (líder de Ustasa, el partido fascista croata en el poder tras la conquista alemana, fallecido en España), Vidkung Quisling (el presidente noruego títere de los alemanes, ejecutado en Oslo en 1945) y algunos más.

Curiosamente, fue Noruega el país que tras la guerra reprimió con más eficiencia a los colaboracionistas alemanes. Con apenas tres millones de habitantes, fueron dictadas 17.000 sentencias de prisión y 30 penas de muerte, de las cuales 25 fueron ejecutadas. En este aspecto rivaliza con Italia, que ejecutó a 20.000 fascistas, o quizá más, finalizada la guerra, aunque muchos de esos procesos fueron bastante irregulares.

En definitiva, "Un mundo en ruinas" ha supuesto para mí una completa síntesis de cómo vivieron los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial sus principales protagonistas. Ideal para quien quiera tener una idea general y completa a la vez, rica en anécdotas algunas de ellas insólitas. Para profundizar más, le recomiendo las obras que he ido citando a lo largo de esta opinión.


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Miguel Roure ©

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